Componer es fácil, lo difícil es hacer obras maestras o buenas composiciones. Incluso es tan fácil que existen programas que te ayudan a ello o que generan material que tú seleccionas para acabar de conformar tú composición.
El problema es que nos ponemos tradicionalmente unos objetivos muy altos al querer componer una pieza. Tiene que ser lo mejor de lo mejor. Ningún compositor de ningún estilo comenzó escribiendo obras maestras. La maestría se adquiere con el oficio, el tiempo y la experiencia.
Conozco a alumnos que le han sacado mucho partido a su manera de estructurar la forma y estructura de una obra utilizando programas como Acid.
http://www.sonycreativesoftware.com/es/acidsoftware
Acid te da las ideas mediante fragmentos de obras que puedes acortar, transportar, elegir y ordenar. Además implica mucho cierto tipo de trabajo auditivo. Con un poco de práctica llega a ser fácil hacer obras de esta manera. Sí, no son obras originales, no es más que un puzzle, pero se aprende mucho a organizar el sonido en el tiempo.
Existen otros programas que, en otro ámbito más "contemporáneo" te permiten utilizar algoritmos para generar música.
Un paso más allá, con conocimiento más o menos profundo de teoría, armonía, contrapunto y técnicas de composición puedes comenzar a hacer tu propia música, sin más pretensiones que la diversión o el hobby. Si cuentas con alguien que te asesore mucho mejor.
Pero si lo que buscas es aprender a hacer obras maestras o super hits o temazos, pues hay algunas recetas pero no suelen funcionar muy bien. El primer disco de los Beatles tiene temitas agradables, pero no son sus mejores canciones.
Fernando Ortega escribió:
Si componer fuera fácil todo el mundo lo haría, incluido el frutero de mi barrio.
No necesariamente. Hay muchas cosas que son fáciles y la gente no hace pues no tiene interés o no las ha descubierto o no se molesta en hacerlas. Hacer pajaritas de papel es fácil y el frutero de mi barrio no las hace, tampoco toca las maracas o pasa la aspiradora en su casa.
Desde hace unos cuantos años componer se convirtió en una especialidad separada de la interpretación y la improvisación, bajo el principio universal "el que mucho abarca, poco aprieta". El intérprete se convirtió en virtuoso que no tiene ni idea de composición y por tanto no acaba de entender las obras que toca, y el compositor escribe solo "obras maestras" que nadie toca porque no comprende. (en este caso me refiero más a un ámbito denominado como "clásico") Por inercia ese modo de enseñanza y práctica de la composición se reproduce a sí mismo sin ser sometido ni a revisiones históricas, ni a revisiones pedagógicas. Quiero decir con esto que el método de aprender a componer no ha sido siempre así, y no debería ser siempre así. Los sistemas de enseñanza de los instrumentos han ido evolucionando, adaptándose a los tiempos, haciendo uso de las TICs revisando los principios pedagógicos. La enseñanza de la composición se ha quedado estancada en el tiempo como un rito sagrado del que si alcanzas la iluminación divina conseguirás acceder al parnaso de la música.
Así las cosas componer, que no es otra cosa que ordenar el sonido en el tiempo, es fácil. Basta por ejemplo encender la grabadora del móvil y grabar fragmentos sonoros, y tal vez luego ordenarlos en un secuenciador. Cuanto mayores sean nuestras aspiraciones más formación necesitaremos ya no nos valdrá ese método rústico, querremos escribir esa música, pensarla, reelaborarla, encontrar ese punto que haga que al público le guste sin ser simplona...
Hace muchos años en otro foro el debate era si es difícil improvisar. Yo sostenía que no, "hasta el albañil que está en la obra de mi casa puede hacerlo sin saber música". Y así era. En los meses de verano yo tocaba con la ventana abierta y el tío contestaba silbando e inventando melodías. Improvisar no es más que componer en el momento, ergo si un albañil sin formación musical puede pasarse horas y horas silbando música no escrita, todo el mundo puede componer.
Lo que yo no digo es que los silbidos del operario del ladrillo fueran obras maestras, pero sonaban afinados y con sentido.
En mi opinión hay que desmitificar un poco ese miedo escénico a componer música. Si como dice Violeta Hemsy de Gainza "a improvisar se aprende improvisando", a componer se aprende componiendo. Eso sí, dejemos las reglas y los ejercicios escolásticos para su debido momento.
Aspiro a que exista una sociedad en la que componer música de manera casera o sin pretensiones sea tan natural como ocupar el ocio pintando cuadros sin la aspiración de colgarlos ni el Prado ni el Guggenheim, simplemente por el placer de hacerlo.
Componer: fácil. Componer temazos y obras maestras necesita formación, lleva tiempo, y encima se necesita inspiración y talento. (aunque a veces es fruto de la casualidad)