Existen maltratadoras como existen maltratadores. El maltrato se ciñe a los principios más básicos de la conducta como pasa con cualquier otro comportamiento. El hombre dispone de la violencia física para cumplir sus objetivos, es inmediata y fácil de utilizar. La mujer maltratadora necesita otros medios, la violencia física no resulta tan efectiva en su caso, así que trabaja en el plano emocional: la humillación, la vergüenza y la culpa. El objetivo, sin embargo, es el mismo: el poder.
Las mujeres que maltratan existen, y en los tiempos que vivimos son muy peligrosas, porque tienen la ley de su parte: ante la ley y la sociedad es mucho más fácil poner a la mujer de víctima que de verdugo. El hombre puede ser humillado mil veces, que como le de media bofetada a su esposa la ha cagado no importa lo que ella le haya hecho antes.
Ante eso el hombre sólo tiene una solución: salir por piernas mientras esté a tiempo. El tipo del parque infantil con la hija ya está jodido.
La solución va a estar en la clonación.
Yo ya estoy en tratos de clonarme en una señora miniyo. Igual que yo, pero sin el descomunal miembro masculino que atesoro.
Ya os contaré.
O incluso puede que el tío sea tan cabrón que le haya puesto los cuernos a la mujer y ella esté tan resentida que a la mínima esté a la que salta.
El caso es que aunque bromeamos de si las mujeres nos echan broncas sin venir a cuento, seguro que muchos hombres echan a sus mujeres broncas sin venir a cuento, y sólo porque han tenido un mal día en el trabajo, o su equipo ha perdido, o yo que se...