D4v escribió:
vivir como hace 30 o 40 años, cuando habían valores.
Tampoco te creas que hace 30 o 40 años era todo mucho más idílico, ni mucho menos. Algunas (bastantes) cosas de la actualidad y hacia dónde nos están llevando, a mí tampoco me gustan nada, y también fantaseo muchas veces con mandarlo todo a la mierda e irme a vivir al monte, sin tanta tecnología alienante (los sintes son otra cosa, esos sí me los llevaba, jejej), pero ya antes había mucha picaresca, tramposos, mentirosos y aprovechados que se pasaban los valores (o al menos algunos valores) por el arco del triunfo.
Me acabo de acordar de otra anécdota que me ocurrió en otra tienda de barrio, esta vez de electrodomésticos, cuando era un adolescente, así que hace nada menos que 35 años, justo en la época a la que tú haces referencia.
Quería comprarme una calculadora para ayudarme cuando tuviera que hacer deberes de matemáticas en casa y entré en esa tienda a preguntar porque las tenía. Las calculadoras eran todavía relativamente recientes y una con las operaciones básicas (nada de científica, que la tuve tiempo después) costaba unas 1500 pesetas de entonces, hablo del 86.
El caso es que me enseñó una, de la marca Philips, que costaba más o menos la cifra que puse arriba y que me pareció bastante bien para lo que necesitaba. Además me dijo: mira, es igualita a la que uso yo y va genial, y efectivamente, él tenía una exactamente igual en su mesa de trabajo de la tienda.
La que me enseñó era nueva, recién sacada de su caja, la tuve en la mano un momento para verla y le dije que vale, que me llevaba esa. El caso es que el dependiente y dueño de la tienda se puso a empaquetarla, y mientras tanto, yo me distraje un poco mirando las cosas que había en la tienda hasta que me dijo: ya está, aquí la tienes, y ya le he puesto pila. Le pagué y me fui.
Entonces, como me hacía mucha ilusión la calculadora, no pude esperar a llegar a casa para abrirla y a unos metros de la tienda me metí en un soportal, la saqué de la caja y la encendí para ver cómo iba, cuando me di cuenta de que esa no era la misma calculadora que había tenido en la mano unos minutos antes, sino una igual, del mismo modelo, pero con signos, aunque leves, de uso y desgaste. ¡¡Me había dado el cambiazo por la suya, con muchas horas de uso, quedándose él con la nueva a estrenar!!
Con lo que a mí me había costado ahorrar para la calculadora, inmediatamente monté en cólera y volví corriendo a la tienda a llamarle sinvergüenza y a exigirle que me diera la calculadora nueva, que era la que en ese momento estaba sobre su mesa. Se notaba hasta en el mayor brillo de un embellecedor metálico que tenía la calculadora. Él prácticamente ni se inmutó, con toda la calma del mundo me dijo que se habría equivocado de calculadora al cogerla después de haberla posado un momento junto a la suya antes de meterla en la caja, que no había problema y que me daba la otra (la realmente nueva).
Estoy prácticamente seguro de que lo hizo adrede, o "sin querer queriendo", como se suele decir, a ver si colaba. Me fui con mi calculadora y, desde luego, a esa tienda no volví nunca más. Vaya jeta que le echó el tío, y eso que eran los 80, cuando todavía había valores...
Como curiosidad, esa calculadora todavía la conservo y funciona perfectamente.