Para todos aquellos que, sin ser músicos, viven de la música disparando secuencias con un teclado o colgándose un bajo mientras suena el playback. Mención especial para dúos y tríos de bodas, orquestas que no tocan y todo el catálogo de "artistas" del fraude veraniego. Dedicado con todas mis fuerzas a ese tipo de formaciones en las que una señora pasada de años y de kilos, generalmente la esposa de el del teclado, se contornea sobre un escenario embutida en un mono de lycra mientras destroza una canción de Tina Turner soñando con una vida mejor a ritmo de minidisc.
Es una realidad digna de debate.
Es una realidad digna de debate.
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