Romansky escribió:
el 80 % de los presos consumen drogas, y en esa clase delitos, contra la salud pública, también parecemos ser líderes.
Y no se cual será el porcentaje pero me da que habrá unos cuantos en la carcel por menudeo.
"KlausMaría" escribió:
Hay que tener otros estímulos, hijos, por ejemplo.
Ya te digo que hablo de oídas. Afortunadamente nunca he pisado presidio. Pero lo que me decía era eso, que es parecido a la drogadicción, ¿cómo vas a compensar el subidón del palo, las drogas y putas con el mínimo inter-profesional en trabajos de mierda?... y eso con suerte.
Complicado.
Afortunadamente yo tampoco. Pero si he conocido y convivido (como muchos supongo) con mas de uno que lo había hecho o lo iba a hacer tarde o temprano. La verdad es que si que es complicado, a veces no son mas que errores o circunstancias puntulaes pero otras es algo así como una forma de vida. La situación laboral y social tiene que ver, aunque parece que hay individuos que están abocados a ello vengan de donde vengan.
Tuve un compañero de piso con un pasado marcado por la heroina y la pertenencia tribus urbanas de estas que vienen con archienemigos incorporados. Le llegaban citaciones de juzgado (penal) cada dos por tres fruto de actos cometidos hacia unos años atras. No recuerdo porqué pero dejo de compartir piso conmigo. Meses despues me entere de que ya estaba en la carcel, Meco creo. 12 años,le "subia" como se suele decir, la suma de todo. La putada es que cuando le llegaban las citaciones el estaba en el proceso de dejar esa vida, algo nada facil, me consta.
Hace un par de años me lo encontré libre en las calles del centro, hablé un rato con el. "Buscandome la vida" me dijo. Habia hecho un curso de carpinteria o similar en la carcel y confiaba en encontrar trabajo de eso mismo. Espero que lo lograra,no era mal tipo pero llevaba una vida muy dificl a cuestas...y para colmo el estigma taleguero. No todo el mundo emplea a un exconvicto, y a veces es comprensible.
Al final, como mencioné antes, un juzgado es donde la sociedad decide sobre la vida de uno. Y no hay perdón para algunos que aún habiendo iniciado un camino mejor por su cuenta tienen que enfrentarse a la lentitud del sistema.
Mejor no tocar los juzgados ni con un palo. Seamos buenos como reza el título.