manuysunuevavida escribió:
bueno hay q decir q si te obligan a estudiar clasico acabaras creando como el clasico...saludos
RaulMX escribió:
Si te obligan a estudiar clasico no acabaras componiendo nada, aun que tengas los conocimientos necesarios para hacerlo
¿Y eso, lo decís basándoos en vuestra amplia experiencia?
¿Os suena Marcus Miller, por ejemplo, bajista funkarra donde los haya? Formación: clarinetista clásico.
Muchísimos pianistas de jazz tienen formación clásica: Art Tatum, Oscar Peterson, Bill Evans, Chick Corea, Keith Jarret...
A veces se cita a Charlie Parker como uno de estos idiot-savants que se saca el talento de la manga. De eso nada. Cualquiera que sepa de armonía os dirá que el bebop tiene una base teórica sólida y compleja, haciendo un uso extensivo y plenamente consciente de la ambigüedad funcional de los acordes disminuidos. El Sr. Parker sabía perfectamente lo que estaba haciendo, no sé si llegó a estudiar teoría formalmente, con diploma y birrete, pero estudiarla la estudió, con libros, colegas o lo que fuera: no hay más que escucharle tocar.
Ya sé que lo del talento suena muy bonito, y es cierto que hay mucha gente que toca muy bien sin tener un título. Pero:
1) Las escuelas no es el único sitio donde se estudia. Si tú escuchas un disco, tratas de reproducir lo que oyes, descubres que hay patrones que se repiten y empiezas a emplearlos en tus composiciones... estás estudiando y aplicando teoría musical, aunque no sea la teoría musical de las escuelas. La ventaja de la teoría de las escuelas es que te da un lenguaje que compartes con toda la gente que ha estudiado en ellas.
2) Vale, la teoría no te da talento y creatividad. Pero si los tienes, una buena base teórica amplifica tu versatilidad exponencialmente. Es, por ejemplo, muchísimo más fácil analizar e incorporar nuevos elementos de cualquier estilo a tu lenguaje.
Cualquier músico de estudio de nivel, que son al final los que hacen sonar un disco o una gira que te cagas, toca tres o cuatro instrumentos y tiene un par de diplomas, aunque no tenga el nombre o las tetas de la tía que sale en la portada del disco.
Lo que pasa es que tirarse años estudiando y practicando da mucha pereza, y eso de que venga Dios, te dé talento y te convierta en un genio musical es un cuento mucho más bonito. Pero de las 15 horas diarias soplando el saxo de Parker o Coltrane nadie se acuerda.