Señores, cómo es la vida, siento cambiar el tercio a algo triste, pero de eso va el post, de contar la vida de uno.
La mañana de ayer falleció mi padre de un infarto, con 70 años. Llevaba unos años con distintas enfermedades, ahora mismo con un cáncer, pero iba bastante bien con la quimio, solo que le quitaba el apetito y no comía mucho, así que llevaba en la clínica una semana para una transfusión de sangre, y estabilizarle, hemoglobina, plaquetas, etc.
Antes de ayer, el lunes, mi madre me decía por teléfono que estaba más o menos bien y que seguramente saldrían de la clínica ayer u hoy. Ayer me despierta mi hermana a las ocho y cuarto de la mañana que le había llamado mi madre, que mi padre había tenido un infarto, que fuéramos a la clínica, me plancho la camisa, me tomo un café y cuando llego ya había fallecido.
A partir de ahí, llevo dos días de papeles, telefonazo, velatorio, telefonazo, coche a recoger familia de Madrid, telefonazo, coche a recoger familia de Lanzarote, telefonazo, mi hermana a recoger familia de Huesca, coche a comer, misa, incineración, coche a comer; continuamente: corriendo a todos lados, contando la historia una y otra vez a todo el mundo, vigilando a mi madre y a mi hermana, mirando el reloj para estar cuando viene no se quién y que me de tiempo de llegar al aeropuerto con carambola en cafetería para comer y en mi casa para limpiarla un poco.
Estos dos días se me han pasado como cinco minutos, de hecho me siento casi igual que a los cinco minutos de haberme enterado... pero me han dejado más que agotado físicamente, es como si tuviera encima un mes de ejercicio aeróbico intenso. Me sorprende el topicazo, pero es lo que hay: no me hago a la idea; todavía me sorprendo pensando que es una exageración más de mi madre, como las otras dos docenas de exageraciones que ha hecho siempre con la salud de mi padre, y que mañana me lo voy a encontrar sentado en su sillón viendo la tele;

es como si estos dos días hubieran sido un sueño, y mañana aparecieran los dos de vuelta de la clínica, tal como me dijo el lunes mi madre.
Me asombra que esté dándole vueltas a todo esto como quien le da vueltas a un desarrollo matemático, en vez de estar soltando los lagrimones.
En fin, me voy a dormir, que se me cierran los ojos, y me queda el resto de la semana de papeleo, familia y pésames... y ahora que lo pienso, también tengo que acordarme mañana de recoger la urna, y tengo que encontrar tres cuartos de hora para la terapia de esta semana, que he tenido que anularla y me va a hacer falta.
Saludos.