Born® escribió:
por mucho "cada uno es como es", hay que quererse más, no dejarse pisar por las lagartas (que las hay y muchas), y viceversa, y sobre todo tener dignidad.
A ver, una persona con la autoestima baja necesita ayuda. Ayuda profesional. El problema está cuando busca esa ayuda en forma de cariño, compasión o comprensión. En ese momento es una "presa fácil" y un candidato al club del sufrimiento. Una persona con poco carácter no va a cambiar su forma de ser. Puede que la vida le facilite experiencia para defenderse mejor y prever situaciones para capearlas sin tener que lamentarse luego. Vamos, lo mismo que al resto del mundo. Pero un carácter débil lo primero que debe hacer es intentar conocerse y ver lo que le conviene y o que no. Pero entiendo perfectamente que una persona que no se come una rosca en años se tire de cabeza a una relación tóxica por pura desesperación.
"Sisu" escribió:
si se puede
Hace falta más energía que la que produce una central hidroeléctrica para eso. Por supuesto que es posible, pero a parte de la experiencia y la formación, es crítico el modo en que cada uno asimila esos conocimientos. Si partes de una psique rota (y las hay a patadas, incluso las que no lo parecen), es dificil que alguien acepte bien los cambios.
Born® escribió:
Tu puedes encontrar a la persona que encaje con tu forma de ser,
Insisto que el modo de amar de un hombre y una mujer son absolutamente incompatibles. Buscar una media naranja que se adapte a uno/a es empezar con mal pie. E insisto de nuevo que la base es el respeto. Creo que ya lo he dicho por aquí, yo de entrada, lo que le he dicho siempre a mis parejas es «primero me respetas y luego me amas, me matas, me odias o me adoras».
No tiene ningún sentido encontar a una pareja que está como un queso o que tiene tus mismas aficiones o que su cuenta corriente es más gruesa que el tío Sangonera si luego no hay un respeto y una predisposición a que la reación funcione. Cualquier "pagafantas" puede ser el hombre más feliz del mundo si encuentra alguien que lo comprenda y lo respete tal como es, en lugar de esperar a que cambie durante la relación o con el matrimonio.