KlausMaria escribió:
Quizás todas estas pasiones tienen un origen básicamente biológico. Nacemos programados para ellas. Por imperativo reproductivo, por selección natural, etc... algo de eso apunta la psicología evolucionista.
Sí, pero es que las pasiones y la biología no son tan fuertes como la cultura. Es la cultura-no me refiero sólo a conocimientos o saberes, sino a todo un ethos, las moral,la ideología, las creencias, etc., ese bagaje que uno va acumulando-, la que modela las voluntades. La voluntad de poder, el instinto y el prestigio son irrelevantes, no son nada, para un franciscano o un cartujo dignos de llamarse así, por ejemplo. Y luego hay otro factor muy importante a tener en cuenta: cuando ya se han quemado muchas etapas y uno está de vuelta de todo, cuando uno empieza a ser consciente de que la vejez se acerca, o ya se ha entrado en ella, las pasiones, el instinto, la competitivad, etc, son cosas con mucho menos valor que el que antes tenían. Yo he saboreado el triunfo, la vanidad, la admiración de los demás, los caprichos que me podía permitir, la mundanidad. Pero ya veo la vida de otra manera. Mi mundo es parsimonioso, lento, silencioso, sin ansia, sin muchas obligaciones, sin vecinos (excepto en agosto), sin preocupaciones . Uno se acostumbra a la comodidad de necesitar muy poco y de no tener que aguantar el parloteo externo e interno.
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