- Pues paso a contaros mi historia de miedo.
Teníamos que montar un bolo de una banda alternativa Vasca que actuaban en el exterior en una pinada.
Había posibilidad de lluvia y, durante el montaje, prevenimos plásticos en el escenario para cubrir los instrumentos, el equipo de sonido e iluminación.
Cuando llegó la banda empezó a montar y, a mitad montaje, el cielo cada vez estaba mas negro y ... como no ... empezó a chispear. Así que, tranquilamente, empezamos a cubrir todo el escenario.
Pero, en cuestión de segundos, la lluvia arrancó de manera desmesurada y con alguna ráfaga de viento. En pocos segundos conseguimos sujetar los plásticos del escenario de manera bastante decente y la banda echó a correr para refugiarse. Oí unos gritos y vi que en la mesa de control no conseguían sujetar los plásticos para resguardar la mesa de sonido. Había ráfagas de viento y no había manera de atar los plásticos para resguardar la mesa de la lluvia así que, con las prisas, me puse debajo de la mesa con uno de los artistas de la banda y, de este modo, poder sujetar los plásticos desde abajo y que no se volaran con el viento. Y, como es lógico, todos echaron a correr porque veían el tema resuelto y estaba cayendo un diluvio. Por suerte, los compañeros pudieron refugiarse en una pequeña caseta. Pero, para nuestra desgracia, me quedé allí debajo de la mesa de sonido con uno de los músicos..
La mesa era una Midas PRO1 que reposaba encima de un soporte y, debajo de ella, estaba escondido yo (que mido 1,90m) y un músico vasco que tampoco era pequeño. Así que imaginaros la escena: Dos tios debajo de una “pequeña” mesa de sonido, en un espacio mínimo, sujetando los plásticos para que no se mojara la carísima mesa de sonido, mirándonos cara a cara.
Ahora viene la parte crítica. La lluvia no paraba y cada vez iba a mas, ambos estábamos preocupados: yo por el equipo de sonido y el compañero por sus instrumentos. Y ... de repente ... algo pasa rebotando por delante de mi cara. Era una pequeñita bola de granizo que, seguidamente, se convirtió en muchas bolitas de granizo. Yo intentaba tranquilizar al compañero (aunque creo que trataba de tranquilizarme a mi mismo) “no pasa nada, aquí en la zona de levante esto es muy normal”. Así que puse mi mano entre el plástico y la mesa de sonido para hacer una pequeña “cámara” y resguardar los faders y la pantalla táctil de la mesa de ese inocente granizo.
Ese inocente granizo empezó a aumentar de tamaño ... 1cm, 2cm, 3cm, 4cm, 5cm ... Rebotaban como pelotas de pimpón (de vez en cuando alguna de tenis), Yo intentaba resguardar la pantalla y los faders de la mesa pero, una de esas piedras me golpeó la mano y desistí. Oía como las piedras golpeaban toda la superficie de la mesa haciendo una escandalera que daba miedo. Oía las piedras golpear de manera violenta contra toda la superficie de control de la mesa. Alrededor de nosotros se cubría de blanco parte del suelo, rebotaban las piedras, el estruendo contra el escenario, las ramas de los arboles, el equipo de sonido, era estremecedor. Oía golpear muy fuerte las piedras de granizo sobre la superficie de plástico de la mesa de sonido. la ruidera era tremenda.
Me preocupé mucho por el el equipo. Pero, llegó un momento en que me daba igual el equipo: estábamos atrapados y no podíamos salir, no podíamos hacer otra cosa que quedarnos quietos mientras que alguna de esas pelotas nos golpeaba de rebote. Era tarde para salir corriendo. Desde debajo de la mesa podía ver a mi compañero que estaba resguardado en la caja de la furgoneta y nos miraba con cara de preocupación. Estaba retirado al fondo de la furgoneta ya que, alguna piedra que otra, entraba por la puerta.
No sé el tiempo que duró pero a mi se me hizo eterno, pasé miedo por la impotencia de sentirme atrapado.
Una vez cesó la tormenta, el suelo estaba teñido de blanco, había como una niebla (supongo que por la evaporación) que daba un aspecto algo tétrico, ramas de arboles por el suelo. Me detuve a mirar de cerca las piedras de granizo, habían algunas que superaban holgadamente los 5cm, otras tenían el canto afilado. Era una locura, jamás había visto algo semejante ni que se acercara a esto lo mas mínimo.
El Balance: Pese a la enorme pedregada, la mesa estaba sorprendentemente perfecta (tanto la pantalla como la botonera) pero no arrancó y, obviamente, aprovechamos para suspender el bolo. El materíal estuvo unos días secándose y la mesa se tuvo que reparar (creo que fue mas por tema de humedad que por los golpes). Aun se ha hecho algún bolo con ella ... pero quedó traumatizada y nunca volvió a ser lo que era, fue apartada.
La banda tuvo suerte, les pillo a medio montar, y los plásticos les protegió el material. Como la organización había comprado algo de comida y bebida ... pues nos pusimos a ello. Ya se sabe, la ansiedad da apetito.
Años después aun se recuerda en esta zona esta tormenta de granizo. Fue algo histórico (dejo documento gráfico de ese día en varias zonas cercanas): claraboyas de viviendas, persianas, chapa y pintura de vehículos, una auténtica maleza.
Todo el mundo recuerda donde estaba durante esa tormenta: yo la pasé con un vasco debajo de una mesa de sonido.
- Saludos.
PD: Como punto positivo, a la batería aun no le habían montado los platos ... hubiera sido una risa la escandalera.
Teníamos que montar un bolo de una banda alternativa Vasca que actuaban en el exterior en una pinada.
Había posibilidad de lluvia y, durante el montaje, prevenimos plásticos en el escenario para cubrir los instrumentos, el equipo de sonido e iluminación.
Cuando llegó la banda empezó a montar y, a mitad montaje, el cielo cada vez estaba mas negro y ... como no ... empezó a chispear. Así que, tranquilamente, empezamos a cubrir todo el escenario.
Pero, en cuestión de segundos, la lluvia arrancó de manera desmesurada y con alguna ráfaga de viento. En pocos segundos conseguimos sujetar los plásticos del escenario de manera bastante decente y la banda echó a correr para refugiarse. Oí unos gritos y vi que en la mesa de control no conseguían sujetar los plásticos para resguardar la mesa de sonido. Había ráfagas de viento y no había manera de atar los plásticos para resguardar la mesa de la lluvia así que, con las prisas, me puse debajo de la mesa con uno de los artistas de la banda y, de este modo, poder sujetar los plásticos desde abajo y que no se volaran con el viento. Y, como es lógico, todos echaron a correr porque veían el tema resuelto y estaba cayendo un diluvio. Por suerte, los compañeros pudieron refugiarse en una pequeña caseta. Pero, para nuestra desgracia, me quedé allí debajo de la mesa de sonido con uno de los músicos..
La mesa era una Midas PRO1 que reposaba encima de un soporte y, debajo de ella, estaba escondido yo (que mido 1,90m) y un músico vasco que tampoco era pequeño. Así que imaginaros la escena: Dos tios debajo de una “pequeña” mesa de sonido, en un espacio mínimo, sujetando los plásticos para que no se mojara la carísima mesa de sonido, mirándonos cara a cara.
Ahora viene la parte crítica. La lluvia no paraba y cada vez iba a mas, ambos estábamos preocupados: yo por el equipo de sonido y el compañero por sus instrumentos. Y ... de repente ... algo pasa rebotando por delante de mi cara. Era una pequeñita bola de granizo que, seguidamente, se convirtió en muchas bolitas de granizo. Yo intentaba tranquilizar al compañero (aunque creo que trataba de tranquilizarme a mi mismo) “no pasa nada, aquí en la zona de levante esto es muy normal”. Así que puse mi mano entre el plástico y la mesa de sonido para hacer una pequeña “cámara” y resguardar los faders y la pantalla táctil de la mesa de ese inocente granizo.
Ese inocente granizo empezó a aumentar de tamaño ... 1cm, 2cm, 3cm, 4cm, 5cm ... Rebotaban como pelotas de pimpón (de vez en cuando alguna de tenis), Yo intentaba resguardar la pantalla y los faders de la mesa pero, una de esas piedras me golpeó la mano y desistí. Oía como las piedras golpeaban toda la superficie de la mesa haciendo una escandalera que daba miedo. Oía las piedras golpear de manera violenta contra toda la superficie de control de la mesa. Alrededor de nosotros se cubría de blanco parte del suelo, rebotaban las piedras, el estruendo contra el escenario, las ramas de los arboles, el equipo de sonido, era estremecedor. Oía golpear muy fuerte las piedras de granizo sobre la superficie de plástico de la mesa de sonido. la ruidera era tremenda.
Me preocupé mucho por el el equipo. Pero, llegó un momento en que me daba igual el equipo: estábamos atrapados y no podíamos salir, no podíamos hacer otra cosa que quedarnos quietos mientras que alguna de esas pelotas nos golpeaba de rebote. Era tarde para salir corriendo. Desde debajo de la mesa podía ver a mi compañero que estaba resguardado en la caja de la furgoneta y nos miraba con cara de preocupación. Estaba retirado al fondo de la furgoneta ya que, alguna piedra que otra, entraba por la puerta.
No sé el tiempo que duró pero a mi se me hizo eterno, pasé miedo por la impotencia de sentirme atrapado.
Una vez cesó la tormenta, el suelo estaba teñido de blanco, había como una niebla (supongo que por la evaporación) que daba un aspecto algo tétrico, ramas de arboles por el suelo. Me detuve a mirar de cerca las piedras de granizo, habían algunas que superaban holgadamente los 5cm, otras tenían el canto afilado. Era una locura, jamás había visto algo semejante ni que se acercara a esto lo mas mínimo.
El Balance: Pese a la enorme pedregada, la mesa estaba sorprendentemente perfecta (tanto la pantalla como la botonera) pero no arrancó y, obviamente, aprovechamos para suspender el bolo. El materíal estuvo unos días secándose y la mesa se tuvo que reparar (creo que fue mas por tema de humedad que por los golpes). Aun se ha hecho algún bolo con ella ... pero quedó traumatizada y nunca volvió a ser lo que era, fue apartada.
La banda tuvo suerte, les pillo a medio montar, y los plásticos les protegió el material. Como la organización había comprado algo de comida y bebida ... pues nos pusimos a ello. Ya se sabe, la ansiedad da apetito.
Años después aun se recuerda en esta zona esta tormenta de granizo. Fue algo histórico (dejo documento gráfico de ese día en varias zonas cercanas): claraboyas de viviendas, persianas, chapa y pintura de vehículos, una auténtica maleza.
Todo el mundo recuerda donde estaba durante esa tormenta: yo la pasé con un vasco debajo de una mesa de sonido.
- Saludos.
PD: Como punto positivo, a la batería aun no le habían montado los platos ... hubiera sido una risa la escandalera.
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