Hola Miguel!!
No entiendo muy bien tu post, pero creo que te muestras escéptico ante la idea de que el L2 "satura". Bueno, intentaré explicarme:
1) No satura, distorsiona. La saturación es un régimen de trabajo electrónica analógica, el L2 es digital. Estamos acostumbrados a hacer la analogía distorsión=saturación, pero no es exactamente lo mismo.
2) La distorsión provoca armónicos, o los armónicos provocan distorsión, como quieras.
En el inicio del hilo , primera página..., he adjuntado gráficos del L2 trabajando con el release a 0,01mS y la ley de Fourier que demuestra que si se añaden armónicos se altera la forma de la onda, distorsionándola, transformándola. En la página tres, a 0,01, 10 y 200mSeg, reduciendo 6dBs una señal sencilla, 1kHz senoidal. Es una prueba que podéis hacer todos, y veréis como se añade un contenido de armónicos, por lo que la onda cambia de forma, se distorsiona, se transforma, muta. Si no te crees lo que digo ( y harás bien en no creer lo que te dice un colgao por internet) haz tú mismo la prueba. Tómate media hora, hombre.
3) El hecho de que distorsione, no significa que lo oigas. Dos razones, tiempo y equipo. Me explico:
El L2 distorsiona más cuanto más rápidos sean los tiempos de release, de igual manera que hacen todos los compresores-limitadores que he probado. O sea, que si lo usas para controlar los picos, y lo haces funcionar a 0,01, probablemente no oirás la distorsión, porque el tiempo de actuación-distorsión es muy rápido. Y si lo utilizas para controlar señales más lentas, bajando el threshold, utilizando tiempos lentos o el control automático, probablemente tampoco oirás nada raro si no tienes un buen sistema de monitoraje y no has educado bien los oidos.
Pero en ambos casos suceden "artifacts", o efectos no deseados. En el primer caso, céntrate en el ataque del bombo, por ejemplo, verás que en lugar de sonar redondo ( en el caso de que haya sido bien grabado y el transitorio esté intacto) su timbre muta, y aparece más seco, áspero. Ya no oyes un "Bufff", sino más bien un "Pumm". En el segundo, si te centras puede que oigas los agudos de los platos más ásperos ( algunos, no sabiendo lo que sucede exactamente, lo aprecian como un incremento de los agudos, dado que ahora molestan más), y los elementos de la mezcla en el rango de los medios, cambian de un timbre "maderoso" a "plasticoso". Es muy sutil, y a veces no se aprecia, porque también depende de otras variables. Si se ha grabado con unos convertidores de pitxiglass, ( menos de 112-116dBs (A)) estos efectos no se aprecian porque la pérdida debida al L2 se enmascara por el efecto cuello de botella de los convertidores.
O sea, que para poder oir el efecto del L2, hay que tener buen equipo. Si los convertidores, mesa, amplificación, etc... añaden más armónicos que los producidos por el L2, no podrás oir la diferencia.
El problema es cuando usas tiempos rápidos y bajas mucho el thershold. Así, la señal r.m.s. se ve somentida a cambios muy muy rápidos de control de ganacia por parte del L2, y es que reduce de ganancia la parte superior de los ciclos, y es tan rápido como para dejar de reducir en las partes inferiores de los ciclos, cambiando la forma de la onda. Y aquí, creo que lo puede oir todo el mundo.
4) Perdona, pero la mayoría de los discos que se hacen actualmente suenan como el culo, y están absolutamente distorsionados. Te revientan los oidos en unos pocos segundos, y para mí, da igual que lo escuches en unos buenos monitores o en la tele de la cocina. Cada vez que empiezan a dar anuncios de descargas de canciones tengo que coger el mando y bajar el volumen de la tele. Entre que están hipercomprimidos, no dejando el aire-espacio para que los oidos descansen, los superagudos de la era digital y las distorsiones de turno, a mí, me resulta inaguantable.
Bueno, de momento solo se me ocurre eso...
Un saludo, Ibon
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Ingeniería en mástering analógico