fi escribió:
Por cierto una pregunta que debería influir en el eje Libertario-Autoritario podría ser:
"Todos los pueblos deberían tener derecho a la autodeterminación"--- "Muy de acuerdo" "De acuerdo" "En desacuerdo" "Muy en desacuerdo"
No sería una respuesta fácil, porque normalmente se utiliza el eufemismo "autodeterminación" para referirse a Nacionalismo, que no son la misma cosa, aunque semánticamente lo parezca, y más aún algunos lo pretendan hacer parecer.
Muchas
reivindicaciones de autodeterminación están en la praxis dirigidas por una oligarquía que perdió poder en aras de otra, y que aunque mantiene los privilegios, han perdido el mas codiciado (la gestión tributaria).
El marxismo define la libre determinación como el fundamento para el derecho del proletariado para autogobernarse. La Revolución francesa se considera un paradigma básico de cómo el pueblo derrocó la monarquía y la aristocracia en el poder, y estableció un régimen republicano donde el pueblo se gobernaría a sí mismo.
Pero lo nacional y el nacionalismo han estado y estarán presente en nuestras vidas ciudadanas, como un ideal por alcanzar con sus respectivos matices conflictivos cuando divide nuestros pueblos, establece fronteras, crea muros contra la naturaleza humana, dificulta la unidad e integración entre nuestras naciones, entorpece nuestra emancipación, y genera mitos patrióticos nacionalistas que sólo han servido para legitimar en el poder a las oligarquías más despreciables y expoliadoras. Es también entre otras cosas, el caldo de cultivo de la ideología política del ultranacionalismo, que más que ideología parece una religión dormida en el interior de los humanos como un monstruo, que se despierta con las guerras civiles y fronterizas de nuestras naciones, alimentándose de la sangre de pueblos hermanos.
En síntesis, la defensa de la nación es un acto necesario, legítimo, debemos defender nuestra patria de la injerencia y agresiones externas, pero sin ser nacionalistas, ni patrioteros; No estar haciendo gala de una independencia que aún no se ha alcanzado, porque dependemos en lo económico, tecnológico y cultural de la élite local en primer término, y de naciones mucho más poderosas en último.
Resulta especialmente incomprensible el "nacionalismo de izquierdas", dado que la lucha socialista no es contra
el extranjero, la lucha es contra el capitalismo, donde este último perviva.
No se debería perder de vista la verdadera base de los acontecimientos (o del devenir histórico): la lucha de clases. Por tanto la tarea de todo socialista consiste en borrar las fronteras para lograr la unidad de todos los revolucionarios del mundo y así derrotar el imperialismo. Encumbrar lo nacional es un engaño burgués (y a menudo de fuerzas retrógradas); Un precepto fundamental para el socialismo es su carácter universal, y en cambio, históricamente, todo nacionalismo se valió de la instrumentalización del discurso populista para hacerse con el apoyo de la mayoría social a la que préviamente explotaban diréctamente, y que después de una anexión explotaban en nombre de los nuevos amos. A veces a los pueblos les puede costar asumir que nadie los liberará de sus cadenas, excepto ellos mísmos.
La lucha no es de los de izquierda contra los de derecha, amigos. Ni la del nativo contra el foráneo o el vecino.
Es la lucha de los de abajo contra los de arriba.