Sintetizadores

Arturia Synclavier V: aditivo y adictivo

Un sintetizador elitista vuelto producto de masas gracias al software. Fiel al original, pero creciendo para darle un renovadísimo interés y vigencia, esta edición 'V' ocupa un territorio poco explorado en sintetizadores comerciales.

Intro

Desarrollado en colaboración con uno de los creadores del propio Synclavier y partiendo del código original, con Synclavier V Arturia hace posible a cualquiera sentarse a pilotar la réplica virtual de uno de los sistemas comerciales de síntesis digital más exclusivos que han existido.

Exclusivo tanto por lo inalcanzable que era para casi todos su precio, como por lo dispar de su aproximación a la creación de sonidos frente al resto de productos: un sistema enteramente digital basado en una inteligente combinación de síntesis aditiva y FM lineal. Y un sistema que fue acogido en su día con enorme interés tanto por los grandes estudios como por los centros de investigación y composición musical más ‘académicos’.

Synclavier V
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Vistos desde la perspectiva actual, tanto el Fairlight como el Synclavier originales (posiblemente el sampler y el sinte más caros de la historia) han sido ampliamente superados en términos de funcionalidad y de calidad técnica, motivo por el cual Arturia no se ha limitado a reeditar las funciones originales y sus sonidos de fábrica, sino que ha repensado el concepto Synclavier para expandirlo. Los cambios son amplísimos y con ellos Arturia acierta a construir un renovado Synclavier con suficiente interés para el momento actual, capaz de atraer a cualquier amante de la síntesis que esté dispuesto a explorar y explotar, con el esfuerzo que ello requiere, su crecidísimo potencial.

Estando basado en una combinación de las técnicas aditiva y FM, este nuevo miembro de la saga ‘V’ no es un sinte para novatos ni para crear sonidos en 5 segundos. Tampoco puede concebirse como primer o único sintetizador. Pero disponer de un Synclavier tan mejorado como este puede ser una tentación demasiado fuerte para cualquier sinteadicto. Así que ojito con leer la review: como ya os advierto desde el título, más que aditivo el epíteto que le encaja es ‘adictivo’.

Me permitiréis por tanto que, más que una ‘review’ crítica al uso, me dé el gusto de una presentación de la singular forma de entender la síntesis que ofrece Synclavier. Sus peculiaridades son tantas que a mi entender impiden cualquier comparativa. El que os encaje más o menos con vuestras necesidades y gustos lo diréis cada uno.

Características básicas

De las varias versiones que conoció a lo lardo del tiempo, aquí básicamente se recrea el Synclavier II (el ‘I’ fue casi más un prototipo). Se trata de un sistema comercializado a final de los 70 bajo marca NED (New England Digital) y centrado en síntesis aditiva combinada con una forma básica de FM lineal (modulación en frecuencia, del tipo de la que poco más tarde Yamaha popularizaría con sus DX). Su evolución posterior en otras versiones implicó algunas mejoras técnicas (superando la tecnología inicial de ¡8 bits!) y nuevas funciones enfocadas al muestreo y a la grabación audio multipista, pero en ese Synclavier II ya estaba trazado su peculiar enfoque para la síntesis.

El Synclavier de N.E.D.
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Synclavier usa el término ‘timbre’ para denominar lo que en otros es un sonido. En la versión de Arturia un timbre o sonido consta de hasta 12 ‘parciales’ (eran 4 en Synclavier II) que son cada uno un juego de dos osciladores formando un par FM, siendo la señal de esos osciladores definida en forma aditiva.

Un 'parcial' del Synclavier V
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El acento y el acierto de Synclavier en cuanto a síntesis está en la integración de ambas técnicas, aditiva y FM. No simplemente se suman sino que se entrelazan. En cuanto a la síntesis FM lo que ofrece es bastante elemental. Nada de las complejas estructuras multioperador de Yamaha (los ‘algoritmos’ de los DX). Sólo pares moduladora->portadora: los ‘parciales’ en los que un oscilador modula a otro, y que son por tanto fáciles de entender y manejar. Pero lejos de los sencillos osciladores senoidales que Yamaha aplicó en los DX, aquí es el propio usuario quien les da forma definiendo individualmente el nivel y la fase de cada uno de los 24 primeros armónicos en cada oscilador.

Esa combinación aditiva es además dinámica: de forma independiente para cada oscilador, podemos definir hasta 50 combinaciones diferentes (‘time slices’) que se van desarrollando a lo largo del tiempo, dando a cada oscilador una evolución durante la nota que puede llegar a ser muy compleja. Son 50 ‘instantáneas’ que podemos ubicar con Synclavier V donde nos interese dentro de un plazo de hasta 300 segundos. Un potencial en términos de síntesis aditiva que no se encuentra con tanta ambición en otros sistemas de síntesis que no sean estrictamente orientados al mundo más académico/investigador, y que aquí se expresa en términos e interfaces que no exigen haber cursado ninguna ingeniería.

La arquitectura de síntesis en Synclavier V
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Jugando con la combinación de distintos parciales, tenemos en el fondo la posibilidad de ir esculpiendo ‘por partes’ un sonido. Dos o tres parciales con ajustes semejantes pero desafinados entre sí pueden estarnos creando un denso fondo/colchón/pad, mientras otro nos añade un efecto de percusión/campana en el incio del sonido, etc.

Además existe la posibilidad de definir en qué rango de notas ha de estar presente cada parcial, pudiendo crearse diferentes combinaciones en distintas regiones del teclado y zonas intermedias de fundido.

Adicionalmente, aunque no aparezcan en esa figura, se cuenta en cada parcial con un LFO que puede alterar la afinación de la portadora y la moduladora en distinto grado, y también con un segundo LFO dedicado a controlar la panorámica estéreo de cada parcial.

Existe asimismo en cada parcial un juego de controles llamado ‘Chorus’ que no es el clásico efecto sino una forma de solicitar a Synclavier que al tocar duplique cada nota con una segunda instancia cuyo intervalo y desafinación podemos regular.

El volumen de parámetros implicados en la creación de sonidos es, como podéis comprobar, amplísimo, como es consustancial a las técnicas aditivas mínimamente serias.

Un Synclavier muy crecido

En el hardware original, sólo la portadora de cada parcial tenía ese carácter aditivo. Pero en Synclavier V la sorpresa, bien agradable, es que también la moduladora se define con su propia combinación aditiva y de nuevo variando en cada una de esas 50 posiciones durante el desarrollo de cada nota.

Los cambios en la versión Arturia del concepto Synclavier hacen, ya lo hemos comentado, que de los 4 pares FM moduladora->portadora que conocía el original, pasemos a un total de 12 pares. Tenemos por tanto 12 parejas FM cada una de ellas con su propio desarrollo aditivo de la portadora y de la moduladora evolucionando con independencia de los demás.

De manera muy especial destaca el paso de la tecnología audio en 8 bits del Synclavier original a un valor seleccionable en cada sonido entre 4 y 24 bits. Es posible pues retener la sensación y ruido que acompañaba al original o mejorarlo para obtener los sonidos cristalinos y limpios que podemos esperar en una síntesis digital más moderna.

Destacable también la presencia de efectos: hasta 3 elegidos entre phaser, flanger, chorus, delay, y reverb.

En uso

La parte FM es, como ya apuntaba, de apariencia básica, dado que sigue el modelo de un par moduladora->portadora. Es posible establecer la ratio que debe guardar la moduladora respecto a la portadora, y también ajustar la intensidad de la modulación (FM amount). No faltan dos envolventes (de tipo delay, attack, peak, decay, sustain, release) que regulan diferenciadamente el nivel de la portadora (amplitude envelope) y de la moduladora (harmonic envelope). Hasta ahí cada parcial parecería asimilable a un par básico FM en un DX.

Pero básica como es la estructura de cada pareja FM, la falta aquí de modulaciones en columna con tres o más operadores y otras gracias de los algoritmos de los DX se suple con la riqueza y detalle con que se definen portadora y moduladora, que pueden ser multiarmónico y en ese sentido ofrecer resultados equiparables a un algoritmo DX que distribuya una moduladora sobre varias portadoras o que ataque a una portadora con varias moduladoras. Sin olvidar tampoco que la existencia de 12 pares FM sería equiparable en términos DX a contar con nada menos que 24 operadores (basta recordar que el DX7 usaba 6 para apreciar las diferencias).

La intensidad de la modulación en sus ajustes máximos es importante. Claramente supera con mucho la que llegaba a ofrecer el DX7 original y se parece más a la que encontramos por ejemplo en el TX81Z. Realmente valores tan altos rápidamente llevan a una expansión del espectro tan descomunal que origina la aparición de aliasing y resultados ‘ruidosos’, pero han sido siempre un recurso útil si se sabe usar en su medida. En todo caso para quedarse en la zona ‘dulce’ de la modulación basta no exagerar el control ‘FM Amount’. El aviso queda ahí: más vale pecar de cortos que de generosos con ese control la mayor parte de las veces. Siempre es mejor que sobre recorrido a que falte.

Allí donde las envolventes DAPDSR se puedan quedar cortas, no hay que olvidar que la evolución de la portadora y la moduladora a lo largo de los 50 ‘time slices’ supone otra posibilidad de variación mucho más rica, y que permite además de regular los niveles globales, modificar también la afinación (creando cambios de nota durante el sonido), y en la estructura de armónicos en nivel y en fase (creando cambios tímbricos).

La FM puede usarse para sonidos claramente ‘DX’, jugando con índices de modulación medios y altos, o puede sencillamente emplearse como un complemento del modelado aditivo, usando unas gotas de FM para extender la serie armónica aditiva inicial y para impartir otra dosis de movimiento superpuesta y diferente a la que ofrece la evolución por las 50 instantáneas. Múy útil para animar el resultado inicial de la síntesis púramente aditiva con el color y variedad adicional que aporta la FM, especialmente en conexión con controles, velocidad, aftertouch, etc.

El juego de usar diferentes formas de onda que algunos Yamaha FM permiten para sus operadores FM, siendo como es útil, me ha parecido muchas veces poco controlable. Una cuestión de prueba y error. Frente a ello, poder alterar la estructura armónica de la portadora y la moduladora, como permite Synclavier V, sí me ha dado sensaciones inmediatas de control. Cuando añadía unas gotas de tal o cual armónico o grupos de armónicos, sabía qué podía esperar en el resultado y lo encontraba. Es un recurso que puede usarse de forma consciente y guiada y no puramente casual.

Con todo, no hay que dejar de apuntar algo que creo que las intervenciones en vídeo que acompañan estar review hacen más que patente: el territorio de los sonidos aditivos y FM es el que es. Son técnicas no para novatos, al menos si queremos aprovechar su potencial para crear sonidos nuevos. Y son técnicas que no van a competir en realismo con el muestreo.

Pero quien se interesa por los instrumentos de la V Collection de Arturia está claro que busca la síntesis: la flexibilidad y la ‘reacción’ al control a través de la velocidad de pulsación, las ruedas, los pots y pedales, etc. que sólo un sistema de síntesis ofrece.

En ese sentido, el de buscar sonidos altamente ‘reactivos’, siempre me he manifestado un devoto de la FM. Y esta combinación aditivo/FM que nunca pude llegar a gustar en el Synclavier original, me ha dejado muy gratamente impresionado teniendo en cuenta las enormes mejoras que sobre la base de la idea original han querido aportar desde Arturia. Los ajustes de rutas de modulación con los que cuenta permiten programar amplias y contrastadas reacciones desde cada parcial a las actuaciones desde la velocidad, las ruedas, los pedales, etc. No sólo dentro de lo que ya ofrecía la V Collection, sino con un alcance mucho más general, Synclavier V resulta muy diferente a otros sintetizadores en concepto y en resultados.

La interfaz

Todo este esquema de síntesis serviría de poco si no hubiera una interfaz que facilite suficientemente su uso.

Pese a la evidente complejidad, el manejo es accesible y la interfaz anima a explorar y aprovechar el potencial que encierra, tanto en la parte FM (beneficiada de la simplicidad de tratarse de sólo pares mod->port) como en la aditiva (con una interfaz de edición bien resuelto y muy informativo).

Disponemos de 3 niveles o formas de edición que quedan patentes en esta imagen:

Vistas simple, extendida, y ‘pantalla’
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La vista simple es una vista resumen en la que sólo se muestran unos pocos controles ‘macro’ que inciden sobre aspectos globales del sonido. Es posible desde esas macros realizar retoques sobre los 12 parciales a la vez, que alcanzan a cosas como el tiempo de ataque o release en las portadoras o en las moduladoras, o la intensidad de modulación FM, etc. Tenemos también los controles relativos al arpegiador/repeat y a los modos mono/polifónicos.

Vista de edición 'simple' con controles macro
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La vista expandida añade más controles, permitiendo realizar ajustes sobre cada uno de los 12 parciales. Es posible seleccionar uno o varios parciales y retocar en ellos los parámetros de FM, duplicación de voz (chorus), envolventes de portadora (amplitude env) y de moduladora (harmonic env), más los LFO de afinación y de imagen estéreo. No faltan funciones para copiar/pegar entre distintos parciales para duplicar el sonido que uno de ellos esté realizando y luego poder dar a cada una de las copias su propio matiz o diferenciación para que se complementen en un sonido más denso y rico.

Panel adicional en la vista expandida
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Pero mucho más grado de detalle es el que llega a presentarse acudiendo a la vista ‘pantalla’. En ella disponemos de distintas representaciones para ajustar las envolventes de cada parcial, el contenido armónico de cada portadora/moduladora a lo largo de los diferentes ‘time slices’, el reparto de los parciales a lo largo del teclado y su mezcla, la ajustes de rutas de modulación para controlar el sonido desde ruedas, pedales, velocidad, etc. y los efectos complementarios como reverb, etc.

Hay un buen número de funciones pensadas para hacer más amigable la edición. Por supuesto la edición gráfica de las envolventes con la imagen de todas ellas montadas aunque esté destacada con más brillo la que estemos editando, o la posibilidad de al disparar una nota ver cómo va progresando por las envolventes. Otro ejemplo de facilidades bien concebidas: al crear combinaciones de armónicos podemos afectar sólo a pares o a impares. No faltan funciones ‘solo/mute’ relativas a los 12 parciales para poder identificar mejor el papel de cada uno y concentrar la escucha mientras estamos creando sonidos… En definitiva, aunque siempre podríamos pedir algún añadido y comodidad más a cualquier interfaz, en este caso hay suficientes recursos para hacer abordable la tarea de lidiar con la complejidad inherente a Synclavier.

Conclusión

Explorar las posibilidades de esta síntesis muy poco habitual, que entrelaza conceptos aditivos y FM, es lo que lo sitúa a Synclavier V en un espacio de muy escasa competencia, al menos con la ambición y detalle que sí permite Arturia. Os dije que no iba a realizar una valoración crítica/comparativa atendiendo a lo singular que resulta esta forma de realizar síntesis. No es inmediato su aprovechamiento, especialmente para quien sea novel en FM y en síntesis aditiva, pero la interfaz es todo lo amigable que puede llegar a ser un sistema tan compuesto como este.

Para crear sonidos más simples estrictamente FM o centrados sólo en unas dosis mucho menos ambiciosas de tipo ‘aditivo’ ya hay otras soluciones. Su territorio debería ser el de la creación de sonidos complejos aprovechando sus 12 pares FM y sus 'time slices' aditivos. Para esa combinación intrincada en la que FM y aditiva se vinculan íntimamente y además progresan a través de los ‘time slices’ no conozco otro producto que pueda compararse.

Synclavier es un refrescante contraste en una V Collection que acumulaba muchas referencias sustractivas, ampliando así los océanos que permite navegar. Entendido como sinte FM es altamente capaz, con sus 24 operadores mutiarmónico y dinámicos, y sin necesitar acudir a la complejidad de los algoritmos de los DX. Una buena ocasión para disfrutar de una FM plenamente reconocible como tal si lo deseamos, que no renuncie a los resultados sonoramente más complejos, pero desde una programación que se me antoja más musical y menos ingenieril. Eso sí, laboriosa siempre.

El fuerte trabajo manual que puede exigir la creación de esos sonidos ‘complejos’ es el mayor hándicap que puedo ver en Synclavier V, para los menos pacientes. Como idea para el futuro (o para alguna empresa que quiera desarrollar algo así por su cuenta y ofrecerlo finalmente a Arturia para integrarlo) no estaría mal disponer de algún complemento que permita analizar un sonido muestreado y crear una versión aditiva del mismo usando los ‘time slices’. El resultado sería un germen excelente sobre el que seguir trabajando en la deconstrucción y alteración del sonido original. Cosas de ese tipo existen en algunos entornos de tipo wavetable y serían un excelente añadido aquí también.

Asumiendo el esfuerzo conceptual y trabajo manual que conlleva, crear sonidos desde Synclavier V es una oportunidad excelente para dar satisfacción a todos aquellos que disfrutamos con una síntesis conceptual, que quiere intervenir en la creación del sonido con objetivos, de forma consciente y no sólo por el mero tanteo. Los recursos que pone en manos del sintesista le permiten disponer de una familia poco habitual de opciones en las que intervenir con inteligencia al construir sonidos. Por ello si eres de los que busca disfrutar en el propio momento de crear los sonidos, y no sólo al usarlos, con Synclavier V te auguro buenos ratos. Yo los estoy teniendo.

El precio de Synclavier V es de 199€ como producto independiente. Forma parte de la V Collection 5 (399€) que contiene 17 instrumentos/teclados clásicos simulados por Arturia, y de la que os dimos noticia y review global recientes (los precios de upgrade desde V Collection 4 o para poseedores de otros 'V' deben consultarse con Arturia).

Más información | Synclavier V

Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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