Imaginemos por un momento que David en el forcejeo hace que el rumano se clave la navaja y muera. ¿Qué tenemos? Carne periodística y debate social para rato: un asesinato racista/xenófobo. De repente aparecerán por todas partes personas jurando que el rumano era un estudiante ejemplar y un hijo modelo mientras que David era el terror del barrio, experto en artes marciales, ex-portero de discoteca y asistente habitual a conciertos de grupos neonazis mientras las cámaras le persiguen y la sociedad se lo come con patatas
Be water my friend. Que Dios nos pille confesados.
Be water my friend. Que Dios nos pille confesados.

Luego de leer todo este hilo, muy cudiadosamente llego a una clara conclucion: