La música debe ser descriptiva. De lo que sea. Es completamente diferente la sexta de Beethoven que la novena o la quinta. En cambio Beethoven está ahí en ambas. En la sexta está la naturaleza y la música te lo está gritando -susurradamente- en cada compás. La novena es, en cambio, la exaltación del género humano completamente visible en su último movimiento: coral y con el cuarteto de los solistas en todas las voces: bajo, tenor, contralto y soprano. Una auténtica joya de la composición. Completamente diferentes y... Beethoven en ambas. Eso es lo importante: la impronta personal del músico. Claro, Beethoven era impecable en la técnica de la orquestación TAMBIÉN. Al fin y al cabo, todas las anotaciones en la partitura- crescendo, acelerando, ritardando, rallentando, forte, mezzoforte, reguladores de volúmen, staccato... y todas las articulaciones que son una guía de intepretación para el director y los intérpretes es la "producción" propuesta por el autor.
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