Hablando con un pianista y saxofonista amiguete mío (de los que está con los grandes), el me reconocía que muchas veces había tocado "mierda"... pero que él tenía una mala costumbre y era comer tres veces al día.
El jazz no le daba para comer y, o pasaba por el aro, o pasaba hambre.
El jazz no le daba para comer y, o pasaba por el aro, o pasaba hambre.
Responder
Citar
