rhythmmasters escribió:
El primer paso sería hacer una carrera de Magisterio como Dios manda, porque ahora mismo es una FP de 3 años, y, por otra parte, que las plazas se ganen como en el MIR. Es lamentable el nivel de los futuros profesores y que se comparen con gente que estudia carreras muy difíciles,
Hola rhythmasters. Actualmente trabajo como maestro, en la educación pública, en la especialidad de Educación Musical y por lo tanto estudié la diplomatura de magisterio en esa especialidad. Además soy licenciado ya que estudié en el conservatorio la carrera superior de piano.
Te voy a dar toda la razón cuando hablas del bajo nivel de la carrera de magisterio. El nivel de exigencia es bajísimo... incluso llegaría a decir que deprimente. Ya hablamos del tema páginas atrás cuando citábamos el ejemplo del sistema educativo finlandés. Sinceramente no se el porqué de semejante nivel, aunque según he podido averiguar el tema no es nuevo, viene de lejos (según me cuentan 60´s y 70´s el nivel de formación universitaria en estas disciplinas ya era de los más bajos). Si no se ha cambiado esta situación en los últimos 50 años está claro que es porque en este país la educación no se considera una inversión prioritaria. También pienso que la mejora del sistema educativo empieza por una mejora sustancial de la formación inicial de los docentes (tanto de infantil como de primaria y secundaria).
Ahora bien, que el nivel de la carrera sea muy bajo no quiere decir que el nivel del alumnado universitario que cursa esata carrera esté igual. Algunos de mis compañeros la estudiaron como puente hacia estudios superiores de musicología, otros (como es mi caso) para compatibilizar con estudios de conservatorio y otros por vocación (si... todavía existen esa clase de personas).
Hasta ahí estamos de acuerdo... pero ahora déjame que te diga que caes en una contradicción bastante gorda.
rhythmmasters escribió:
diré que fui a un buen colegio privado y cambié a de instituto en Bachillerato a dos públicos...la diferencia es abismal: parásitos apáticos y aburguesados en el público, salvo honrosas excepciones, y profesores entregados en el privado. Está claro que el que te pueden despedir, es un graaaaaan incentivo para espabilar.
Entiendo con estas palabras que consideras que la educación privada ofrece más calidad que la pública... ¿o sólo hablas de tu experiencia personal teñida, como todas, de la percepción subjetiva de cada uno?
Si dices esto: "El primer paso sería hacer una carrera de Magisterio como Dios manda", no entiendo como luego puedes poner en un altar a la educación privada... ¿no han estudiado los docentes de la privada la misma carrera que los de la pública? No será tan importante la calidad de la formación inicial del profesorado, o su nivel de exigencia cuando de repente y por arte de magia la simple amenaza del despido aumenta de forma considerable la aptitud y actitud de los docentes. ¿No era lo prioritario elevar el nivel de la carrera de magisterio?
Además deja que te cuente algo sobre el sistema de selección de personal de los centros educativos privados, información avalada por mi propia experiencia y de personas muy cercanas a mí. Cuando terminé la carrera de magisterio y mi licenciatura en el conservatorio decidí buscar trabajo (era el año 98). Mandé curriculums a cientos (no exagero) de centros concertados privados ofreciendo mis servicios, tanto como docente de primaria como de secundaria... ni una sóla respuesta. Quien no tiene padrino no se bautiza, nunca mejor dicho teniendo en cuenta la titularidad religiosa de la inmensa mayoría de centros privados concertados, y yo desde luego no lo tenía.
Un amigo que entró en un centro concertado, cercano a mi antigua casa, me relató en que consistió la entrevista de trabajo que le realizó un párroco (si... un párroco...

)
Primera pregunta: ¿crees en Dios?
Segunda pregunta: ¿cómo trasladas la fe en Dios a tu vida diaria?
...
Para que coño preguntarle sobre su formación académica, si tenía experiencia docente previa (que no la tenía), como tenía previsto enfocar las clases, su forma de enseñar, como trataría al alumnado... vamos, todos esos detalles sin importancia sobre la docencia.
Más tarde me enteré que era de vital importancia tener el título de "Idoneidad pedagógica religiosa" (no recuerdo exactamente la denominación, pero algo así por el estilo se llamaba). Este "título" se obtenía si uno se había matriculado durante magisterio en las tres asignaturas de libre elección relacionadas con la E.R.E. (Enseñanza de la Religión en la Escuela). Ahora entiendo porqué las clases de E.R.E. estaban absolútamente petadas (al igual que los ERES actuales) y por ejemplo a "Historia de España del siglo XX" íbamos cuatro descarriados del verdadero sentido de la vida. Fíjate que yo estudié una de esas tres asignaturas: "Estudios bíblicos" porque, a pesar de que soy ateo militante, me apasionaba el tema. Lógicamente con sólo una asignatura no me concedieron el "título" de idoneidad. Se que a alguno de mis compañeros se lo dieron sin cumplir esos requisitos, haciendo la pelota y gracias a alguna donación "voluntaria"... en mi caso no fue así. Tampoco ayudó el hecho de que, un día que nos contaba el profesor (y párroco) sus peripecias impartiendo clases de educación sexual a adolescentes, seguidamente lo comparara públicamente con un supuesto profesor de autoescuela incapacitado legalmente para conducir.
En definitiva... sin enchufe y sin título de idoneidad mi carrera de docente en la educación privada terminó antes de empezar. Te aseguro que algunos de mis compañeros empezaron a trabajar casi al día siguiente de haber terminado su carrera de magisterio mondada y pelada (aunque con idoneidad, eso sí)... en tu admirado y eficiente sector educativo privado (aunque el 100% del sueldo se lo pagara el estado).
No voy a comparar mi capacidad docente con la de ninguno de mis compañeros que entraron en la privada, que está muy feo y además es pecado de soberbia. Sólo te diré que me presenté a las oposiciones de 1.999 en las que había 21 plazas para 625 aspirantes (desde luego no es ese chorreo de plazas de las que hablas). En la fase de concurso de méritos previa a la oposición terminé el número 204 (claro... no tenía experiencia docente alguna en Ed. Primaria). Ni que decir que me adelantaron todos mis compañeros de carrera que habían estado un año trabajando en la privada, incluidos algunos con expedientes académicos bastante mediocres. En la fase de oposición, en los exámenes y exposiciones para que nos entendamos, saqué el nº1. Nunca me preguntaron nada relacionado con mis creencias ni religiosas ni políticas, ni sobre mi familia, amigos o estado civil... y mucho menos me pidieron ninguna gilipollez de título. Tu dirás que esas oposiciones estaban tiradas... ¿te has presentado para afirmar algo así con tanta seguridad? Yo no se que decirte, no lo se porque no puedo comparar ya que no me he vuelto a presentar a ninguna otra. También te diré que para ser tan fáciles como tú dices ninguno de los docentes de la concertada sacaron plaza (será que no les amenazaron con el despido). Que nadie me diga que me regalaron mi plaza.
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