Yo no tengo hijos (todavía) pero soy profesor de música en primaria e infantil (de 3 a 11 años) Llevo 8 años dando clases y debo decir que es una tarea muy complicada que te lleva muchas veces a la satisfacción pero también muchas otras a la frustración total.
Como bien sabéis la música esta relegada a un plano absolutamente inferior en los colegios (si es que la hay), lo cual, por otro lado, también es razonable, puesto que son colegios, no conservatorios. Por eso nos encontramos con dos problemas: la falta de tiempo (una hora a la semana, con suerte) y el desinterés de los alumnos y padres ( saben que es una asignatura secundaria y no le dedican el tiempo requerido)
En la mayoría de colegios los profes de música ponen a sus alumnos a colorear instrumentos, copiar notitas de aquí pa allá, buscar información sobre el barroco musical en internet, ect, es decir: perder absolutamente el poco tiempo que ya de por sí tenemos para que sientan el placer de la música.
Yo lo tengo muy claro. Con tan poco tiempo, el objetivo fundamental es hacer que los niños se apasionen por la música a través de los recursos que uno buenamente pueda o quiera ofrecer: tocarles música, hacer que toquen cosas fáciles, utilizar el movimiento, el ritmo, etc.
Si 3 de cada 20 niños que les he dado clases se han sentido atraidos a fondo en el futuro por la música gracias,en parte, a lo que han vivido conmigo en el aula, me doy por ultrasatisfecho. Y me consta que es así. Por lo que me siento feliz y orgulloso.
El gusanillo de la música llega a salir en el futuro o no. Nosotros lo único que hacemos es ayudar a sacarlo a quien tenga "esa mágia" dentro.
Por supuesto que eso nadie te lo agradece (mucho menos directores, compañeros o padres que están a otras cosas) Sólamente el niño, que cuando sea mayor, se acordará de tí como alguien especial del que aprendió lo que hoy día es su pasión. Algo así como en la película: "Los niños del coro"
Conclusión:
No forzar a un niño hacia la música. Si realmente tiene el "don", él encontrará la mágia de la música probablemente de la forma más sencilla: escuchando. Si vive rodeado de un ambiente musical y jamás le llega a dar por ello, sin duda es que no es lo suyo. No pasa nada. El mundo también necesita futbolistas