maabo escribió:
Igual que el piano, estoy dedicando horas y horas en una dirección que no se si me conducirá a algún sitio. Pero bueno, tampoco debe conducirme a nada ¿no?
Es como todo, por un lado está el clásico "disfrutar del camino" y por otro el tratar de acercarse en lo posible hacia un ideal aunque, como todo ideal, sea inalcanzable.
Ser pesimista y crítico es sano siempre que ayude a desarrollarse, a no estancarse. Pero la hipercrítica implícita en el relativismo extremo es patológica, yerra el tiro por arriba porque te deja sin base para actuar, no te permite ni siquiera la más simple moral utilitarista. ¿Qué sentido tiene hacer nada si no tenemos una certeza ontológica sin lugar a duda alguna de qué vamos a conseguir con ello?
El método científico, aparecido en la perniciosa cultura occidental, nos aporta una solución pragmática: ningún conocimiento es definitivo e inmutable, todo es provisional y contingente a unas circunstancias. Pero también nos dice, y esto es fundamental, que algunos conocimientos son mejores que otros, porque resultan predictores más fiables de la experiencia.
Y luego está el tema de cómo relacionamos todo con la ética. Saber más no te hace mejor persona, y todo eso, de hecho aumenta el potencial destructivo. Pero también aumenta el potencial constructivo, no podemos obviar la otra cara de la moneda. ¿El balance es negativo o positivo? Díficil de decidir todavía, ya veremos si el camino nos lleva a la catástrofe apocalíptica, a la utopía tecnológica o a seguir tirando como se pueda como hasta ahora en un permanente ciclo de grandes cagadas y grandes logros de la humanidad.