Sonido en vivo

¿Es útil usar una caja de inyección (DI) para teclados?

Tocando un teclado

Parece a veces que las entradas de micro en las mesas con sus conectores canon y su configuración balanceada dan alergia a los teclistas. Está claro que es muy cómodo llegar con un teclado, unos cables jack y hacer uso de las entradas de línea presentes en cualquier mesa. Pero la comodidad y la excelencia, por desgracia, no suelen ser amigas. ¿Qué te pierdes al no usar cajas de inyección?

Introducción

Hace poco comentábamos las ventajas del uso de las conexiones de tipo microfónico cuando enviamos señales audio en analógico a cierta distancia. Estando pensadas para menor impedancia y para representación balanceada tienen una menor pérdida de calidad que otros tipos de conexión, por sufrir menos por el efecto capacitivo de los cables así como por el mayor rechazo a interferencias propio de una conexión balanceada.

Una caja de inyección (direct injection, o ‘DI’) permite que la señal de una guitarra (salida no balanceada y de alta impedancia) o una señal de línea (de nuevo casi siempre no balanceada y también con una impedancia muy superior a la microfónica) se acondicione para hacer uso de una línea pensada para micro (balanceada y de baja impedancia).

Pero más allá de lo evidente, que es esa necesidad de adaptarse al uso de la conexión microfónica, hay ventajas adicionales que hacen atractiva para un teclista la idea de contar con alguna DI.

Salidas en los teclados: de todo menos estándar

Algunos pianos electrónicos de escenario, ofrezcen no sólo salida en jack y con nivel ‘doméstico’ -10dBV sino también salida balanceada en XLR y con nivel +4dBu propio de sistemas audio profesionales, lo que simplifica la vida en el uso de unos instrumentos que están pensados para los rigores del ‘en vivo’, en donde el carácter balanceado y el mayor nivel de señal ofrecen mejor defensa frente a todo tipo de interferencias. Pero son la excepción.

Una mayoría de nuestros sintetizadores, cajas de ritmo, unidades de efecto, y demás arsenal tecnológico, ofrece simplemente un ‘line out’ sin mayores detalles. Ni siquiera en sus especificaciones podemos conocer una información precisa sobre sus niveles de señal nominal y máxima, u otras características. Y la experiencia nos dice a todos que diferencias hay y son enormes entre unos y otros teclados, incluso dentro de una misma marca.

Ciertamente siempre son niveles más altos que los de un micro o una guitarra eléctrica, y pueden generar una potencia comparativamente más elevada. Gracias a ello podemos conectarlos directamente a entradas de tipo línea, ya sean -10dBV o +4dBu. Ese tipo de conexión funciona razonablemente bien, y con muchos sistemas actuales (mesas, interfaces, etc.) es la forma de ir adelante, porque el número de previos disponible no es igual al de canales. Varios canales se dejan sólo para operar a niveles normalizados de línea y sin contar con previo o ganancia. Y, claro, los teclistas somos los primeros llamados a ocupar los canales 'sólo línea' porque somos los que menos necesitamos esa ganancia y mimo extra. Pero cuando sobran canales 'mic' podemos pensar en usarlos para las teclas.

Muchos teclados no llegan a nivel estándar línea

No es tan raro que un teclado tenga un nivel demasiado bajo para una entrada de línea pensada para niveles estándar. Muchos teclados están incluso 10 veces o más por debajo del nivel de amplitud/voltaje que esperan las entradas línea (lo que son 20dBs menos en potencia), especialmente cuando estas son tipo +4dBu fijas y sin control de ganancia para suplementar un poco a fuentes algo más débiles. Poneos en situación: hay que competir con las guitarras que casi siempre vienen fuertemente comprimidas y distorsionadas. Partir con una desventaja de 20dB no es nada tranquilizador.

En esas situaciones atacar una entrada de micro es tentador, para aprovechar su mayor sensibilidad y su mayor dotación de ganancia para ajustar un nivel adecuado. Pero, incluso si la entrada Mic dispusiera de opción en jack además de XLR, no puede hacerse directamente porque niveles e impedancias difieren en exceso. Sería demasiado fácil saturar la entrada ‘mic’ y podría haber una coloración del sonido no adecuada.

La vía es usar una DI que reciba señal de nuestro teclado y la entregue hacia una entrada ‘mic’. Creedme que en muchísimos directos en los que mis teclas no han pasado por DI ha costado conseguir que se me oiga. Cosa que no ha pasado allí donde sí se usó DI. Pero el uso de cajas de inyección con teclados tiene algunas otras ventajas, que no son ‘esenciales’ pero sí aportan cierta tranquilidad y en determinados entornos alguna mejora.

Un DI mejora el aislamiento eléctrico (adiós 'hum' por lazos de masa)

Tened en cuenta que muchos teclados tienen una conexión con ‘tierra’ a través del chasis (especialmente antíguos y modelos 'alta gama' de construcción metálica y con fuente de alimentación interna, no mediante adaptador externo). Es una medida de seguridad para evitar quedarnos fritos ante una descarga, pero desde el punto de vista audio una posible fuente de problemas. Las conexiones audio en estos equipos pocas veces son flotantes (aisladas con transformador) con lo que acaban poniendo en conexión las dos 'masas': la del teclado y la de la mesa. Podemos tener enchufado nuestro teclado en una toma de alimentación distinta a la de la mesa a la que lo tenemos conectado. Están separados decenas de metros y quizá alimentados de fases o registros diferentes de la res eléctrica. Y nuestro larguísimo cable audio de varios metros está sirviendo para conectar entre sí esos dos entornos.

Como resultado, puede que aparezcan problemas de bucles de masa, zumbidos de red que se cuelan, etc. Podríamos usar un transformador pensado para niveles línea pero son caros y poco frecuentes, mientras que una DI se encuentra en cualquier lugar y a precios hoy en día muy razonables. Muchas de ellas cuentan con ‘ground lift’, un conmutador que corta la unión entre las líneas de tierra de los dos extremos y evita los bucles de masa que potencian zumbidos.

Y son problemas que aunque no te sucedan en tus ensayos pueden aparecer dependiendo del desconocido entorno al que vayas. Seguramente verás que el DI que metes en la maleta 'por si acaso' acabas usándolo en muchísimas ocasiones.

Balancear: la mejor forma para no columpiarse

Otra ventaja es que son realmente pocos los teclados que cuentan con salidas balanceadas. Pero la mayoría de las instalaciones están realizadas pensando en señales de micro. Dile tú al dueño de un bar en el que sólo han tocado guitarreros e instrumentos con micros que modifique la configuración de las líneas que van del escenario hasta la mesa porque tú llevas un teclado y que necesitas que ande retocando ganancias. Seguramente no sabe ni de qué hablas porque todo se lo dejó ajustado algún técnico/gurú. Te toca adaptarse a lo que hay: tienes que conectarte a algo pensado para micros. Eso implica bajar nivel… y con ello hacer subir las interferencias en el entorno propenso a ellas que supone un directo (plagado de contaminación radioeléctrica a través de focos, dimmers, equipos de potencia,…).

Ese problema de interferencias no es tan grave con señales fuertes, y las originales en los teclados no son débiles, pero al rebajar nivel para usar instalaciones realizadas pensando en señales de micro / instrumento mejor ir en balanceado. Y cómo no, una DI es tu aliada, y se queja menos que el dueño de bar. Las cajas de inyección entregan señal en formato balanceado, mucho mejor capacitada para sobrevivir ante un exceso de interferencias .

Aléjate de mí, fantasma: los peligros del 'phantom'

Si por problemas de nivel conectamos nuestra salida de teclado a una entrada ‘Mic’ en jack o usando un adaptador que pase de jack a XLR, nos estamos poniendo en riesgo de que el técnico que opere la mesa (o nosotros mismos en un descuido) dé paso a la alimentación fantom… Puede que muchas veces no se rompa nada, pero mejor no comprobarlo. Nos jugamos la etapa de salida audio del teclado, y si esta muere tenemos silencio absoluto. O quizá no: quizá al público le dé por gritar enfurecido por tanto retraso en comenzar mientras tú estás buscando un teclado alternativo.

Una DI a nuestros pies nos permite tener todo bajo control también en ese aspecto. Las hay específicamente pensadas para recibir señal de línea y que aseguran el bloqueo de cualquier alimentación fantom.

A la inversa también funciona la cosa: si eres el técnico y no el teclista ¿vas a arriesgarte a conectar un teclado desconocido? Están en juego los previos de tu maravillosa mesa. Como el teclado tenga algún fallo eléctrico (menudo miedo con los sintes modulares y sus cables por doquier, por cierto) podría hacernos saltar el previo de su canal para toda la vida. Mejor que si algo debe sufrir sea una DI que se reemplaza con más facilidad y no obliga a prescindir de la mesa mientras se repara.

Un práctico ‘thru’ para monitores

No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero en actuaciones 'amateur' y en los típicos bares/discotecas en los que las actuaciones son sólo un compemento y no la actividad esencial, en muchas ocasiones el nivel de las ‘teclas’ en los monitores de escenario no es el que necesitamos para oírnos. Quizá sea por mi carácter poco combativo, pero muchísimas veces he tenido que tocar sin oírme, y lógicamente no es nada agradable.

Una DI suele llevar un conector ‘audio-thru’ que replica lo que se conecta a su entrada. De esa forma tenemos nuestro instrumento conectado y además de la salida pensada para atacar a la línea de micrófono, contamos con una segunda salida que podemos usar con cualquier tipo de monitor que llevemos. A veces incluso unos auriculares puesto que hay DIs con una segunda salida para auriculares con nivel regulable, aunque yo soy más de llevarme un una pequeño monitor amplificado que como va a estar cerca de mío y sólo con el sonido de las teclas tampoco necesita ser de gran potencia.

Las DI como efecto

Finalmente, no hay que descartar el hecho de que algunas DI introducen a propósito alguna coloración y/o compresión. Muchas, por el propio diseño de sus tripas electrónicas no son neutras sino que fuerzan una coloración que beneficia a las voces, guitarras y bajos. ¿Porqué no también a nuestros teclados? Pensad que no es extraño que lleven transformador, algún tipo de previo o buffer de señal electrónico ya sea por válvulas o con transistores u operacionales… Muchos de ellos con circuitos saturantes que otorgan su calorcito propio a la señal.

En un directo en el que todo está pasando por cajas de inyección y recibe ese plus por distorsión y compresión de los picos, no vamos a quedarnos nosotros como los únicos defensores de la pureza. Añadir esas gotas de compresión y distorsión nos puede ayudar a sobrevivir en un paisaje acústico dominado por feroces guitarras y percusiones.

Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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