¿Cuánto nos cuesta Spotify?

Empecemos. Servicios como Spotify, Napster o We7 tienen dos costes principales, el streaming, por el que hay que pagar una tasa por pista a las entidades de gestión de derechos de autor, más el precio del ancho de banda; y el almacenamiento. En el caso de Spotify las fuentes de ingresos son dos; las suscripciones al servicio Premium y los anuncios.

Consideremos primero el streaming. Spotify ha declarado que su usuario medio escucha música en su servicio 70 minutos al día. Emite a 160 Kb por segundo. Por usuario eso significa 160x60x70 es decir 672.000 Kb al día, o 84 MB.

Afirman tener 5 millones de usuarios —una cifra del pasado septiembre, ahora ya serán más— y si todos ellos escuchan Spotify esos 70 minutos al día, ya tenemos 5.000.000x84 que son 420.000 GB al día, sólo en datos streaming.

gnomo spotify

Eso presumiendo que todos esos usuarios usan el servicio continuamente. Una presunción más razonable es que 1 de cada 5 usuarios lo usan tan a menudo. Si suponemos 1 millón de streams conectados en un momento dado y dividimos el valor obtenido antes por 5, eso nos da 84.000 GB al día. Sí, 84 TB al día. Para el mes, multiplica por 30.

Para calcular el coste supongamos 0,05 $ por GB. Netflix cobra 0,03 $ por GB, pero Neflix es enorme, otros están obligados a cobrar más. Entonces Spotify se gasta 0,05x84.000x30, es decir más de 125.000 euros al mes sólo con el streaming.

Ahora están las licencias por pista. En el Reino Unido la MCPS/PRS —la SGAE de allá— bajó el precio de 0,22 peniques a 0,085 peniques el pasado mes de julio, más de dos tercios. Supongamos que el precio es el mismo en toda Europa o al menos en los países donde el servicio está disponible; Suecia, Noruega, Finlandia, el Reino Unido, Francia y España.

Entonces los 70 minutos de los que hablábamos antes, a aproximadamente 3 minutos por pista, nos dan 24 pistas. Así que 1 millón de personas escucha 24 pistas al día, eso son 72 millones de pistas al mes. El precio es 720.000.000x0,00085 libras, en total 600.000 libras al mes.

En realidad la MCPS/PRS tiene una cláusula que bajaría el precio. El cargo por pista sólo se aplica si tus beneficios son menores que el precio del streaming. En caso contrario el precio son el 10% de los beneficios. Así que si emites 1.000 pistas al día, el precio son 85 peniques, pero en el momento en el que tus beneficios son 86 peniques, tienes que pagar 8,6 peniques y no 85. Parece absurdo pero si preguntas a MCPS/PRS te confirman que es así.

Así que si Spotify consigue empujar sus beneficios por encima de 600.000 libras al mes, la cantidad a pagar por licencias se desploma a las 60.000 libras al mes.

Ahora está el precio del almacenamiento. La calculadora de Rackspace sugiere unas 100.000 ibras al mes.

Así pues, sumemos:

Streaming: 126.000 libras al mes

Licencias: 600.000 libras al mes

Almacenamiento: 100.000 libras al mes

Y ahora, los beneficios.

Según una entrevista en septiembre con Daniel Ek, el 2% de los usuarios son Premium. Eso antes de salir la aplicación Spotify para Android, iPhone y la opción offline para portátiles. Los números deberían haber subido.

Para los 5 millones de usuarios de los que hablábamos, un 2% son 100.000 subscripciones. A 10 libras al mes, eso son 1 millón de libras. Y si ese es el caso, entonces tal y como explicábamos el precio de las licencias cae hasta 100.000 libras al mes, un ahorro de medio millón de libras. Así que ya ves por qué para Spotify son tan importantes los usuarios Premium y por qué no hace más que lanzar golosinas para que no uses la versión gratis.

¿Y los anuncios? Eso es más difícil. Si estás metido en el mundillo de la publicidad, que te digan cuánto se paga por que 1 millón de personas escuchen tu anuncio en un día.

¡Sorpresa! ¡Spotify da beneficios! Incluso los daría si tuviese que pagar el precio completo por la licencia. Pero es que, encima, Spotify tiene tratos con las discográficas, con los que probablemente pagará menos por los royalties y éstas se quedarán con parte de la tarta.

Todo esto depende mucho de las cifras de usuarios, si estos aumentan demasiado rápidamente el precio a pagar por streaming y licencias podría dispararse. De ahí que de tiempo en tiempo pasen a admitir usuarios sólo con invitaciones, para limitar el crecimiento. Ya ves qué bien pensado está todo.

No hemos sumado el precio pagado a los programadores del software ni por promocionar el producto. Lo primero desde luego no habrá sido gratis; la aplicación es sin duda magnífica. Para lo último sin embargo desde luego no ha sido necesario demasiado dinero, Spotify es un producto viral por naturaleza y las redes sociales se encargan del resto.

En su día, la gente de Napster sugería que el freemium —servicios gratuitos con una versión de pago más avanzada— nunca funcionaría. ¿Quién se ríe, ahora?

Todos los datos están en The Guardian. Foto de Jon Åslund.

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