Mario Gil, el maestro
Confieso ser un amante de la música en directo, ¿quién no? Eso conlleva ir a ciegas a conciertos que me pueden gustar o no. Si a eso le añadimos que suelo ser bastante efusivo en cuanto a sentimientos, pues resulta que emocionarse viendo un concierto en directo no está bien visto. Se ve que no es políticamente correcto mostrar emociones a los demás. Pero lo que no sabe el respetable es lo tremendamente A.B.U.R.R.I.D.O que es estar sobre un escenario y no recibir el
