Grabación

Rumble: el día en que un tema instrumental fue censurado

Todos conocemos algunas canciones que llegaron a ser censuradas en los medios —sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX— o coquetearon muy de cerca con esa posibilidad. "God save the Queen" de los Sex Pistols o "Lucy in the Sky with Diamonds" de The Beatles son dos de los casos más conocidos; el primero por sus palabras poco amables a la reina de Inglaterra, y el segundo por hacer apología del LSD (algo que la banda desmentiria en su día, aunque años más tarde Paul McCartney, en una entrevista, declararía que "era obvio que hablaba del LSD"). Existen muchos más, incluso en España. Bien entrada la democracia, a finales de los años 80, el último disco de Kortatu, grabado en directo, superponía unos pitidos censores sobre los gritos del público que coreaban "ETA" al inicio del tema Aizkolari, entre los primeros riffs de la canción.

Pero uno de los primeros casos —y quizá el más curioso de todos— fue el de "Rumble" en 1958. Sobre todo por tratarse de ¡un tema instrumental! Su autor fue Link Wray, para muchos el primero en introducir los llamados "power chords" —acordes reducidos al intervalo de 5ª justa— en el contexto en el que luego se desarrollaron junto al rock duro, heavy, punk, pop...

Link Wray

Su origen también es muy curioso. Durante un concierto de la banda de Link Wray (The Raymen) se organizó una pelea entre un sector del público. Su representante, Milt Grant, pidió que tocaran algo lento para calmarlos. Insistió en que tocaran concretamente The Stroll, del grupo canadiense The Diamonds —que solían realizar versiones de música negra—, un tema de éxito de la época que solía bailar el público.

Wray, que —según cuentan— no se sabía la canción, se puso a improvisar acordes sobre el patrón de la batería realizando una clásica rueda de blues de 12 compases —no sin cierta asimetría, muy propia de los viejos bluesman—. La batería del tema de los Diamonds con la pelea entre el público de fondo, más la intuición musical de Wray y su influencia de la música negra —y que no se supiera los tres acordes de uno de los temas más populares del momento— hizo nacer "Oddball", que poco después seria bautizada como "Rumble".

El tema gustó tanto que se vieron obligados a repetirlo hasta en cuatro ocasiones, lo que ayudo a que aquella improvisación fuera afianzándose en un tema más cerrado.

Rumble significaba algo así como "pelea callejera". Era una palabra usada por la comunidad negra de la época, una comunidad que tenía su propio lenguaje, su propio vocabulario tanto dentro como fuera de la música. Un lenguaje con el que algunos blancos solían coquetear.

En unos tiempos en el que las peleas callejeras entre bandas estaban a la orden del día y eran uno de los principales problemas de orden público en algunos barrios —hablamos de la época del musical West Side Story, con las peleas impregnando su eje argumental y que pocos años después se llevaría a la gran pantalla—, el sonido de Rumble se entendió como una provocación. Se temió que su titulo, su sonido agresivo de guitarra con ese tremolo desafiante, su cadencia, su estructura de blues —que aunque algunos no conocieran podían intuir—, generara disturbios en las calles. Asustó lo suficiente para que fuera censurado en la mayoría de radios a las que se envió. Se convirtió en uno de los primero temas de rock "prohibidos", con la peculiaridad de que era un tema instrumental de principio a fin, con una estructura y contenidos llamativamente simples.

En la grabación, Link Wray hace uso de elementos que en la época aún eran una novedad. Sobresatura todo lo que puede el amplificador, con un sonido que influirá a, según cuentan ellos mismos, Jimmy Page, Jimi Hendrix, Jeff Beck... entre muchos otros —y por consiguiente, a todo lo que vino después influenciado por ellos—. A esa distorsión añade un agresivo tremolo que llena de vida unos acordes que de otra manera sonarían totalmente estáticos.

Pero lo que los censores escucharon, lo que les asustó no fue solo ese sonido o el título. Fue la química que generaban juntos todos aquellos elementos: su nombre, un sonido agresivo, la estructura del blues negro más crudo unido a la cadencia de la batería de uno de los temas más pegadizos del momento y que más interactuaba con el público. Su sencillez sincera, desvergonzante y directa. Cualquiera de esos elementos, por separado y con sus matices ya se encontraban en otros temas de la época, pero juntos eran una bomba que representaba, al parecer con cierta fidelidad, a una parte de la sociedad que asustaba bastante a la otra.

Rumble, pese a la censura —o más bien ayudado por ella como es costumbre—, fue un éxito en su momento que se ha mantenido presente hasta nuestros días, siendo versioneado por bandas y artistas de diferentes estilos. Ha sido una música recurrente en series y películas (Pulp Fiction por ejemplo), y su alquimia sonora, junto a su aura de tema de culto, a influenciado a muchos músicos y bandas bastantes años después de su creación.

Esa influencia en artistas, que a su vez han influenciado a generaciones de músicos, ya justifica su página dentro de la historia del rock. Pero sus circunstancias, aquellos elementos que funcionaron en sincronía tanto en la formación del tema como en los oídos que quisieron silenciarlo, son indispensables para entender cómo funcionan las cosas a menudo en el arte. Y como la música, por si sola, puede representar fielmente tanto aquello que queremos escuchar como aquello que no.

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