El problema con los gustos es que se les supone un origen casi genético, divino, místico, inalterable al fin y al cabo, cuando la mayor parte en realidad depende de cosas como la educación, el ambiente, las circunstancias y sobre todo la costumbre que ha asociado a ciertas músicas ciertos recuerdos y sentimientos.
Al final, la mayoría de las veces tiene más bien poco que ver con la música en sí misma, ni siquiera con la excusa que se busque cada uno para racionalizarlo, simplemente ciertas músicas despiertan sentimientos agradables, y eso nos gusta, lo que se sale de esa norma, no nos gusta. Son todo conductas aprendidas, y aunque no es algo fácil de superar, tampoco es imposible, siempre en pos de crecer y mejorar.
Claro que esto ya es decisión de cada uno, o se quiere o no se quiere, no hay más.
A parte de esto... ¿Qué se supone que es el metal "neoclásico"?
Saludos.