En el eterno debate sobre la legalidad de las descargas de música, siempre nos encontramos con esta paradoja: ¿por qué demandar a las páginas de intercambio de enlaces y no a Google, que ofrece muchos de esos enlaces en su buscador? Pues bien, una pequeña discográfica americana, Blues Destiny Records, ha cerrado el círculo: acaba de demandar nada menos que a Google y Microsoft por ofrecer enlaces a Rapidshare (un servicio de alojamiento de archivos) en sus resultados de búsqueda y beneficiarse de ello.
