De todos modos, muchas veces es la política la que decide qué es un idioma o no. Ejemplos: el portugués y el gallego son un mismo idioma. Pero la autonomía cultural y política de Portugal como estado hace que su lengua sea reconocida como diferente: pero es la misma, tiene el mismo origen.
Otro ejemplo: el noruego y el sueco son el mismo idioma, pero a partir de un momento decidieron aplicar reglas distintas.
No nos olvidemos que en realidad, el francés, el castellano, el catalán, etc son el mismo idioma: el latín. Son deformaciones del latín, que se deformó de distinta manera según las zonas. Fue cuando los lingüistas se empeñaron en regular los idiomas cuando al fijar sus reglas se cortó las alas a esa deformación. Con lo cual podemos decir que de algún modo u otro, los idiomas que hablamos actualmente son productos de laboratorio.
Otro ejemplo: el noruego y el sueco son el mismo idioma, pero a partir de un momento decidieron aplicar reglas distintas.
No nos olvidemos que en realidad, el francés, el castellano, el catalán, etc son el mismo idioma: el latín. Son deformaciones del latín, que se deformó de distinta manera según las zonas. Fue cuando los lingüistas se empeñaron en regular los idiomas cuando al fijar sus reglas se cortó las alas a esa deformación. Con lo cual podemos decir que de algún modo u otro, los idiomas que hablamos actualmente son productos de laboratorio.
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