Está claro, pero a mí esa música no me interesa. O sea, sé que es buena música y a muy buen precio, pero no es lo que yo escucho. La mitad de las cosas que yo escucho están descatalogadas; por eso me río cuando se critican los programas de descarga (sin querer entrar en este polémico tema), porque si no llega a ser por esos programas no habría descubierto y completado la discografía de puñados de grupos que me encantan.
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