Aylos escribió:
Si ese no es el problema xd... el problema es que hoy día, aunque tu hagas música y no la quieras en formato y tu mismo la cuelgues en internet para venderla en un Itunes o sus variantes... también pasara lo mismo. Luego el primero que lo compre, regalara una copia desde su web o desde un megaupload o cualquier cosa de esas y ya tenemos otra vez el mismo problema.
Independientemenete de que confundes el formato con el soporte, algo imperdonable en un hispasónico, te vuelves a equivocar en tus apreciaciones.
No se nos puede olvidar un hecho fundamental, con soporte físico o sin soporte físico, los músicos actuales no estáis intentando vender vuestra obra original sino una
copia en formato digital de vuestra obra original, que no es lo mismo. Puede parecer un pequeño detalle sin importancia pero no lo es. Vamos a ver el porqué.
Hasta la invención del fonógrafo por parte de Edison el trabajo del músico consistía en
componer y
dar conciertos y sus ingresos económicos provenían en consecuencia de la realización de esas dos actividades. Si no realizaba ninguna de esas dos actividades no cobraba. Es decir, como todo hijo de vecino,
si no trabajaba no cobraba.
Pero ¡oh milagro! la invención del fonógrafo permitió grabar esos conciertos y el músico pasó automáticamente a convertirse en un
ser privilegiado que podía vivir indefinidamente de las rentas del trabajo de un solo día. Y no contento con ello, el músico actual todavía quiere que se le pague, no ya solo por cada copia vendida, sino por cada vez que se reproduce cada copia, e incluso por cada copia no vendida... Por pedir privilegios que no falte...
Vamos, en otras palabras, que gracias a Edison y a la SGAE el músico puede
vivir de las rentas. Y eso es lo que estamos defendiendo:
vivir de las rentas. Al menos seamos sinceros y no recubramos nuestros privilegios de un barniz moral. Eso es hipocresía.
A mi también me gustaría grabar un disco con mi trabajo, dejarlo puesto en mi curro, irme a mi casa y que el disco haga todo mi trabajo por mi mientras yo, cada mes, desde el sofá, compruebo en mi portatil como recibo la nómina en mi cuenta. Sería fantástico... Y por supuesto, que a nadie se le ocurra copiar dicho disco, que sino se me acaba el chollo...
Pero ¡oh desgracia!el fonógrafo es sustituido por el CD y todo el chiringuito que teníamos montado comienza a desmoronarse. ¿Que es lo que hemos hecho mal?
Muy sencillo. La tecnología necesaria para duplicar un disco de vinilo era cara, lo que hacía que las discográficas disfrutasen de un
monopolio tecnológico que les permitía imponer sus precios en el mercado y cobrar por lo que no eran nada mas que simples copias de un master original.
Pero llega la
revolución digital y esa tecnología no solo se abarata tremendamente sino que pasa a ser patrimonio de toda la sociedad. Ya no es un monopolio de las discográficas sino
algo que está en todos los hogares. Ahora el coste de producción de una copia digital es practicamente nulo.
El único hecho que permitía a los músicos percibir ingresos por cada copia vendida de un mismo trabajo era el hecho de que esas copias eran obtenidas en
régimen de monopolio por parte de una discográfica. Acabado ese monopolio se acaba la posibilidad de seguir percibiendo esas rentas. Es de cajón.
Ahora bien, en vez de reconocer el fin de un monopolio, los músicos se amparan en elevadas normas morales para mantener su chiringuito. No señores, el cobrar por cada copia vendida de un mismo producto no es un derecho divino, es el fruto del monopolio que ejercían las discográficas. Acabado ese monopolio se acabó también ese
privilegio.
Hoy en día, gracias a la tecnología digital
todos, y no solo las discográficas, podemos darle al botón de "copia". Y esa acción de nuestro pulgar no significa un perjuicio real para los músicos sino el fin de un privilegio al que se habían malacostumbrado:
vivir de las rentas.
Se acabó el vivir de las rentas gracias al monopolio de copia de las discográficas, ahora os toca trabajar como a todo el mundo, es decir,
componer y dar
conciertos. Si no trabajas no cobras.