¿Cómo fue tu primera vez... con los sintetizadores?

wikter @ TheSickbeat
#106 por wikter @ TheSickbeat el 23/10/2020
#103 coincido con el concepto. De hecho, mi primer teclado fue un Yamaha PS35 con 5 años y luego tuve un mini psr prestado para usarlo de base en canciones punk con 14 años, pero mis inicios en síntesis fueron en un Amstrad con 15 (1992/93) y luego en un PC(1996/97) con Cubasis, Reality, Analogic, Synthedit, Fast Tracker, Buzz, etc...
Mi primer sintetizador analógico lo compré en 2009 si mal no recuerdo y apenas lo usé en 5 años.
En el fondo, lo importante de la síntesis es manipular el sonido. Yo con el PS35 y apenas 7 años me dedicaba a solapar sonidos presionando varios de sus botones de preset simultáneamente para generar nuevos sonidos mientras pulsaba 2 o 3 teclas sin tener ni la más remota idea de solfeo. Era síntesis aditiva...
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Harold04
#107 por Harold04 el 23/10/2020
Hola,

Pues mi primera experiencia doméstica (y digo doméstica porque antes ya había tenido algunos orgasmos en las tiendas de las que me echaban por pesado, cuando era muy joven y sin un duro)....fue con mi amado e idolatrado Siel Cruise.
Muchas veces pienso que, si encontrase alguno bien conservado, igual me decidía a comprarlo aunque solo sea para evocar aquellos momentos maravillosos con mi primer sinte.
Luego llego el Korg M1....pero aquello ya fue otra historia.


¡Salud!
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cuentista
#108 por cuentista el 23/10/2020
#60
Bueno, pues ha aparecido alguien que, no sólo conoce el sintetizador del que hablaba en el post #60 , sino que ...¡lo conserva todavía!

Voy a presentarle tal cual él me pide (textual, copio y pego):

// Puedes mencionarme como otro primerizo con ese sinte, este nick actual no es el que usaba, puedes mencionarme como otro cincuenton de la era de la escasez de sintes en el panorama de finales de los setentas, y que había que recurrir a las invenciones del profesor Frankel//


Efectivamente, el veterano hispasónico ahora conocido como ø , con total conocimiento de causa, tirando de solvencia, veteranía y amabilidad añadida ha respondido a las dudas de mi post con contundencia, enriqueciéndome con datos, recuerdos e incluso el enlace a una mención internacional de esa pequeña tirada de sintetizadores fabricados a mano en Mataró (Barcelona) entre los años 1978 y 1979. https://www.matrixsynth.com/2011/09/rare-synther-frank-t.html

Mi "Frankie o Franky" se llamaba en realidad FRANK-T (me sonaba a mi la fonética "frankti" -no ando tan mal de memoria como dice mi parienta). Al ver por primera vez la foto me chocó el color rojo de los potenciómetros, que yo no recordaba tan chillones, pero el compañero ø me ha tranquilizado diciéndome que los potes de su unidad, que aún conserva, son negros.

Solamente me queda rogarle al jefe Soyuz que en el resumen que está haciendo de este enriquecedor hilo tenga a bien mencionar esa muestra de la tecnología musical de nuestro pais en los '70, a pesar de que mis siguientes sintes fueron dos Casio (que, al parecer, va ganando por goleada) el rompedor CZ101 y otro del que tampoco ha habido forma de encontrar el modelo. Incluía una especie de arranger, pero con las líneas de bajo "tocadas" por el mismo instrumento que desarrollaba el resto del "arreglo". Curiosamente tenía unos extraños pulsadores que no eran los típicos botones de plástico, sino unas membranas que luego pondría de moda el DX7 con el que años más tarde jubilé a ese extraño engendro del que no he sabido nunca nada más. No quiero pensar que fuí el único pirado del país en comprarlo. Tenía además la extraña virtud de "leer las intenciones" del que lo tocaba. Podías estar tocando varios minutos el mismo acorde con diferentes intensidades, rapidez entre pulsaciones, o variaciones de sensibilidad sin que el trasto repitiese ni una sola vez el mismo compás exacto. No he tocado en mi vida nada parecido. Bueno, si. Parecido, el Karma. Ése trasto y el CZ101 fueron mis primeros teclados MIDI .

¿Recordáis la primera sensación cuando al conectar por primera vez dos teclados MIDI te das cuenta que realmente con uno estás tocando el otro? ahora los teclistas ya nacen con eso en el ADN, pero cuando llevas más de una década tocando teclados como profesional, empezando con órganos Farfisa y descubres que existe ese milagro (de ordenadores, ni asomo) os juro que esos primeros 5 minutos MIDI son como la primera transfusión de saliva con la novia o lo de las torres gemelas, no se olvida.

Años después de lo del Frank-T tuve mi primer Moog (el Minimoog) y os juro que la sensación ya no fué la misma como cuando perdí la virginidad con la de la centralita telefónica... perdón, esa es otra historia, quería decir cuando perdí mi virginidad analógico/monofónica con el Frank-T.
Muchas gracias, ø

P.D.
Aysssssssh... snifff
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Soyuz mod
#109 por Soyuz el 23/10/2020
#108 Añadido quedas, y el Frank-T con su ficha de producto: https://www.hispasonic.com/productos/frank-t/94324. Si dejas una opinión allí, la página quedará indexada para Google y rescataremos del olvido esta máquina :-) Podríamos ir añadiendo material relacionado allí, y la verdad es que esto suena a una de esas historias que deberíamos contar en portada.
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DeLoreal
#110 por DeLoreal el 23/10/2020
#108 Qué maravilla de historia por babor!!!

Por otro lado, yo no creo que Casio vaya ganando por goleada si le quitamos todos los miniteclados que son puramente sintetizadores
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tumithak
#111 por tumithak el 23/10/2020
Buenas!!

Muy interesante este hilo :D/ Bueno, ahí va mi historia, que no es nada del otro mundo. Mi primer contacto con un sintetizador fue a finales de 1990 o principios del 91. No recuerdo la fecha exacta, y fue con un Casio HT-3000 que le compré a un amigo de un amigo mio. Si la memoria no me falla me costó 50.000 pelas. Quizá un poco caro, pero la verdad que estaba impoluto y venía con la tarjeta de memoria RA-100. Todavía lo conservo, aunque su sintesis es algo basica.

En puridad, ese fue mi primer sinte. Ahora bien, ¿cómo llegué "ahí" ? Pues bien, como muchos otros hispasonicos, la adolescencia me pilló en los 80. Siempre me llamó mucho la atención la musica electronica, influenciado por mis hermanos mayores, los cuales compraban vinilos de kraftwerk, JMJ, Vangelis, alan parsons Project...azul y negro, aviador dro, Mecano,Video, betty troupe...me flipaba toda esa musica.

Un buen día le regalaron a mi colega un casiotone PT-82. Fui a su casa para que me lo enseñara, y fua, aquello de que sin tener ni idea de teoria musical ni de tocar pudieras tocar siguiendo las lucecitas me flipo :teclado: . Al año siguiente si a memoria no me falla, con 15 años, me pillé un casiotone parecido a ese, pero algo mejorado. Teclas algo mas grandes, mas polifonia...en concreto un MT-28 que aun conservo. Poco a poco me fui pillando algunas Roms mas, que tambien conservo.

Entre medias de todo esto soñaba con tener un cacharro de verdad. Por ejemplo, mi hermano tenía un colega que conocía a un duo de aquí de Elche que hacían música tipo azul y negro. Uno de ellos tenía un Casio CZ-5000. No llegué nunca a coincidir con ellos en persona, pero los grabé una vez que actuaron en la television autonomica. Me flipaba ver toda la cacharrería que llevaban. El duo se llamaba "Contagio". No sé si habrá alguno de ellos por aquí.

Despues de pillar el MT-28 cayó tambien un Sk1. Ese no lo conservo :machaca: Se lo presté a un "colega" y ya no volví a saber nada de el. Yo tambien tengo culpa de no preocuparme por recuperar el cacharro.

Luego ya tocó hacer la mili y a la vuelta fue cuando me pillé el HT-3000. Luego, digamos entre 1993-94 mas o menos vino un paron en seco respecto de los sintes. Me quedé un poco estancado y acabé aburriendome. Volví a retomar el tema en el 2011-12 que me dio otra vez por la cacharreria, pero ese ya no es el tema.

Resumen. Primer sinte HT3000, o primer teclado Casiotone MT-28

Un saludo!
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Miguel Dembora
#112 por Miguel Dembora el 23/10/2020
Me gustaría compartir con todos vosotros esta joya perdida, es la última visita de Bob Moog a España, yo tuve la suerte de acompañarlo durante la mini gira, empezó en la SGAE de Madrid, luego sala Moog, SONAR y SGAE de Barcelona, alguien grabó este último y lo ha subido a YT.
Habla de la historia de su marca, de los sintes, modelos, etc... y si mal no recuerdo el intérprete es el mismísimo Joan Cerezo, yo soy el friki de las rastas :bananaguit:

Un saludo.

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El Rubio de Antiarte
#113 por El Rubio de Antiarte el 23/10/2020
Que recuerde, el Casio pt1
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MSXsounds
#114 por MSXsounds el 23/10/2020
Hombre, si los ordenadores cuentan, mi primer sinte fue entonces mi MSX.
Algún programa en Basic que tocaba "piano". El típico. Onda cuadrada y ya, cortesía del famoso AY.

Como "sinte" recuerdo cuando pillaba prestado a mi hermana su Casio PT-algo, que tenia sampler. Pulsaba el botón y por el micro incorporado decia chuminadas de adolescente. Luego las reproducía con el teclado.

Como soy manco tocando no profundicé más, pero siempre me quedaron las ganas.

Desde entonces, bueno, en el MSX he pasado por la FM, el SCC y hasta el SID (con un cartucho que tiene el SID, FM, SCC y mas cosas), pero de nuevo... sinte sinte... no fue hasta que aquí en Hispasonic se hizo la compra conjunta del Moog Slim Phatty que no puede echarle las manos a uno de verdad. Cosas de ser pobre.

Aquí aun quedamos algunos "hermanos de Slim Phatty" creo :D

P.D.: Yo tambien tenia el Electro-L!! :D Es más, aún conservo el destornillador bien a mano listo para usar siempre :)
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SampledRain
#115 por SampledRain el 23/10/2020
Hola a tod@s.

Una iniciativa estupenda la de este Hilo.

Una casualidad tremenda que en estas últimas semanas, haya estado diseñando un poster para mi Home Studio, a modo de homenaje nostálgico, recopilando los primeros teclados que tuve en casa. Al no tener la mayoría ya en mi poder y no haber fotos que hagan justicia a la imagen que tengo de ellos en mi cabeza (o más bien en mi corazón), decidí dibujarlos en el iPad a partir de las fotos que he encontrado en internet. Se ha hecho lo que se ha podido, porque no soy ilustrador ni mucho menos y voy a tratar de utilizarlos para amenizar un poco la lectura.

Me he leído todos vuestros posts, me he emocionado y me ha impresionado comprobar como tantos hemos visitado “lugares comunes” sin saberlo. Estímulos que a otros de nuestro entorno les pasaban de refilón, en nuestra infancia, a nosotros nos provocaban sensaciones únicas y nos dejaban huella, marcando su impronta en nosotros para siempre.

Ese cosquilleo en el estómago al escuchar una melodía en algún sitio, que luego al crecer resultó ser de un tal Jarre... o correr para ponerse delante de la Tele cada vez que la intro del programa documental de las tardes “La aventura de las plantas” comenzaba a sonar. Pelos de punta y una melancólica extraña para un niño que no tiene todavía pasado como quien dice ni entiende nada del mundo.

Recuerdo el descubrimiento de Carros de Fuego. Como un niño que era, la película me pareció un tostón más allá de los primeros 50 minutos, pero esa música...yo quería ser Vangelis. Luego vino Blade Runner, aunque la vi algo más adelante, primero descubrí su tema de los créditos en la sintonía de un programa de TV. O “Pulsar” en la cabecera de las noticias mientras viajaba en el autobús que me llevaba al colegio.

La vuelta ciclista a España provocó que pidiera a los Reyes Magos mi primer Disco de Vinilo, “The Night” de los grandísimos Azul y Negro.

Bueno, pues ahí estoy yo, inmerso en todo este ambiente que describo y ese caldo de cultivo. Cada vez que veía un trasto con teclas que pudiera hacer un ruido similar a lo que escuchaba, aunque fuera de lejos, me invadía una sensación que yo describiría como mágica. No me importaba nada más del entorno y mi atención era toda suya.

Así fue como visitando la casa de mis primos, tuve mi primer contacto con un teclado de verdad, más allá del típico xilófono y pianito de juguete de madera con animalitos donde recuerdo que tocaba el “Oh Susana”. Era un órgano Antonelli Golden VT-27-8 de color rojo, su sonido era muy similar al de un acordeón, no había más, pero me sentaba delante de él al llegar, pulsaba las teclas como podía tratando de formar melodías, y el mundo se paraba para mí hasta que mis padres me reclamaban para volver a casa.
Tan “pesao” me ponía cada vez que los visitábamos, que poco más adelante, al pasar una hepatitis y no poder salir de casa ni ir al colegio durante unas cuantas semanas, mis tíos me regalaron el Antonelli y mis padres me lo trajeron a casa para acompañarme en mi confinamiento.
Tenía siete años. No recuerdo ni siquiera encontrarme mal durante la convalecencia, solo las horas muertas en mi habitación y la felicidad de acabar con la hepatitis tocando un Vals a dos manos…

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La hepatitis se curó y volví al colegio. En el autobús de vuelta a casa, mi fijación era el vaso de leche con galletas que me tomaría para merendar, ver algún programa infantil de la época en mi tele en blanco y negro e irme lanzado a mi cuarto a sentarme delante del Antonelli.

Al poco tiempo, en mi colegio, la maestra de música organizó unas clases de solfeo voluntarias para después del turno de comedor. Teníamos al menos una hora de patio después de comer y yo visité el aula para ver de qué iba el tema y me encontré con que para impartirla usaba ¡un precioso órgano de dos pisos lleno de botones de colores!. Esa misma tarde, imploré a mis padres que me apuntaran y enseguida cambié gran parte de ese patio de mediodía por las clases de música, donde los pocos alumnos que nos habíamos apuntado, guardábamos turno e íbamos desfilando por delante del maravilloso chisme. Saldríamos a razón de 10 minutos de teclas cada uno, pero puedo decir que para mí, merecía la pena completamente perderse el patio.
Después de unas semanas, la maestra llamó a mis padres para comentar que la cosa se me daba más o menos bien. A pesar de continuar con mi Antonelli, se me había quedado muy justito. Me había picado de lleno el gusanillo del Órgano de dos pisos del cole, con su acompañamiento, sus ritmos y esos sonidos. Incluso recuerdo el olor especial a nuevo, a teclas y a botones, que para mí sigue teniendo cualquier cosa con teclado y botones que pueda ver en cualquier tienda. A pesar de que seguramente es olor a plástico, me fascina.
Pues mis padres llegaron a un acuerdo conmigo ese año. El trato era que si sacaba 7 sobresalientes en la última evaluación, me comprarían un órgano de dos pisos.
Para mí fue un notición y un pedazo de oportunidad. Conté con ello, pues era buen estudiante y me mantuve motivado durante todo el curso, imaginando en mi cabeza cuando llegara el día en que pudiéramos ir a comprar uno de esos y llevármelo a casa…
Finalizó el curso y el último día antes de vacaciones de verano, en la última clase, la maestra repartió los boletines de notas. Cuando lo vi rompí a llorar pues solo había podido obtener 6 de los 7 sobresalientes pactados. No conseguiría el órgano. Mi ilusión hecha añicos... Llegué en el autobús a casa desolado y con un soponcio de tres pares. Me abrieron la puerta mis padres, mis tíos también estaban por casa, me preguntaron qué me pasaba, les entregué las notas, les explique y corrí llorando a mi cuarto. De verdad, la pena era mayúscula. Creo que me dejaron llorar unos 5 minutos y recuerdo que mis padres vinieron a buscarme a la habitación y con una sonrisa me dijeron: -¿Pero tú has ido al comedor?, invitándome a salir y ver qué ocurría. La puerta estaba cerrada, abrí y al girarme, a mi izquierda vi algo, no me lo podía creer, literalmente me caí al suelo de la impresión y como no, rompí a llorar de nuevo como un loco. Allí estaba lo que sería el segundo teclado de mi vida:
Un flamante (para mí en aquel momento lo era) órgano de dos pisos GEM Wizard 326-L. Creo que puedo considerar ese momento como el más espectacularmente feliz de mi vida. Mis padres lo habían comprado desconociendo cuales iban a ser mis notas. Me dijeron que me había esforzado y que independientemente de las calificaciones que les fuera a llevar, lo volcado que estaba con la música, era suficiente. Os podéis imaginar el abrazo que les dí y lo que se lo agradecí en aquel momento y en adelante. Incluso ahora que ya no están, se lo agradezco con todo mi corazón.

La “L” del modelo, venía de que incorporaba sistema Leslie. Recuerdo lo alucinante de oír empezar a girar los altavoces cuando lo activabas, acelerando poco a poco y de la sensación envolvente que provocaba aquel trémolo tan “físico” que generaba. Lo que aprendí y disfruté con ese teclado no tiene precio. Las horas sin fin con los auriculares conectados mientras los demás hacían vida por casa y veían la tele, sacando y practicando temas de un libro de canciones con sus acordes, que compramos en lo que era Lluquet, de Valencia, la misma tienda donde mis padres compraron el órgano.

A parte de aprender y tocar las canciones del libro, que estaban muy bien pero que no hubieran desentonado en el hilo musical de alguna consulta médica de la época, me dedicaba a sacar de oído cosas más gratificantes. Todo lo que escuchaba por la radio o donde fuera que sonase a electrónico, me provocaba una sensación especial. Recuerdo cuando pude tocar la parte 2 de “Magnetic Fields”, ¡por fin podía incluir acompañamiento y ritmos mientras tocaba esa melodía!, tambíen “Enola Gay” de OMD, los temas del momento de Azul y Negro…
Le debo muchísimo a mis padres y a mi GEM.

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Un par de años más adelante, vino un cambio de ciclo escolar y con ello nuevo centro, otros maestros y compañeros y un nuevo entorno. Y la adolescencia.
En el aula de música había un piano vertical Young Chang que nos dejaban tocar en los recreos. Yo empecé a asistir a clases de piano por las tardes después del colegio con una maestra Inglesa estupenda, con la que aprendí algo a leer partituras para piano y a hacer escalas. Me sirvió mucho.
Para entonces, yo escuchaba la música y me fijaba en cada teclado que aparecía en los playbacks de la tele. El sonido del GEM se había quedado anticuado y no tenía muchas posibilidades creativas. Recuerdo acudir los sábados por la tarde al Corte Inglés de mi ciudad, pues te dejaban trastear con los teclados expuestos. Iba “practicado” de casa y aunque era un crío, como sonaba más o menos bien, no me decían nada. Allí estaba yo alucinando de como se escuchaba todo comparado con casa. Cuando me encontré allí con un DX7 y lo escuché, entendí que el camino era hacerse con un sintetizador con MAYÚSCULAS como aquel.
Pero después de insistir en casa, finalmente me tuve que conformar con uno en minúsculas. En realidad era un Arranger de tecla pequeña, pero por primera vez para mí me encontré con posibilidades reales de alterar los sonidos. Sonaba mucho más moderno que mi Órgano. Fue en realidad mi primer sinte: Un Casio MT 400-V.

Su tamaño razonablemente compacto, me permitió llevarlo al colegio. En otros compañeros se habían ido despertando también inquietudes musicales y comenzaban a darle a la música. Uno de ellos, un par de años mayor, tocaba la guitarra eléctrica. La pieza fundamental se incorporó al centro al curso siguiente, un magnífico maestro que había estado de excedencia, de los que se vuelcan con los alumnos y que era un gran amante de la música, del rock y de la guitarra.
Animados por él, montamos un pequeño grupo escolar con más devoción que resultados. Practicamos durante el curso y “culminamos” con un pequeño concierto con versiones de temas de Pop Rock de la época. El momento que guardo con más más cariño de aquella actuación, es cuando un amigo que había adquirido un teclado Casio similar al mío y yo, interpretamos un tema con ambos teclados que suponía mi primera composición musical. Lo titulé “Polvo Cósmico”, y no os quiero ni contar las carcajadas que provocó entre el público de padres cuando me pidieron que dijera el título por el micro. Pero bueno, pararon de reírse y luego el tema parece que les encantó. Recuerdo la actuación y el tema con muchísimo cariño. Sé que se grabó en video, pero nunca lo vi. No era como ahora que todos los padres grabamos las cosas de l@s hij@s en móviles en vez de mirarlas directamente y que si lo pides por el grupo de WhatsApp de turno, tienes grabaciones desde 8 ángulos distintos si quieres.
Se utilizó la cámara del centro con una cinta de vídeo (me gustaría pensar que Beta en lugar de VHS para más nostalgia), que intenté conseguir sin éxito, ya de adulto.
Me encantaría poder vernos allí entregados con los Casio y enseñárselo a mi hija hoy en día.
Tenía entonces trece años.

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Disfruté muchísimo de él, pero no era un sinte de verdad, un poco un quiero y no puedo. Con el tiempo lo solucioné poniéndole unas pegatinas naranjas súper horteras por detrás formando las palabras “YAMAHA DX7”. Bueno así y consiguiendo que mis padres consintieran en intercambiar mi pasión por la música y mis buenas calificaciones (algo de tratar de apaciguar mi carácter insoportable de adolescente y una dosis de amor incondicional también hubo), por un flamante sinte:
Un señor Roland D-20 con el que por primera vez pude secuenciar temas completos. Primero los de otros y enseguida los míos propios.

Le acompañaron después un Atari 1040ST con PRO 24 y C-LAB Notator, que más adelante se convirtieron en Cubase y Logic. Eso era ya otro mundo.
Recuerdo que ver en los créditos de los CD’s (si, ya CD) de Mike Oldfield que utilizaba el mismo ordenador y secuenciador que yo, me parecía alucinante.
Pero claro, con distinto resultado… Guardo un montón de cintas de cassette con las maquetillas que grababa en aquella época. El tiempo y los campos electromagnéticos han ido haciendo su camino y recientemente me las digitalicé antes de perderlo todo.


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Después se unió al equipo un Yamaha TG-77 que todavía conservo. Pudimos hacer incluso un par de pésimas actuaciones con un todavía más pésimo cover en una Discoteca de moda de la época y otra en la fiesta de un programa de radio éxito de aquel entonces.

Durante los años del despegue de internet, trabajé en una empresa donde me encargaba entre otras cosas de componer músicas corporativas para CD’s multimedia. Compré para el trabajo un Yamaha EX5 que sonaba increíble junto con un mítico Roland JV-2080, y un módulo Alesis D4 para completar la parte rítmica. Las composiciones tampoco eran nada del otro mundo, pero algunas más que otras las guardo con mucho cariño y para vergüenza mía y escarnio público las tengo colgadas en SoundCloud.

Después cambié de trabajo y hoy día soy un informático por fuera con alma de músico frustrado por dentro.

He hecho algún Jingle para la radio e incluso en una ocasión un tema para un spot publicitario para la TV nacional. De vez en cuando me siento y simplemente toco o compongo alguna cosilla para mí. Pero eso es todo. Me he considerado siempre un simple aficionado.

En casa sólo conservo el Roland D-20 (en el trastero, el pobre), un Roland JV-1010 y el Yamaha TG-77 que he montado en el home studio que estoy tratando de rearmar. Tenía algo guardado esperando el momento oportuno para esto y me he auto regalado un Roland Fantom 8 (bestial) y estoy detrás de ver si se anima ya la gente de Apple para sacar el iMac con procesador Silicon o voy a por el último Intel.
Sin grandes pretensiones y combinándolo con la cotidianidad de la vida en familia, pretendo ir dándole luz poco a poco desde dentro de mí, a aquel crío al que se le encogía el estómago delante del escaparate de la tienda de música antes de entrar a probar un teclado.

Quise homenajear a esos primeros teclados que me marcaron y que tuve en casa. A esas sensaciones maravillosas que muchos de nosotros hemos experimentado sobre todo en nuestra infancia. Por eso me puse con el diseño del poster. Justo al finalizarlo me encuentro con este hilo maravilloso. Esta es mi aportación, disculpad el rollo off topic, pero no lo he podido evitar.




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djatari
#116 por djatari el 23/10/2020
Ya que veo que muchos de los que estamos aqui compartimos los mismos recuerdos y experiencias y han salido los organos de aire (yo toque uno de ellos en el cole en una fiesta de navidad) y el Electro-L (supongo que alguien ademas tuvo el Scatron), voy a poner la primera "cosa" con sonido electronico que realmente cayó en mis manos: un organo-radio de la marca BROPUS.

Por si alguien tiene el recuerdo de haber intentado tocar mientras oia la radio (estaba fuera de tono de casi todo lo que sonaba en la radio).
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pablofcid mod
#117 por pablofcid el 24/10/2020
#115
Lo de pegatina me ha encantado. Aquí otro que también se hacía dibujos y pegatinas y lo que fuera para digerir mejor el salto enorme entre la realidad y los sueños.
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angelmus
#118 por angelmus el 24/10/2020
Hola, yo comencé con tres elementos : Moog Multimoog, Moog Taurus y Crumar Performer.

Moog Taurus : impresionantes bajos, aunque finalmente poco uso, tenía que tener ojos en los pies. :)

Crumar Performer : me encantó su sonido y que no se desafinaba, aunque al tiempo le hice algunas modificaciones internas a mi gusto para sentirme mas feliz.

Moog Multimoog : Noble teclado, saqué sonidos muy útiles para mi estilo musical. Muy buen aftertouch, pero... una incomodidad que no olvido : mantener su afinación CV en el tiempo.

Con el tiempo vendí todo y pasé a sus versiones VSTi, no son lo mismo, pero no ocupan lugar y son ciertamente mas económicas. Además con el tiempo las VSTi van mejorando.
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Carmelopec
#119 por Carmelopec el 24/10/2020
pablofcid escribió:
Aquí otro que también se hacía dibujos y pegatinas y lo que fuera para digerir mejor el salto enorme entre la realidad y los sueños.


Yo tenía todos los libros texto, cuadernos y carpetas llenos de dibujitos de guitarras, tíos tocando, coches de carreras, motos y tías, incluso dibujaba escenarios y no faltaban sintes, que también dibujaba solos, normalmente minimoogs, con la cosa del panel en ángulo.
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Kike_RR
#120 por Kike_RR el 24/10/2020
Saludos!

Pues en sentido estricto el primer sinte que toquetee era el Casio tone VL-1 y sus controles ADSR, durante los 80. Ya hasta mediados de los 90 no probé un sinte "de verdad", el AXS (another xperimental synth, para Msdos), era un sinte súper completo que corría en un 486 perfectamente. Luego vino Rebirth y sus 303

A finales de los 90, con todos mis ahorros, me compré un Nord Micro Modular (espectacular aun hoy), luego pasé muchos años en el mundo software, Reason y Ableton.

Fuera del tema, en los últimos años he abandonado totalmente el PC, y me he hecho con un Roland Jdxi (buenísima calidad precio) una MPC live (aún siendo un groove box tiene varios softsynths), una TD3 y una TR-8S (la influencia de rebirth en mi adolescencia). Y es la mejor decisión musical que he hecho, adiós ordenador

Abrazos y ánimo en estos tiempos oscuros
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