Tranqui que ofende el que puede.
No, en serio. Bien, lo que debería llamarte la atención de utilizar Linux como usuario es la cercanía entre usuarios y desarrolladores. Donde nunca tendrías la posibilidad de decirle a un jefe de proyecto de Steinberg qué te gusta y qué no te gusta de la última versión de Cubase, a los desarrolladores de Ardour los tienes a tiro de lista de correo. Te leerán y si tus sugerencias resultan interesantes las añadiran al software. O bien, si eres programador, dado que el sistema y las aplicaciones son libres y dispones del código fuente, puedes añadir las características que quieras al software. Esto a quienes llevamos tiempo con software libre nos compensa del hecho de que ciertas aplicaciones de pago tengan características que a nosotros nos faltan.
Por ejemplo, Ardour lleva mucho tiempo siendo la killer-app para el trabajo en audio en Linux. Para muchos, tiene características de edición tan avanzadas que Pro Tools no las tiene. A Ardour le faltaba el soporte a MIDI y dado que tanta gente lo había pedido, ¡lo están añadiendo a su programa! Si trabajas sólo con MIDI, tienes Muse o Rosegarden. Luego tienes cientos de sintetizadores software e incluso la posibilidad de utilizar VST con FST. El punto fuerte de Linux es Jack, se trata de un rack virtual que se conecta a tu tarjeta de sonido y que te permite interconectar la salida de audio de cualquier aplicación a la entrada de audio de cualquier otra. Con Jack, Linux es un Reason a lo bestia. Si sientes una mínima diversión investigando cosas nuevas, Linux es para ti.
Dicho lo cual, dado que Mac OS X es UNIX, muchas de las aplicaciones Linux están portadas a Mac, como Jack/Ardour. Y dado que manejar un Apple con OS X es una inmensa gozada, igual ese es tu camino...
(Un MacBook no es mucho más caro que un portátil de otra marca, y muchísimo más mono que cualquier cosa que no sea un Sony Vaio de fibra de carbono.)