De momento la que parece que más ha pegado es la de Daddy Cadi, de los toreros sevillanos del año pasado. Está graciosilla, pero creo que ya han quemado todo el gag y no va a resultar tan efectivo en siguientes pases:
La de Aragón a mí sí me ha tocado un poco. En general no me gusta mucho lo que hace este autor. Como ha apuntado Carmelo alguna vez, tiende a adoptar el papel de enfant terrible revolucionario y termina percibiéndose forzado e impostado.
Pero esta chirigota tiene un punto caótico, manoteando hacia todas partes, criticando a derecha, izquierda, a sí misma... Me parece un reflejo distorsionado de estos tiempos que vivimos, una ceremonia de la confusión, mucho ruido y mucha ira superficial, quejosa y finalmente inane.
Andalucía parece desde fuera una tierra muy dramática, pero no sé si me estaré dejando llevar por los tópicos: el clientelismo, la estacionalidad, la falta de recursos, el clasismo, la dualidad entre religión y juerga, el impacto directo de la inmigración, la solidaridad, el tráfico de drogas... Me imagino que a alguien que lo viva y sea sensible le tiene que reventar la esquizofrenia por las costuras. Siempre desde la ignorancia y la distancia, tengo la percepción de que ahí se encuentra la esencia de un carnaval que se ha ido estilizando con los años hasta convertirse en un espectáculo más musical que otra cosa, y que en esta chirigota puede estar recuperando algo de su crudeza.
O igual es que me ha sentado pesada la cena, que también pó sé.