Batallitas del abuelo Cebolleta, así que resumo antes del rollo: empecé con un Poly-61 y Polysix de Korg, un CS20m de Yamaha, un Solina (de los originales de Eminent) y una caja Roland CR-8000. Y un JP-4 que tuve unos días y dejé escapar (¡por unas míseras 15000 pelas!) porque estaba muy desafinado
Y ahora, el tocho:
Al igual que muchos, mis primeras experiencias con teclados fueron con los míticos Casio series PT y MT, aunque en una visita a una iglesia que estaba junto a mi cole vi por primera vez un órgano electrónico (de aquellos setenteros de consola, no uno específico para iglesias) que me dejó completamente alucinado... yo debía andar por los 7 añitos, y aún recuerdo la impresión.
Posteriormente, llegaron en este orden, el cacharreo con los chips de sonido de los ordenadores de 8 bits típicos de los 80, especialmente el Commodore 64 de un vecino, que además tenía el manual de referencia técnica que describía el SID en profundidad, y el descubrimiento de los señores Vangelis y Jarre (a los que siguieron muchos otros). En ese momento algo hizo 'click', pero dado que no podía ni soñar con un Amiga, mucho menos con un sinte, lo que me dediqué fue a buscar libros sobre el tema como un obseso... difícil en aquella época (años 86 a primeros 90), pero algunos pude encontrar donde se describían conceptos como el control por tensión, la cadena VCO-VCF-VCA de la sustractiva, la síntesis aditiva por software y los sistemas digitales tipo DX7 o Fairlight. Ojalá recordase títulos y editoriales, pero estaban en español, y de hecho uno de ellos era obra de un autor nacional, un libro muy completo que hablaba desde los primeros Moog hasta los secuenciadores en Atari y Macintosh (con aquellas pantallas enanas en blanco y negro).
De mientras, saciaba mi sed de experimentación con software para las primeras tarjetas Adlib y sobre todo SoundBlaster, primero con trackers para reproducir archivos de música de Amiga, y luego con alguno que permitía jugar con los parámetros del chip FM, pero cada vez que visitaba las tiendas de música y toqueteaba los teclados expuestos, volvía con una sensación mezcla de maravilla e insatisfacción por los medios de que disponía...
Por suerte, allá por el 93 un colega se pilló un Roland JV-35 nuevecito, que aunque era un ROMpler muy sencillo, permitía cierta edición de los parches, y era politímbrico y tenía efectos, así que junto con una versión arcaica del Cakewalk se podían hacer temas completos.
Eventualmente (andamos por el 95 o 96) pude conseguir, a precios de risa incluso para la época, un par de viejos Korgs polifónicos (el mítico Polysix, que me enamoró, y el Poly-61, que no tanto, por 10000 y 25000 pelas, respectivamente), a los que siguieron un Yamaha CS20m (sinte que considero infravalorado, a pesar de sus peculiaridades), casi como nuevo, por 17000 pelas de la época, una Roland CR-8000 como nueva por unas 8000 pelas (que por supuesto no se "entendía" con los arpegiadores de los Korg sin un adaptador) y un par de teclados algo cascados, un Solina (versión holandesa) y un señor Jupiter 4, ninguno de los cuales llegó a funcionar bien. El Solina había sufrido algún daño por humedad y solo funcionaba la salida de audio 'low' (súper ruidosa), pero durante una temporada se pudo tocar y estaba afinado, así que me lo quedé, por unas 5000. El JP-4 en cambio solo lo tuve de prueba unos días, y aunque el panel y las memorias funcionaban, y sonaba genial, estaba totalmente desafinado, y por aquel entonces yo no tenía ni conocimientos ni medio para investigar el problema. Lo devolví pues, y acabó quedándoselo un chico británico por 15000 pelas.
Para los jovenzuelos que estéis leyendo esto, esos precios en euros oscilan entre los 60 y los 150, impensables en esta época de revival analógico, pero en aquella época, aunque se estaba volviendo poco a poco a apreciar ese sonido, no era nada sencillo encontrar ni los manuales de servicio ni técnicos cualificados, y los servicios técnicos oficiales de las empresas te ponían muchísimas pegas o te pedían directamente un dineral...
Mi setup por tanto estaba compuesto por antiguallas, todas de 2da o 3ra mano, conectadas a un mezclador súper cutre (6 pistas, mono) y a una viejísima y ruidosísima unidad de eco, de aquellas de chips BBD, de la que intentaba infructuosamente sacar algo parecido a una reverb
Multipistas no tenía, pero a finales de los 90 me hice con un ordenador decente con una tarjeta de sonido relativamente buena, que permitía procesar sonidos externos a través de la unidad de chorus/reverb interna, y grabar en full duplex y varias pistas directamente a disco duro (aunque sincronizar todo eso era una aventura). Pero justo por esa época, primero cascó el Solina (nunca funcionó bien), y luego el Polysix (ácido de la batería), y me quedé solo con el CS20m y la caja de ritmos (el Poly-61 lo había vendido). Y al poco tuve un problema en las manos (dermatitis chunga, muy chunga) que me impedía flexionar los dedos... total, acabé desconectándome de este mundo totalmente, hasta que volví en 2015.
Y hasta aquí las crónicas de los antiguos.