"Emilio Galsán" escribió:
El diabolus se ha ido aceptando no porque se hubiera vuelto agradable, sino justamente por ese olor a azufre que nunca ha perdido. (Umberto Eco. Historia de la fealdad, cap. XV.) (El subrayado es mío)
Con todos los respetos a Umberto, la cuestión de la fealdad es algo siempre tremendamente subjetivo y depende del que mira o escucha. Lo que el llama "diabolus" como intervalo aislado y descontextualizado en realidad no existe más que en la teoría. Los intervalos de tritono se han utilizado en música mucho antes de que existiese el concepto "diablo" y las culturas no los percibían como malignos, sino como luminosos.
Umberto era escritor de novelas y especialista en semiótica. No conozco su formación en música, etnomusicología o historia de la música. Pero por lo que dice su currículum no debe ser más allá de lo que ha leído en algunos libros muy "noveleros" sobre música antigua.
Atribuir un significado semiótico a un solo intervalo es como pretender que una sola palabra tenga un solo significado. tritono=diabulus y luna=satélite cuando uno lee
"El niño rompió la luna de un balonazo" está claro que significa que
"El niño rompió el satélite de la tierra de un balonazo"
El contexto es esencial en el significado y cuando solo se tiene un conocimiento superficial del lenguaje (en este caso el musical) uno se puede sentir desconcertado. ¿Qué es lo que da, según Umberto,
olor a azufre a un intervalo? Las lecturas de filósofos y teólogos de la Edad Media que tampoco es que supiesen mucho de música y tenían miedo a una manifestación que podía poseer las mentes y los cuerpos de las personas. Algunos se quejaban de que cuando entraban en una iglesia sus sentidos se sentían poseídos por
"la sensualidad del canto" y no podían concentrarse en lo importante, rezar. Otros se sentían amenazados por el poder del ritmo. En una época sin iPods escuchar música era una experiencia tremendamente excitante y escuchar música rítmica daba unas ganas de bailar, moverse y reír tremendas. Por eso la Iglesia (no solo la católica) o los integristas islámicos ha tenido dentro siempre movimientos internos para prohibir la música. La música tiene un enorme poder sobre la voluntad o el estado de ánimo. Lo comprobamos estos días cuando políticos que recortan en música como psicópatas compulsivos se ponen la mano en el corazón y cantan himnos que unen a las personas. (Hay quien dice que eso de la unidad de España no estaría tan cuestionado si hubiese un himno que pudiese cantarse y emocionar a todos. Por eso en EEUU cantan el himno hasta para ir a mear y estos días se ha cantado más que en toda la historia Els Segadors. Un aspecto sobre el que deberían reflexionar los que consideran la música "esas cosas (satánicas) que distraen de lo verdaderamente importante")
Entonces, para dar mala fama atribuimos al músico la capacidad de invocar al diablo mediante una simple combinación de notas. Los músicos no son de fiar, la música puede poseer nuestras voluntades y transformarnos. Y todo aquello que no pueden controlar debe estar prohibido.
Esto encuentra en las teorías filosóficas sobre la música griegas un gran argumento. Si la música, solo por escuchar un determinado modo, puede transformar al hombre, debemos controlar la música. Sembrar la duda sobre la intención del músico, pretender controlar intervalos obscenos para ejercer censura, es algo que encaja en cierta mentalidad del hombre poderoso de la Edad Media.
Los etnomusicólogos que estudian las músicas anteriores a la música occidental saben que los giros con tritono son habituales en esas músicas y no tienen ningún olor a azufre o de llamada al diablo. ¿Si tocas o cantas un tritono te sientes más diabólico, el piano o el aliento huele a azufre, ves visiones del diablo? Me temo que no.
Si el tritono directo (hablamos ahora de melodías) ha sido un intervalo poco usado no es tanto por su sonoridad como
por su dificultad de afinación y entrarían en la misma categoría la 7M o las 9as. Y esto tiene una explicación que evade toda teoría fantástica sobre el bien y el mal. La voz es un instrumento de viento que funciona con armónicos. Los intervalos justos son armónicos del sonido fundamental (el que acaba de sonar) para el cuerpo es fácil aprender a medir la abertura para conseguir los armónicos naturales del sonido (5J, 4J, 8J) El tritono o la 7M están muy cerca de los armónicos naturales pero no son los armónicos naturales. Cuando intentamos cantarlos nos cuesta encontrar la posición y se tienden a desafinar. Esto no es así en cantantes entrenados, pero dan mucha inseguridad. Así que si comparas cómo afinas los intervalos denominados "consonancias" y los llamados "disonancias" (que en la Edad Media tenían un sentido melódico y no armónico) ves que la clasificación tiene más que ver con cómo se cantan que cómo suenan. Una disonancia es básicamente un intervalo difícil de afinar cantando lo que redunda en un sonido malo.
Las disonancias no se aceptan por que el mundo se vuelva menos beato. Umberto sabía que la sociedad o la Iglesia de la Edad Media tenían mucho más de satánico que un humilde intervalo. Simplemente tiene que ver con la disponibilidad de instrumentos y de instrumentos que producen sonidos de afinación fija. Tocar un intervalo de tritono en un piano es simplemente tocar Do-Fa y ya está. No hay que afinar.
Podemos luego discutir si su sonido nos gusta o no, que siempre depende del contexto. Por supuesto cada cual puede tener intervalos que le gustan más o menos, pero es cuestión de gusto. La 7M a palo seco suele resultar dura a mucha gente pero si la tocas después de un iim7 - V7- IMaj7 ya la cosa cambia. El contexto.
Para un semiólogo encontrar patrones sobre los que descubrir significados es fantástico. Pero en música se cae en el error de considerar que
el intervalo (¡solo dos notas!) ya tiene un significado en sí mismo, como una sílaba tampoco lo tiene. Que viene a ser como atribuir significados de bondad o intención satánica a las letras o a las sílabas. De este modo una sílaba difícil de pronunciar sería una palabra satánica.
Lo satánico o lo "azúfrico" es una forma de que el sabio eluda tener que explicar, tener que estudiar la razón por la que hay cosas que resultan difíciles. Echar la culpa al diablo que nos jode la vida es más fácil que indagar, descubrir o cambiar. Si una profesor con el frenillo de la lengua corto tiene que pronunciar cada día al pasar lista el nombre de un alumno que se llame
Rodrigo Romero Rodríguez por ejemplo, considerará que es un castigo satánico para él. Probablemente el alumno ya le caiga antipático. Las sílabas que empiezan por R son para él diabólicas y satánicas.
Un intervalo no tiene significado. Igual de malo que la 4A, y ya se han citado ejemplos de música que contiene 4A directas, es la 7M. Un canción tan dulce y querida por el público como Moon River contiene varios saltos de 7M en la melodía ( y es para cantar) Además el Si natural baja al La en las dos ocasiones cuando resulta más cómodo el Si que sube al Do. Funciona. Nadie salta cuando escucha esto o mira alrededor buscando colas rojas por el olor a azufre.
"you dream maker, you heartbreaker
wherever you're going i'm going your way" (y es eso, haga lo que haga la melodía, yo sigo su camino haciendo el mismo intervalo puñetero)
Si se quiere indagar en el significado de este intervalo en esta canción no se puede descontextualizar aparece con esa letra y tiene que ver con la historia de los personajes.
El significado USA los intervalos y los acordes, NO ES el intervalo o el acorde.
Y con esto concluyo que la asociación que toma de los filósofos (que no los músicos) solo de la Edad Media sobre el significado de la disonancia Fa-Si el escritor, filósofo y semiólogo Umberto Ecco no es acertada.
Incluso las personas brillantes a veces se equivocan. (Conste en acta que no he dicho "nos")
Y en homenaje a Umberto para que se olvide ese cliché filosófico de la bondad-maldad de los intervalos. El "peazo" pieza de Bill Evans
Peace Piece (que algunos deberían escuchar a menudo a ver si se les pega) dominado por la presencia de las 7M armónicas y melódicas. No aparecen en la primera selección nacional de intervalos satánicos, pero están destacadas como suplentes.