#3 de rositas y con honores, muchos. Ahí está el patrimonio de la familia Franco. Por ejemplo, el Pazo de Meirás "regalado" por los paisanos de allí al dictador y todavía siguen teniendo ciertos privilegios sobre el edificio la familia. Es una vergüenza.
Hasta la ONU pide que se juzgue al franquismo de una vez.
"A España le siguen oliendo los pies a franquismo."
de aquí 20 o 30 años estará prohibido hablar del régimen del PePeismo.
#3
Más o menos, no se puede afirmar más que matices; es eso que escribes.
Algunos nos suenan, sin leer el enlace; la iglesia católica, vamos, la iglesia española, no vale como familia, ¿verdad?
Entre los apoyos financieros del mundo empresarial a la sublevación militar del 18 de julio el mejor conocido es el de Juan March. El empresario mallorquín, diputado electo en 1931 y 1933, fue objeto de un proceso en las Cortes por sus responsabilidades en el contrabando de tabaco durante la Dictadura de Primo de Rivera, que le llevó a la cárcel en junio de 1932. Permaneció en prisión 17 meses, hasta que a principios de noviembre de 1933 logró huir con ayuda de sus carceleros.
Juan Ignacio Luca de Tena, propietario del diario ABC, miembro activo del Bloque Nacional, que actuó de enlace con el general Mola en los preparativos de la sublevación, tuvo un papel destacado en la operación del alquiler del referido avión por encargo de March. Había huido a Biarritz, donde se concentraba un importante núcleo del exilio aristocrático español, y allí planeó con March la operación, en la que participaron también Juan de la Cierva Codorníu, el inventor del autogiro, y el corresponsal de ABC en Londres Luis Antonio Bolín.
Menos conocida es la forma en que se hicieron efectivos otros apoyos financieros a la sublevación, como el que debió realizar la familia Ybarra (Vizcaya), con el marqués de Arriluce de Ybarra a la cabeza, al que José Clavo Sotelo, máximo dirigente de Renovación Española y del Bloque Nacional, renovó su confianza como tesorero de la sublevación.