Datos de la unidad comentada
| Año de fabricación: 2022 | Precio pagado: 3299 €
(nuevo)
Cuento mi experiencia por si puede servirle a alguien. Comentar en primer lugar que trabajo en estéreo. No uso sistemas de audio inmersivo…de momento.
Año 2022. Venía de una tarjeta de audio RME 802. Nada malo que decir de ella. Pero buscaba dar un salto cualitativo a un mejor convertidor. Otra prioridad era que, además de que fuese convertidor AD/DA en una unidad, tuviera preamps para todo tipo grabaciones en el home-estudio (voces, cuerdas, guitarras, maderas etc). Finalmente, buscaba que tuviera dos salidas de auriculares independientes para hacer grabaciones (una para mí y otra para el músico o cantante que grabo).
Con estas premisas, las opciones que barajé fueron la Antelope Orion Studio Sinergy Core y la Prism Sound Titan.
Una gran parte de personas del mundo pro que conozco y que ha tenido productos de la marca Antelope, ha acabado vendiéndolos por problemas en los drivers, parones repentinos, desconexiones aleatorias etc. Puede que eso problema haya desaparecido en la actualidad. Pero en el rango de precios en el que nos movemos (y aunque fuese gama de entrada), no pueden darse este tipo de errores.
Conocía la marca Prism Sound y su reputación. Muchos ingenieros de mastering la usan en sus estudios. Aunque no la había escuchado con anterioridad, quise apostar por ella y la compré.
¿Qué decir de ella? Pues que me parece una tarjeta excepcional. Por establecer una comparativa (con respecto a la RME), diría que los convertidores son muy cristalinos y trasparentes. Puedes escuchar todos los detalles. Dicen que no es la tarjeta más “neutral” de su gama en cuanto a sonido y que colorea un poco. No puedo afirmar esta premisa porque no tengo con qué comparar. Pero sí puedo decir que, si tiene cierto “color”, este es tremendamente musical. Lo que escucho es mis monitores Focal Trio 11Be es pura definición.
En cuanto a la estabilidad de sus drivers, todo perfecto. Tenía ciertas dudas. Pero puedo afirmar que en mi caso la tarjeta jamás me ha dado ningún error en estos 4 años que llevo con ella.
Otra cosa que me sorprendió gratamente es la calidad de sus preamplificadores (la Titan tiene 4 preamps). Aunque tengo algunos preamplificadores externos, muchas veces conecto directamente el micro al previo de la tarjeta. Creo que son bastante neutros. Si quieres grabar algún instrumento o voz y obtener un sonido sin coloración, los preamplificadores de la tarjeta están a muy buen nivel.
Comentar que si hay alguno de tiene dudas porque la salida USB es 2.0, decir que no hay ningún problema con la gestión de canales. De hecho, trabajo con plantillas orquestales con decenas de pistas y 0 problemas con la gestión del audio.
Finalmente, en cuanto a bondades de la tarjeta, decir que tiene distintos tipos de entradas y salidas, tanto analógicas como digitales. Eso la hace muy versátil y fácil de introducir en cualquier cadena de audio.
Vamos con la parte que no me ha gustado tanto o que es mejorable: la aplicación que gestiona la tarjeta. No permite por ejemplo ecualización en los canales. En la RME esto sí se podía hacer. Y esta opción me parece muy interesante para “corregir” por ejemplo la respuesta de los auriculares o simplemente “customizar” los monitores desde la propia interfaz de la tarjeta. Y tampoco entiendo que esta opción no se haya tenido en cuenta en las distintas actualizaciones. Pero bueno. Nada es perfecto.
Otra cosa a mejorar es el ruteo de la señal. En RME era bastante intuitivo y rápido. En la Prism, es proceso no resulta tan sencillo.
En conclusión: pese a no ser perfecta, me parece una de las mejores opciones del mercado en este rango de precios. Si no quieres una tarjeta de este tipo, RME, Audient, Neumann o Heritage Audio fabrican tarjetas muy buenas e interesantes con un coste bastante menor. No te equivocarás si optas por alguna de estas. Pero si buscas algo top, esta tarjeta puede ser una buena opción a considerar. Recomendable al 100%.
Pros: Calidad de sonido. Estabilidad
Contras: Aplicación/Editor mejorable
Año 2022. Venía de una tarjeta de audio RME 802. Nada malo que decir de ella. Pero buscaba dar un salto cualitativo a un mejor convertidor. Otra prioridad era que, además de que fuese convertidor AD/DA en una unidad, tuviera preamps para todo tipo grabaciones en el home-estudio (voces, cuerdas, guitarras, maderas etc). Finalmente, buscaba que tuviera dos salidas de auriculares independientes para hacer grabaciones (una para mí y otra para el músico o cantante que grabo).
Con estas premisas, las opciones que barajé fueron la Antelope Orion Studio Sinergy Core y la Prism Sound Titan.
Una gran parte de personas del mundo pro que conozco y que ha tenido productos de la marca Antelope, ha acabado vendiéndolos por problemas en los drivers, parones repentinos, desconexiones aleatorias etc. Puede que eso problema haya desaparecido en la actualidad. Pero en el rango de precios en el que nos movemos (y aunque fuese gama de entrada), no pueden darse este tipo de errores.
Conocía la marca Prism Sound y su reputación. Muchos ingenieros de mastering la usan en sus estudios. Aunque no la había escuchado con anterioridad, quise apostar por ella y la compré.
¿Qué decir de ella? Pues que me parece una tarjeta excepcional. Por establecer una comparativa (con respecto a la RME), diría que los convertidores son muy cristalinos y trasparentes. Puedes escuchar todos los detalles. Dicen que no es la tarjeta más “neutral” de su gama en cuanto a sonido y que colorea un poco. No puedo afirmar esta premisa porque no tengo con qué comparar. Pero sí puedo decir que, si tiene cierto “color”, este es tremendamente musical. Lo que escucho es mis monitores Focal Trio 11Be es pura definición.
En cuanto a la estabilidad de sus drivers, todo perfecto. Tenía ciertas dudas. Pero puedo afirmar que en mi caso la tarjeta jamás me ha dado ningún error en estos 4 años que llevo con ella.
Otra cosa que me sorprendió gratamente es la calidad de sus preamplificadores (la Titan tiene 4 preamps). Aunque tengo algunos preamplificadores externos, muchas veces conecto directamente el micro al previo de la tarjeta. Creo que son bastante neutros. Si quieres grabar algún instrumento o voz y obtener un sonido sin coloración, los preamplificadores de la tarjeta están a muy buen nivel.
Comentar que si hay alguno de tiene dudas porque la salida USB es 2.0, decir que no hay ningún problema con la gestión de canales. De hecho, trabajo con plantillas orquestales con decenas de pistas y 0 problemas con la gestión del audio.
Finalmente, en cuanto a bondades de la tarjeta, decir que tiene distintos tipos de entradas y salidas, tanto analógicas como digitales. Eso la hace muy versátil y fácil de introducir en cualquier cadena de audio.
Vamos con la parte que no me ha gustado tanto o que es mejorable: la aplicación que gestiona la tarjeta. No permite por ejemplo ecualización en los canales. En la RME esto sí se podía hacer. Y esta opción me parece muy interesante para “corregir” por ejemplo la respuesta de los auriculares o simplemente “customizar” los monitores desde la propia interfaz de la tarjeta. Y tampoco entiendo que esta opción no se haya tenido en cuenta en las distintas actualizaciones. Pero bueno. Nada es perfecto.
Otra cosa a mejorar es el ruteo de la señal. En RME era bastante intuitivo y rápido. En la Prism, es proceso no resulta tan sencillo.
En conclusión: pese a no ser perfecta, me parece una de las mejores opciones del mercado en este rango de precios. Si no quieres una tarjeta de este tipo, RME, Audient, Neumann o Heritage Audio fabrican tarjetas muy buenas e interesantes con un coste bastante menor. No te equivocarás si optas por alguna de estas. Pero si buscas algo top, esta tarjeta puede ser una buena opción a considerar. Recomendable al 100%.