Javiondo escribió:
,se va cerrando hasta llegar al acorde sin quinta, simplemente para rematar y llegar a las 4 voces, se me hace mucho mejor porque es más dinámico que usar las 4 voces todo el tiempo (cual común ejercicio de armonía), va como de bajada se va cerrando hasta las dos voces luego dando un factor sorpresa de poner las 4 voces llenas en el compás 5..me parece mejor así, más dinámico que en lugar de tener las 4 voces todo el tiempo como si de un simple ejercicio a 4 voces se tratase
Buena reflexión. En tiempos de Beethoven, antes y después, los compositores distinguian entre la composición estricta y la composición libre. La composición estricta comprendía el estudio del contrapunto severo al estilo Palestrina intelectualizado hasta un extremo antimusical por Fux. La composición libre permitía un uso más libre de las técnicas musicales justificadas por el estilo, el tipo de composición, la instrumentación, etc.
Beethoven escribió un extenso tratado sobre composición, principalmente dedicado a lo severo. Aunque no hable del estilo libre hay cientos de referencias en sus escritos sobre quejas de este tipo que le transmitían sus alumnos o colegas.
Se tiende a confundir con demasiada frecuencia la composición a 4 partes o voces en estilo coral con la composición para el resto de situaciones e instrumentaciones. Casos como el del ejemplo hay a miles en música de todos los autores, incluso, peor aún en muchísimos de los corales de Johann Sebastian Bach, que si son más proximos a la escritura coral a 4 partes.
En el caso que se trata en este hilo hay más cosas que considerar que el enlace académico a 4 partes que está claro Beethoven no usa en este pasaje. Esta segunda frase está compuesta en lo que los tratados de la época definían como "estilo cantabile" (o cantable, al estilo de las melodías operísticas o de lied) Es una melodía acompañada y es muy habitual que las melodías acompañadas doblen en algunos momentos partes armónicas, una manera de dar énfasis a ciertos giros o palabras.
Además en este caso nos encontrarmos con un recurso o peculiaridad instrumental la 7a del acorde (tensión o disonancia) en el piano habrá perdido gran parte de su sonoridad cuando llega su resolución. Así que el acorde de 7a estará desinflado. Si se repite la nota, las octavas paralelas resultan muy anti musicales, pero haciendo sonar, en un giro muy afortunado la 7ª y su resolución en la melodía se consiguen varios efectos que no escapan al oído de un gran compositor aunque serían imperdonables para un compositor mediocre atado a los complejos de la composición severa:
- reforzar la tensión antes de la resolución y crear un efecto de 7a sobre tónica de una manera minimalista.
- retomar la 7a del acorde que ha perdido su presencia en el piano.
- enfatizar la 3º del acorde al ser una cadencia intermedia, femenina y basada en la amable y suplicante apoyatura descendente.
- la desaparición de partes armónicas, de densidad armónica, de textura, contribuye a facilitar en la escritura la dinámica adecuada para ese final de frase. Casi del mismo modo que un organista o un compositor para clave, esa menor densidad consigue que la dinámica tienda a cerrarse incluso aunque el pianista toque de manera poco musical. Es más, incluso hasta mediados del siglo XX era habitual tocar en algunos hogares música para piano en claves (que no ofrecen dinámica) Con esta escritura Beethoven consigue obtener efectos casi dinámicos incluso intrepretado en instrumentos para los que la música no está pensada.Puesto que está música estaba destinada a la venta a interpretes aficionados se vendía con la indicación "para clave o piano" En el clave la escritura del acorde completo sonaría poco musical, la solución de Beethoven funciona bien en ambos instrumentos.
Y es que la música bien escrita suena bien en cualquier instrumento. Por eso en la composición libre la reglas del contrapunto y armonía severa están en segundo plano respecto a cuestiones de densidad, instrumentación y dinámica que al final son más importantes en una obra que suena y no es un trabajo puramente intelectual.
Beethoven dejó claro que no tenía complejos ante estos supuestos errores imperdonables que tantas veces le echaban en cara. No son fruto del despiste, el error o la extravagancia. Son fruto de tomar en consideración todos los aspectos de la composición y no solo algunos.
Sin ánimo de ofender o molestar a nadie me sumo a los que piensan que no es un error, ni un descuido, sino una manera inteligente de escribir lo que el compositor deseaba. Al igual que un pintor no pinta con todo detalle cada objeto, un compositor no siempre incluye todos los detalles de un acorde, la experiencia auditiva del oyente le lleva a completar lo que no está y entenderlo. La perfección no está en la exactitud del detalle, sino en transmitir exactamente lo que se desea. Los pintores impresionistas descubrieron que la mejor manera de trasmitir la luz eran las pinceladas supuestamente dispersas y desordedanas que vistas en la distancia se difuminaban como los reflejos de luz en un objeto.