Hace tiempo tuve una conversación con un publicista alemán sobre qué es para él un disco, qué representa y cómo se "optimiza"
Comentaba que el artista es el que materializa su idea en arte y que es el arte lo que se vende. Para ello el arte se simplifica, se machaca en los medios, se empaqueta y se le pone un precio esperando que alguien lo distinga de otras cientos de opciones en una tienda, o web, o gasolinera.
La velocidad a la que el comprador pierde el interés en un producto es asombrosa. No tiene tiempo. En un lapso ridículo de tiempo tienes que conseguir llamar su atención, esperar que coja el disco, que reconozca algo (esto de qué va?), que lea título o autor (mejor ambos), que coteje con otros títulos que mire el precio y que vaya a la caja decidido a comprarlo, a veces con solo un estribillo en su cabeza oido en TV o en la radio o en internet.
Esto sólo se consigue si el disco tiene una unidad temática. No vale añadir ítems innecesarios al CD (o MP3 o lo que sea) si lo que quieres es que el comprador no pierda el tiempo. Si el estilo que tiene el disco no se reconoce a la primera has perdido.
Hoy día el disco es cada vez menos el formato y un artista debe ser a la vez el paquete, el envoltorio de su producto. Es el personaje que se asocia a la obra, por eso tienes que ser también sencillo, reconocible, sin dobleces ni dispersión en mil proyectos.
Bruce Springsteen o a Prince, no sólo son el artista si no el producto. Tendrán temas memorables, pero lo que uno compra cuando sale su siguiente disco es "uno de Bruce" o "un Bruce" como el que compra un "Ribera del Duero". Es fácil, bueno, bien producido, al alcance en tiendas, internet, etc... garantía de "buena compra".
Triste pero cierto, lo del título de este hilo. Mi consejo es que hagáis lo que os dé la gana, pero que se lo vendáis al tipo de turno (programador, manager, editor...) como una sola cosa: "Éste soy yo y hago esto que es la histora de siempre". Tened un leitmotiv, un logotipo una marca y ponérsela a todo lo que hagáis. Eso se imprimirá durante años poco a poco en el público y os reconocerán hagáis lo que hagáis.
Y por supuesto: sed polifacéticos (pero que no se enteren...)