harpocrates escribió:
Aunque suena lógico, esto no es así, la persona de fe puede perfectamente ampliar sus horizontes y crecer como persona, tampoco el hombre de ciencia se libra de ser dogmático e intransigente.
Es cierto, escribí esa afirmación en un arranque de ímpetu un tanto temerario.
harpocrates escribió:
por que un ser humano tiene que revisar sus convicciones?
Por muchos motivos, pero citaré sólo uno: para comprobar la fortaleza de dichas convicciones.
La fe, en un estadio temprano, apela al principio de autoridad (los padres, el sacerdote, las sagradas escrituras...) para establecer una creencia acerca de algo. En una fase posterior esa fe ya forma parte del acervo emocional de la persona, que olvida su origen, y se le hace muy doloroso cuestionarla, con lo que se establecen unos mecanismos psicológicos que merman o anulan su capacidad de razonamiento acerca de esas cuestiones. Realmente, no anulan su capacidad de razonamiento, sino su voluntad acerca de razonar ciertas cuestiones.
Dicho esto, no nos movemos por la vida con la necesidad de demostrarlo todo, por lo que tenemos que saber manejar la incertidumbre. Yo nunca he estado en Huesca. Todo lo que me ha llegado acerca de Huesca puede haber sido un montaje y Huesca, podría ser, en realidad, una ficción. ¿Esto es una creencia razonable? ¿Es respetable la fe en la creencia de que Huesca no existe? Evidentemente no. Siempre se podrá decir: "ve allí y compruébalo por ti mismo". Ahora bien, no podemos decir: "viaja a todas las partes del mundo para comprobar por ti mismo que existen". Bien, entonces, ¿por qué hemos de creer que todos esos sitios que aparecen en los mapas existen, si no podemos viajar a todos y cada uno de ellos para demostrarlo? Pues por varios motivos que, combinados todos ellos, nos permiten tener una gran certeza: la gran cantidad de indicios que nos llegan por distintas vías; la
falsabilidad del hecho: aunque no tengamos los medios materiales para viajar a todas partes, sabríamos diseñar una prueba que podría demostrar si el sitio existe o no (viajando al sitio).
Ahora podemos preguntarnos varias cuestiones:
- ¿Las afirmaciones sobre hechos u objetos extraordinarios (no falsables), como la
tetera de Russell o el
dragón en el garage de Sagan, requieren acaso menos evidencia que cualquier hecho falsable para merecer nuestra confianza? Más bien, al contrario.
- ¿Es el principio de autoridad suficiente para demostrar algo? Por supuesto que no. Además, las afirmaciones no son verdaderas o falsas dependiendo del número de personas que las pronuncien, como ya se ha comprobado a lo largo de la historia.
Puedes decir que la mayoría de los mortales apelamos al principio de autoridad (revistas científicas, científicos, libros de texto...) cuando pensamos acerca de la ciencia. En parte es cierto, pero es el carácter falsable y reproducible y el hecho de que esté en revisión de sus afirmaciones lo que marca la diferencia. Si bien no podemos reproducir todos los experimentos, la ciencia nos dice cómo podríamos reproducirlos.