∞≠∞ escribió:
El contexto hace que las palabras encierren odio y no amistad. Tanto mentar al diablo..
Aunque sepas mucho, has dado muestras de ser muy pobre: pobre en humildad, pobre en paciencia, pobre en ganas de enseñar, pobre en recursos filosóficos y en argumentación: el ser es en cuanto que es percibido, decía Berkeley, y no podemos conocer la cosa en sí, asi que no puedes tener tanta fe en la ciencia, aunque tú llames certeza a dicha fe: si uno muere esta noche para él el sol no saldrá mañana. No es que esté nublado, como con burda ironía has dicho, es que la muerte es el final del ente que percibe, y si muere la existencia deja de tener realidad para él y, tal como dicen Berkeley y Kant solo tenemos el fenómeno, el ens percepi, no tenemos acceso a la res in se. La caída en la nada es el fin de la existencia. Incluída la existencia del sol. Tu fe en la ciencia no puede ser una certeza, las verdades de la ciencia están en contínuo cambio y lo que se creía antes hoy ya no sirve. Esto es lo que entiende Wittgenstein cuando dice: no se puede vivir sin algunas certezas. Pero dichas certezas son imágenes reflejadas por los sentidos y transformadas por el cerebro, de manera que, cualquier cosa que sea la realidad exterior a la mente es algo totalmente inaccesible y desconocido.
Yo tengo la certeza, como los budistas y los escépticos de que la mente es la precursora de todos los fenómenos, de que todo es mental, dado que no tenemos acceso a la cosa en sí. Los fenómenos, contrariamente a la manera en que se alude a ellos, no son los objetos exteriores, sino las representaciones, las imágenes reflejadas en la mente.
Por lo tanto la realidad es ilusoria.
Me he referido a mi ignorancia y a tu sabiduría aunque tú sigas aplicando una ironía desdeñosa. Hay odio en mí, sí, no lo niego.Pero no miento cuando digo que creo firmemente en la realidad de Dios y del Diablo.Es una creencia que es una certeza necesaria en el sentido al que hace alusión Wittgenstein.
Y tampoco he mentido cuando he deseado que Dios te guarde y que tengas suerte en la vida. Las dos cosas te van a ser necesarias.
En cuanto al odio y al orgullo, son pecados de los que Dios me pedirá cuentas. Tú en cambio no tienes que preouparte de tener que rendir cuentas ante el Juxte Judex. Al fín y al cabo eso es cosa de beatos.