Grabación

Retardos BBD, ¿sinónimo de calidad o arqueología tecnológica?

Podéis (y haréis bien en ello) rebatírmelo, pero para mi gusto hay un exceso, como es propio de cualquier moda, en el aprecio por los retardos BBD (retardos basados en tecnología analógica 'Bucket Brigade Devices' de los que ya hemos hablado ampliamente en otro tutorial) . Más mito que realidad es lo que encuentro en la abundante publicidad pro-BBD. Y es que las modas suelen ser tiranas. Se expanden barriendo inmisericordemente todo lo que encuentran a su paso.

¿Porqué a día de hoy tenemos tantísimos retardos BBD? ¿Es tanto lo que aporta ese enfoque 'BBD'? Si es que aporta algo ¿es inalcanzable con otras soluciones? ¿Tienen los retardos digitales alguna enfermedad innata que los hace pobres hermanos de una supuesta excelencia BBD? ¿Qué provoca (o mejor, provocaba) esos 'glitches' que se achacan a los digitales?

Entre la variada oferta de retardos BBD en algunos casos se trata de hardware con auténticos chips BBD que se vuelven a montar en nuevos diseños (para máximo goce de los que sólo quieren sistemas 'pura sangre' analógicos). En otros casos, los más, son recreaciones de retardos basados en BBD a través de modelado en plugins o en hardware digital. Pero ¿porqué tanta reverencia? Ha llegado a un punto en que me aburre, sinceramente.

No es que no sienta interés por algunos de los retardos estilo BBD que han ido apareciendo o que están a punto de aparecer. De hecho esta reflexión viene al hilo de que U-he acaba de lanzar la beta de Colour Copy del que nos haremos eco cuando se comercialice), un plugin de retardo/eco que es evolución del presente en sus emulaciones de Pro-One y Prophet-5 y que se comercializará en agosto (momento en que nos haremos eco de él). Estoy convencido de que me gustará su sonido y sus funciones, porque U-he trabaja bien. Me da que va a ser un excelente retardo para esos colores algo más opacos y menos cristalinos, pero a la vez tan naturales y queridos de tantos retardos y chorus clásicos. Pero tanta etiqueta BBD... ya me sobra.

Posiblemente estos últimos años se han creado más plugins de retardo 'BBD' que de otro tipo. Muchos de ellos tienen de BBD esa etiqueta, pero, por lo demás son, diría que afortunadamente, retardos digitales que van mucho más allá de lo que los BBD nunca llegaron. Para mi gusto les sobra una etiqueta BBD que es puro reclamo y dictado de la moda y no reflejo real de lo que llegan a ofrecer, en donde la parte BBD es sólo una de las facetas posibles.

U-he Colour Copy
La beta de Colour Copy, otro retardo BBD
u-he.com

Los retardos BBD

Los retardos basados en BBDs precedieron, todavía bajo tecnología analógica, a los primeros digitales. Los BBD ofrecen un sistema de muestreo analógico (no digital) basado en dispositivos de carga acoplados, del mismo tipo que años después aparecieron en los sensores de cámaras digitales. Podéis indagar más en ese tutorial sobre retardos BBD al que os refería al inicio. Valores instantáneos de la señal de entrada se capturan (se muestrean) cargando con esa tensión un condensador a intervalos regulares (con una 'velocidad de muestreo'). Ese condensador es el primero de toda una extensa cadena. Con esa misma velocidad, cada condensador pasa su carga al siguiente, a la vez que recibe la de su antecesor.

Esa es la clave de tener muestreada analógicamente la señal. Cada condensador guarda una 'muestra' pero no codificada en forma digital sino como una tensión cargada en un condensador. A la velocidad dictada por el reloj, las muestras (esas tensiones) avanzan por la fila de condensadores, dando entrada por el extremo inicial a nuevos valores, y dando salida por el extremo final a valores 'antiguos' de la señal, y por tanto funcionando el conjunto como un retardo.

La hilera de condensadores del BBD contiene una captura de un fragmento de la señal, y como tal, es una 'memoria', aunque analógica. El tiempo de retardo lo dicta la combinación de la longitud (número de etapas, es decir, de condensadores) del BBD y la velocidad a la que opera. A mayor velocidad menor tiempo, a menor velocidad mayor tiempo de retardo

La calidad/cualidad de los retardos BBD

¿Tienen los retardos BBD una calidad especial? ¿Tienen alguna cualidad especial? ¿Son los 'mejores' para todo como la ola de la moda parece hacer creer?

Más allá de las disquisiciones tecnológicas se trata de un tipo de tecnología que deja su huella, su sello, en el resultado audio. Una huella, como tenéis descrito en ese artículo, que combina ruido, dosis importantes de distorsión, recortes de ancho de banda acompañados de aliasing al ir aumentando el tiempo de retardo... Problemas que se acrecientan al usar realimentación, como es habitual tanto en retardos usados para eco como en los usados para chorus/flanger. Y sí, he dicho 'aliasing' a pesar de que estamos hablando de algo en analógico, porque no es un problema de origen 'digital' sino debido al muestreo en sí, sea este analógico o digital.

No negaré que sean unos aliños que pueden tener interés y que de hecho hacen para algunos usos más apreciados a esos 'retardos a lo BBD' que los delays cristalinos digitales. Pero el que los delays digitales los limitemos en banda, el que les añadamos algo de alising, el que forcemos la aparición de saturación, o incluso el que sepamos decidir cuándo añadir un poco de ruido puede ser beneficioso, son cosas que cualquiera puede decidir y hacer sin mucho esfuerzo. Basta montar una pequeña cadena de plugins y usar un poco de cabeza, sin tampoco llegar a estrujársela severamente. Además de que lo hagan ya los propios desarrolladores ofreciéndonos plugins de retardo digital pero con posibilidad de dar entrada a esos añadidos y ‘desperfectos’ tan amigables al oído.

Porqué surgió la fama de los BBD: los glitches en retardo digital

Para mi gusto hay demasiado mito entorno a la cuestión BBD. Es cierto que los primeros sistemas digitales tenían errores demasiado evidentes (incluso los de marcas renombradas). Algo que no quita que los ‘glitches’ del primer harmonizer Eventide (por cietar un caso clásico) se aprovecharan artísticamente por gente como Laurie Anderson.

En los retardos BBD el tiempo de retardo se varía, como decíamos, variando la velocidad de reloj y por tanto haciendo que la cadena de condensadores circule la señal de forma más o menos veloz. Se trata en el fondo de variar la velocidad de muestreo. La arquitectura del sistema no varía, sólo su velocidad de funcionamiento y todo rueda bien pese a los cambios de tiempo de retardo.

Frente a eso, muchos sistemas digitales usaban (y usan) velocidad de muestreo fija. La señal se captura con un conversor A/D y los valores se guardan en una memoria. En lugar de circular las muestras (como hacía el BBD) lo que se hace es ir guardando cada nueva muestra en posiciones consecutivas de la zona de memoria asignada al efecto. Cuando se llega al final de la memoria asignada al retardo se continúa por el principio y listo. Para extraer señal con el retardo correspondiente a la longitud de esa zona de memoria asignada al retardo, se lee la muestra que hay en esa posición donde vamos a escribir antes de cargar la nueva muestra, porque es la más antigua.

Por increíble que parezca a la luz de hoy (hay formas mucho más idóneas de hacerlo y tampoco son tan complejas de programar) la forma en la que algunas unidades de retardo digital pioneras gestionaban el cambio del tiempo de retardo era cambiando la longitud de la zona de memoria asignada al retardo. Para tiempos de retardo fijo no suponen ningún problema, pero con tiempos variables (que son esenciales para los efectos de chorus y flanger y también para los primeros sistemas de tipo ‘harmonizer’) esos saltos del tamaño de la memoria hacen que puedan aparecer contenidos inadecuados: vaya usted a saber qué hay en la memoria cuando el tamaño crece. Típicamente habría contenido ‘antiguo’, no correspondiente a la señal que estamos tratando en ese momento.

Como resultado en esos retardos si tras un tiempo trabajando con un tiempo largo (una memoria larga) se acortaba el tiempo, quedaba depositada señal en una zona que ya no se reescribía. En caso de volver a alargar el tiempo de retardo mágicamente la señal ‘antigua’ volvía a tener presencia. Algo que, como decía, inspiró algunos usos creativos de resultados que llegan a evocar en cierta medida lo granular. Pero que no deja de ser un ‘error’ frente al comportamiento supuestamente deseado.

Problemas que no tendrían que existir, pero que algunas primeras implementaciones digitales sufrían. Si añadimos que esas primeras implementaciones a menudo no tenían bien resuelta la conversión A/D y D/A, tenían filtros subóptimos antialias y de reconstrucción, pocos bits en el muestreo, etc… la sopa está servida. Por comparación con algunos de los primeros diseños digitales, los analógicos BBD parecían tener mejores prestaciones y se creó el mito de los BBD y la dulzura de los retardos analógicos basados en ellos frente a la naciente aberración digital.

Pero estamos hablando del ‘culmen’ de los retardos analógicos, su ‘final de carrera’, su cota, su ‘no va más’, frente al despertar de los primeros atisbos digitales que posteriormente han conocido una evolución y renovación completísimas. Una comparación que no es justa.

Retardo digital sin glitches

La implementaciones de retardo digital pueden hacerse libres de esos problemas de refresco de buffer cuando el tiempo de retardo es cambiante. Para lograrlo ni siquiera es necesario contar internamente con velocidades variables de lectura/escritura.

Basta que al extraer la señal con un determinado retardo, se acceda a la posición que está a la distancia adecuada de allí por donde se está escribiendo. Eso es posible porque en las memorias digitales podemos acceder a cualquier posición, no sólo al comienzo y final de la cadena como era habitual en los BBD. La variación del tiempo de retardo se realiza cambiando esa ‘distancia’ entre la posición de la memoria donde vamos escribiendo y la posición en la que vamos leyendo, no cambiando la longitud total del área de memoria del efecto.

Como resultado, los cambios de tiempo de retardo provocan saltos en esa distancia pero nunca dejan aparecer las ‘lagunas’ o ‘retornos al pasado’ de aquellas primeras implementaciones. Algo así de simple lleva años y años haciéndose. El cambio de estrategia que hizo los delays digitales hábiles para un cambio de tiempo de retardo libre de glitches es inmediato y prueba de ello son muchas unidades de retardo ya en los propios primeros 80, no hay que ir mucho más adelante. El error era tan evidente que pronto se corrigió (para desgracia de algunos que querían mantener aquella incontrolada personalidad de las primeras unidades).

Los nuevos ¿BBD?

Los primeros casos que recuerdo de ‘simulaciones BBD’ buscaban recuperar ese sonido BBD añadiendo ruido, introduciendo recorte de agudos, aplicando considerable distorsión en los ecos, y en fin buscando recrear lo que era propio de los BBD, pero por lo demás eran retardos digitales convencionales, eso sí, del tipo 'sin glitches'. Se dice con demasiada alegría en la publicidad de los plugins de retardo BBD que los retardos digitales tienen severos problemas para intentar reclamar para ellos algún tipo de 'exclusividad'. Pero meter por medio lo de los ‘glitches’ de los retardos digitales, me parece un argumento impropio, incluso un tanto engañoso.

No ayuda en nada a entender de verdad lo que implica un retardo digital y uno BBD. Introduce miedos injustificados (fantasmas sólo del pasado) sobre los retardos digitales, cuando en realidad esos glitches no existen desde hace años en casi ningún retardo digital, salvo que a propósito se haga un plugin ‘revival’ de las implementaciones de aquellos primeros retardos y armonizadores digitales para poder recuperar de nuevo juegos a lo Laurie Anderson. Olvidemos por tanto esa retórica amedrentadora sin razón de los glitches y los problemas de los retardos digitales. No, no los hay.

Lo que sí hay es un comportamiento tan limpio y cristalino en los digitales, que por una cuestión de estética, de cualidad, podemos encontrar gusto en el tipo de respuesta de los retardos clásicos BBD (cargada de deficiencias técnicas que añaden una personalidad que empasta bien con determinados sonidos y estilos). Es fácil recrear esas cualidades deseadas de los BBD a base de reintroducir sus problemas artificialmente en una implementación digital que por sí misma no los provoca. Tan fácil que no es de extrañar que afloren como setas retardos ‘BBD virtual’ por todas partes. Nada que un retardo digital cristalino, acompañado de algo de ecualización y saturación u otros añadidos por aquí y por allá (especialmente en el bucle de realimentación) no pueda recrear sin problemas.

Los retardos BBD virtuales lo hacen eso sí, mucho más fácil. Dan ese color por sí mismos, sin esfuerzos. Pero, por favor, seamos conscientes de los muchos reparos que pueden ponérseles. No son la solución para todo. Sólo son un color concreto de los posibles en el mundo de los retardos. Personalmente prefiero menos magia y más control, pero esa es mi opción, en la que pesa más mi mentalidad de técnico que la de músico. Para el músico, un instrumento o un efecto cuyo sonido gusta es lo correcto. Eso sí, no esperéis pedir a un retardo BBD estricto lo que no es. Y no es, desde luego, un retardo limpio ni especialmente recomendable para tiempos largos. Puede que nos guste para un chorus (tiempos cortos, poca realimentación), pero si inyectamos al retardo no la señal original sino una recortada en agudos, y tal vez un poco saturada/comprimida, posiblemente no estamos lejos de esas cualidades mágicas de los BBD, pero evitando sus ruidos y aliasing.

Y es que en realidad, muchos de estos nuevos plugins BBD ofrecen opciones precisamente para decidir si queremos o no que estén presentes el ruido, la distorsión, el aliasing, el recorte de banda… Y en ese momento demuestran que son en realidad algo mucho más avanzado y versátil que aquellos sistemas analógicos BBD a los que evocan, y que nos lleva enteramente al terreno de los retardos digitales. Digitales pero bien hechos, y capaces de un amplio recorrido que no se agota en lo 'BBD' sino que lo ofrece como una de las muchas posibilidades.

Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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