teniente_powell escribió:
La clase se retransmite a otros 15 en su casa, que pueden intervenir mediante las herramientas de que disponen las aplicaciones. Hago la pregunta del que no sabe... ¿es posible eso?
La parte técnica es teóricamente posible. La funcionalidad didáctica es bastante más compleja.
Para poder retransmitir la clase necesitarías varias cámaras. El profesor habla, usa la pizarra, el ordenador, un instrumento musical... necesitas casi un plató de televisión para ello. Para cada alumno presente que intervenga necesitas otra cámara + micro que le de la entrada. Igualmente necesitas sí o sí una pantalla con los participantes por videoconferencia.
Eso en la parte técnica.
En la parte pedagógica no hay certeza de que el alumno en casa esté atento. Uno de los problemas de las videoconferencias es que no sabes qué tiene en pantalla el alumno. Puede estar mirando con la máxima atención pero estar viendo páginas web. En varias ocasiones algún alumno se equivocó de chat y me mandó afirmaciones como "Cómo mola esto de estar toda la tarde jugando a Minecraft" Pero luego decia tener problemas de conexión a internet.
Otro clásico es el de los alumnos a los que siempre, siempre, les falla internet cuando tienen que contestar. Cuando interrumpen siempre el micro funciona perfectamente pero, cuando les preguntas, todo se desconecta solo.
La parte de control de la videoconferencia requiere una gran atención por el profesor. Quién levanta la mano, quien está dentro, quien pregunta por escrito en el chat, quien se sale, a quién le echa un compañero,... eso viene a ser cómo tratar de conducir un camión cargado de gasolina por una carretera de montaña a 120km/h mientras tocas la guitarra. Los superpoderes de los profesores son un mito. Los alumnos tienen sus prioridades y las clases a distancia requieren mucha más intervención del profesorado.
teniente_powell escribió:
Yo es que incluso imagino a un profesor dando clases a 100 alumnos online, quedando por tanto disponibles 3 profesores para las necesarias atenciones presenciales.
No, tal y como se concibe la enseñanza. Puedes dar un discurso a 100 o 1000 alumnos, pero la clase la hacen los alumnos. Ellos tienen que participar y contestar. Es un proceso extremadamente lento por videoconferencia. Si hay solo 10 micros abiertos la conexión se corta por el tratamiento de audio de los diferentes dispositivos. Así que hay que silenciar a todos. El profesor puede silenciar, pero no dar sonido (temas de privacidad y cosas de esas). De modo que hay que avisar al alumno, este acordarse de poner el micrófono, esperar a que la comunicación se establezca y empezar a hablar. Las comunicaciones teóricamente deberían de ser más rápidas, pero no es así. El tiempo que se pierde en cada clase en esas esperas es tremendo.
Por otro lado la interacción es limitada. En clases de música es imposible tocar en conjunto a tiempo real. Lo de una orquesta tocando juntos cada uno en su casa solo funciona en montajes de vídeo. Hay cientos de cosas que se hacen en clases presenciales que no se pueden hacer en clases en línea.
Personalmente si lo único que quieres es una exposición prefiero el vídeo. Pero, incluso si lo quieres hacer en modo YouTuber de fin de semana, es bastante lento y trabajoso. Necesitas algún tipo de guión, grabar, editar, montar y renderizar. Los ordenadores de los que dispone un profesor no son ni de lejos parecidos a los de un estudio de televisión. Si te lo curras un poco un vídeo con una explicación de 10 minutos te puede llevar mínimo 4 o 5 horas de trabajo de preparación y edición con un equipo corriente. Luego tienes que subirlo a Youtube y esperar que el famoso logaritmo no te lo bloquée. Después hay que generar el código para embeber el vídeo y llevarlo a Google Classroom, Teams o el blog de turno.
Cada proceso de esos lleva un tiempo y todo ese tiempo se acumula a las horas propias del profesorado y genera un cansancio mental. Tengo la experiencia de pasar la mañana 4 horas editando vídeos y preparando PDF's, una hora para comer, 4 horas de video conferencia y 3 horas de corrección de tareas después de cenar. 10-12 horas diarias sin exagerar que no es posible mantener. Si tu atención no está al 100% las clases que das son un completo desastre.
Luego está la corrección de las tareas o trabajos. En clase te limitas a mirar el cuaderno. Online tienes que esperar a que lo sepan escanear (fotos movidas, torcidas, con perspectiva, sin luz, etc) y luego que lo sepan enviar. Cerca del 30% de archivos que me enviaban el tercer trimestre del curso pasado eran archivos sin extensión con nombres descriptivos del tipo "09a4dddroe3udbfri343" Sin una extensión no sabías si era imagen, un PDF, un documento de texto, un audio, un vídeo,... Por supuesto podías descargar y probar, pero volvemos a sumar minutos que, multiplicados por cada alumno es un tiempo inaudible para un humano. De que ellos te informen de lo que mandan, ni hablar, ellos mandan "los deberes" y no tienen claro qué es eso del formato o la extensión.
Solo haz la cuenta. Una clase de 100 a un mínimo de 3 minutos de corrección o intervención de cada alumno supone 300 minutos de trabajo extra. 300 minutos son 5 horas de nada. 5 horas por una media de 4 o 5 grupos al día son 20 o 25 horas. Siempre podemos inventar días de 40h y dar sustancias de energía inmortal al profesorado.
Cada alumno supone un tiempo extra de dedicación en temas de corrección, evaluación y calificación, además de atención y resolución de dudas. La exposición puedes hacerla para 1000, pero luego hay que solucionar las dudas de 1000 y corregir los ejercicios de 1000.
Tal vez cuando los alumnos sean perfectos, hagan todo sin necesidad de motivación, lo comprendan todo a la primera y se inventen los exámenes autocorregibles... Sí, hay test como los de Google y Microsoft forms, pero diseñarlos ya te consume casi tanto tiempo como corregir exámenes. Y, aún así, siempre hay que revisar cada test ya que la corrección automática da por erróneas respuestas correctas. (Por ejemplo, en música, si pones "3ª menor" como respuesta y el alumno contesta "3a menor" o "es tercera menor" el sistema dará como erróneas las dos últimas. El profesor tiene que leer cada respuesta y rectificar la calificación o dedicar un tiempo enorme a prever cada posibilidad de respuesta para programar el sistema de manera perfecta.
Luego está la atención a padres y los informes internos al centro... No es la exposición en una clase en sí la que genera trabajo, es cada alumno del que te responsabilizas para que aprenda.