Si hay algo que necesita el músico es tocar en vivo. Hace rato que no toco en vivo y la verdad es que lo extraño muchisimo.
Al principio te da cagaso, pero luego te vas soltando y empezas a disfrutar del esenario.
El tocar en vivo es lo que diferencia a la música de otros artes, en vivo si te equivocaste, listo, ya pasó y trata de disimularlo lo mejor posible, poné cara de acá no paso nada, seguí para adelante y no trates de pensar mucho en ese error, sino cometeras muchos mas. En cambio cuando estas componiendo o grabando un tema, si te equivocas, presionas stop borras y comenzas de nuevo. Como si fueses un pintor o dibujante o poeta, si te equivocas borras y vuelta a empezar, en vivo cagaste no tenes opción.
Pues yo no hago mas que soñar con ello, porque hace lustros ya que no subo a un escenario, pero he actuado en directo varias veces y siempre he quedado muy encabronado con el resultado, asi que decidí pasar de ello...
pero el gusanillo vuelve a picar y ya sabemos lo mamoncete que es...
Por lo que contais parece que subirse al escenario es uno de los mayores "highs" posibles, que reune la grandiosidad, la carga sexual, el sentimiento de ser querido, admirado, deseado, etc.
Eso parece, Thrust123. Un colega mío me dijo que no sabía qué sensación le resultaba más especial, si estar frente a un público que te da muestras de estar disfrutando y que te aclama, o uno de sus mejores polvetes que pudiera recordar.
Con o sin groupies, el poder actuar en directo, es excitante. Y esa excitacion, no biene dada por ninguna recompensa fuera del escenario, pero eso no lo puedes saver, hasta que no lo haces. En primer lugar, estan todas las vibraciones que transmiten, tus clolegas en el escenario, las luces, la acustica de la sala, eso te pone a mil, y si ademas conectas con el publico, no te digo mas, es facil, ya que es por necesidad, una relaccion simbiotica. si disfrutas en el escenario, eso se nota, i se transmite, no, mejor dicho, se contagia, y te llebas al publico de calle.
La primera vez que subi a un escenario, tenia los dos años recien cumplidos, con una trompeta de plastico, despues he catuado muchisimas veces, en iglesias, plazas, garitos pequeños, en un gran escenario con mas de 2500 personas de publico, en medio de la calle, con un grupo de percusion, para pasacalles, (con el que lo mismo acompañabamos a unas mayoretes, que a un grupete de diablos, con su dragon y todo) y nada de lo que benga como recompensa despues, es comparable a lo que sientes en ese momento.
Pero no dudes nunca en recoger esas recompensas, si te las ofrecen, no ballan a pensar, que eres un desagradecido.
Salut y forsa al canut.