Hoy no me hubiese levantado tan temprano sin no me hubiese despertado Ravel (es mi galgo, que estos días está un poco quejica). Y así puedo responder antes de que otro me lo pise. Es la Gran Fuga O. 133, de Beethoven, para cuarteto de cuerda. ¿No?
Exácto, dale las gracias a Ravel porque has sido el más ràpido..., tu turno!
Exácto, dale las gracias a Ravel porque has sido el más ràpido..., tu turno!
¡Uy! Eso de darle las gracias a Ravel… Por el juego, vale, pero lleva unos días haciéndome levantar a unas horas a las que aún no están puestas ni las calles. El pobre no tiene la culpa de todo. Tuvo unos desacuerdos con Pío (un mastín jovencito pero de ideas fijas) y fue Ravel el que salió un pelín tocado. Pero ya está mucho mejor.
Y volviendo al juego, ahí va mi propuesta. Fácil, fácil, como demandaba hollenius. A ver si se anima más gente:
Creí que sería más fácil, pero es verdad que jugué un poco al despiste al poner una parte sólo con orquesta. También despista en una primera audición (a menos que se conozca la obra) el tono tan "romántico", pero es que este autor no es tan "clásico" como siempre lo pintan, sobre todo sus últimas obras.
En vista de la falta de respuestas pongo un fragmento ampliado:
Es un concierto para piano de Mozart. Me aventuraré y diré que es el nº23.
Saludos.
Pues… ¡bienaventurado, tú, que has acertado! Es el segundo movimiento, un pasaje tan lírico que se mete de lleno en el protoromanticismo. Debería estar en la antología de los "momentos dulces" de la historia de la música. Podría ser una buena idea para abrir un hilo.
Me aventuré porque tiene tantos que confundo unos con otros. Hace 5 o 6 años no hubiera dudado, porque tenía los 27 conciertos muy escuchados. Me has reabierto el apetito por estas pequeñas (y sencillas) joyas.
Llevo un tiempo bastante desligado de este juego y de Hispasonic en general. Espero ir menos liado en los próximos días y ser más participativo, porque este juego no ha perdido nada de interés después de tanto tiempo.
Mañana pondré algo fácil, fácil, así que sigan atentos a sus pantallas.
Esta vez Shardik se lleva la medalla de plata. Efectivamente, el pillo de Brahms logra por momentos un efecto dulcísimo en su segunda sinfonía al valerse de esa tierna melodía que comparte con su Canción de Cuna.