#7
Te confieso que de niño tenía una fantasía totalmente romantizada de eso de tocar en un piano bar, restaurante, hotel. Me ilusionaba llegar a hacer eso algún día, debe ser porque veía demasiadas películas del viejo Hollywood con mis abuelos donde el pianista de la escena era "el pianista de la escena" y tenía todo el sentido de estar ahí, sin él, la escena perdía mucha sustancia. Pero cuando me di cuenta que la gente ignora totalmente a esa forma de hacer música, lo ve como una parte de la decoración o casi como al portero, el que acomoda el coche o el que lava los platos o el que va a complacer al borrachito chistoso de turno que le pide una canción, me desencanté totalmente. Pero hay algo en esos ambientes que me gusta mucho, pero la cultura les ha dado un papel muy poco digno a esos músicos, pero no es que yo lo vea poco digno, son los otros los que lo ven pocos dignos.
Quizás es en ambientes de jazz donde la gente sabe que los que tocan allí son profesionales que cumplen un papel importante en el restaurante y los van a oir con las mismas expectativas como si fueran a buscar a un chef específico de gran reputación por su comida. Solo haría música en un lugar así si esas fueran las expectativas del público. Por ejemplo, el Blue note, que no solo lo llaman restaurante sino "club de jazz".
O hasta en una fiesta, pero que se sepa que cuando los músicos van a tocar hay gente que se querrá sentar solo para oirlos mientras otros pueden estar haciendo otra cosa con la música como música de fondo. Yo creo que esto es una "simulación" de un concierto de jazz hecho en una casa, no es un evento real, pero me refiero a eso, me gusta la idea de hacer música en espacios medio caseros, informales, pero donde esa música es considerada arte y no parte del grupo de la servidumbre pero donde también la gente puede decidir no oir el concierto y ponerse a hacer otra cosa, me gustan mucho estas semiinformalidades, pero la gente las pone en un nivel de cierta indignidiad, como que eso no es digno si no está en una gran sala: