#12 Gracias, he intentado resumir las miles de decisiones que he tomado a lo largo de mi vida con la organización de mi estudio casero.
Creo que sería interesante explicar un poco mi historia y valdría de ejemplo:
Hará como 30 años empecé en esto, tras 2 años tocando la guitarra.
Empecé grabando con un contestador automático y una minicadena a cuyo ecualizador pude acoplar el micrófono del contestador para mezclar guitarra y voz.
La batería también entraba por el ecualizador mediante un mini teclado Yamaha.
Coste 0€. (Cintas e instrumentos aparte, claro.)
Así empezaron las maquetas y fui aprendiendo el manejo del cassette y técnicas básicas.
El siguiente paso era comprar un ordenador, en casa compartíamos un PC para trabajos de la universidad, así que mi opción fue comprar un PC usado, concretamente un servidor porque los PC de escritorio estaban muy desfasados a igual precio.
Es algo que actualmente sigue cumpliéndose, mi workstation es un "ex-servidor" Xeon y pisotea cualquier máquina de su mismo precio con i7 o i5.
En ese momento tuve claro que quería centrarme en el software, el hardware era muy caro entonces y no me podía permitir nada decente con las 25.000 pesetas que me costó el PC. La tarjeta de sonido incorporaba un multipistas, pero los conversores eran patéticos, así que me pasé a componer musiquita electrónica para cortometrajes y fui añadiendo hardware: un korg X2 y un Gem Equinox, una mesa de mezclas...
Ya en el 2000 empecé a dar clases cobrando y a trabajar en un estudio de doblaje. El asunto cambió, compré un grabador hardware para grabar grupos en locales de ensayo aunque posteriormente lo reemplacé por una Motu 828+ADAT+Portátil para poder grabar grupos en sus propios locales de ensayo para hacer maquetas.
Podría haber intentado montar un estudio serio, pero no lo vi viable y varias malas experiencias me confirmaron que no había sido mala elección.
Nuevamente, el software me permitió monitorizar y procesar el sonido de grupos tocando en directo, haciendo grabaciones más naturales y pudiendo obtener mezclas editables de esas interpretaciones en directo.
Tras ver cómo se movía el panorama económicamente en el 2003, decidí que mejor que buscase un trabajo mejor pagado y volver a hacer ésto como afición.
Vendí algunos equipos y compré hardware para producir en casa que posteriormente pude meter en un local gracias a mi nuevo sueldo estable y fluido. El espacio creció y monté un estudio para grabar, compre más hardware y todo se controlaba por software mediante Logic y una Presonus con 26 entradas... Pero... Perdía demasiado tiempo controlando, cargando presets, etc, ahí que empecé a optar por grabar interpretaciones y controlar menos, el hardware era más eficiente.
En paralelo, estaba en un grupo produciendo música electrónica con Cubase y 2 o más sintetizadores además de mi guitarra, en directo el software nos daba más potencia y nos ahorraba trabajo a la hora de montar y desmontar, pero la Electribe y el Korg R3 aguantaron algún directo en el cual un portátil quedó trabado.
Los inicios del grupo fueron con hardware exclusivamente, por lo ya comentado, rapidez de resultados, etc, pero a medida que las producciones se complicaron, el software era la clave para hacer un directo.
Por entonces, nadie confiaba en un PC para un directo. Un Mac aún. Pero la clave era la misma de siempre: ensayar y ensayar. Descubrir los plugins que fallaban, evitar las sobrecargas de CPU, llevar todo bien preparado. Tuvimos 5 cuelgues en unos 100 conciertos, y luego algún que otro fallo de sincronía, fallos de alimentación (caídas de tensión de hasta 40V que el portátil soportaba pero el hardware no...), Etc.
En directo el hardware y el software demostraron ser casi igual de fiables.
Finalmente, llegó la crisis y cerré estudio, vendí hardware y cambié de trabajo, gané más dinero, aprendí a reparar máquinas, tuve familia... Total:
Ni software, ni hardware, me faltaba tiempo.
La solución fué separar hardware de software y olvidarme del control. La idea de grabar resultados que tuve que aplicar en el estudio fué la que me permitió seguir disfrutando de la producción musical. Trabajar sin presets.
Actualmente, tengo las maquinitas y la workstation, a veces las maquinitas secuencian sintetizadores virtuales o suenan sincronizadas con Studio One.
Otras veces, grabo el hardware directamente en el daw.
Pero lo más normal es empezar un tema en hardware y pasarlo íntegro a software para depurar el resultado allí.
Para mí es un método rápido, y me permite dormir lo suficiente mientras sigo trabajando de 8 a 17h y atendiendo a mi familia.
Tiempo.
Esa optimización del tiempo es muy importante en un estudio. Tengo amigos que en algún momento me han pedido prestado el Mac, o me han pedido que arregle o amplíe esto o aquello y entiendo que para ellos entregar un trabajo a tiempo es muy importante.
Para mí no.
Por eso les aconsejo, presto o ayudo en función de mis posibilidades. Ese es otro parámetro.
Capacidad.
No puedes comprometerte a hacer algo que no vas a poder. He abandonado grupos y proyectos por no perjudicar el desarrollo, y luego en la distancia se puede seguir colaborando.
En general, más allá de usar hardware o software, hay que tener claro hacia donde se quiere ir, qué resultados y hasta donde podemos invertir. Sí tienes un trabajo secundario y tiempo, invierte, inyecta todo, aprende, practica y experimenta. Aunque acabes perdiéndolo todo, siempre podrás explicar batallas como un abuelete... Que es lo que estoy haciendo yo ahora.
No, es broma, lo que siempre podrás hacer es encontrarte con que tu hermana tiene que lanzar un spot publicitario y al verlo se te pondrán los pelos de punta y dirás: aguántame el vaso: dame las tomas, mañana sábado sesión en tu casa con tu socia y por la tarde montamos música y diálogos en casa...
Y hacerlo bien, disfrutando y conociendo las posibilidades mientras en tu cuenta corriente sigue habiendo dinero para pagar el alquiler y tus hijas duermen en una habitación con aire acondicionado en verano.
Lo importante, no es llegar, es ir.