Informática musical

10 avances en plugins de mezcla que expandirán tu flujo de trabajo

Universal Audio Luna
Universal Audio Luna, DAW incorporado en placas DSP dentro de interfaces de audio
uaudio.com

La realidad post-digital

El impacto que ha tenido la evolución de la tecnología digital en los procesos de creación y producción musical son evidentes. Desde la democratización de las herramientas hasta la profundidad en la que accedemos hoy a las señales de audio, ha permitido que se vuelva esencial para muchos trabajar en entornos digitales. Además, la discusión de analógico vs. digital también ha ido envejeciendo para dar paso a otras preguntas quizá más constructivas para nuestros flujos de trabajo: cómo se complementan, cómo influye una técnica en otra, de qué manera cada entorno aporta su singularidad. Por ejemplo, es claro que el flujo de trabajo de cosas como las máquinas de cinta y lo que imprimen al audio, o el trabajo con una mesa de mezclas analógica y un rack de procesadores, tiene una magia particular, pero igualmente sucede con software, plugins y sus formas de conectarse, multiplicarse y aportar el potencial de los algoritmos a nuestro proceso creativo.

El estudio de grabación como tal, en sus tantas formas como aparece hoy en día, continúa siendo un espacio de exploración y creatividad sin límites. Las canciones hoy no necesariamente "llegan" al estudio para ser grabadas, sino que entre las máquinas, durante las tomas de grabación y en la experimentación misma con instrumentos y efectos, se construyen, incluso desde cero. Además, son muchas las situaciones en las que nos encontramos ante fronteras diluídas entre los procesos de producción, a menudo combinando la composición, con la grabación o la mezcla. Esto es también en gran medida gracias a concebir el DAW como espacio abierto y ampliar su ecosistema desde la amplia variedad de herramientas nos han permitido un nuevo mundo de posibilidades tanto para quien solo cuenta con un ordenador -incluso un teléfono móvil- como para quien dispone de los recursos para costearse un estudio de varios pisos.

La tecnología digital puede hacer su aparición en un Cubasis corriendo en un móvil Android con una interfaz multicanal o un estudio de millones de euros con una mesa analógica conectada a un Pro Tools bajo un complejo sistema DSP y un enorme patchbay que enlaza la mesa a cientos de equipos de rack de alta gama. A la final es posible que tanto lo que se crea en un móvil, como lo que surge en un sistema de grabación de alta categoría, termine igualmente en el mundo digital, en una plataforma de streaming, reproducido en auriculares en algún tren de cualquier ciudad. El mundo digital es inevitable y aunque tenga sus pros y contras, nos ha llevado a crear y consumir música y sonido de nuevas maneras.

Mezcla 'in-the-box' hoy

Dentro de todos estos procesos que existen a la hora de crear sonido y música, hay uno en particular que se ha ido transformando notablemente desde la invasión digital: el proceso de mezcla, antes concebido únicamente desde entornos complejos y enormes mesas, que hoy en día aún se utilizan a menudo en muchos estudios. Cuando surgieron los DAWs y plugins, todo este flujo de trabajo comenzó a llevarse a lo digital, lo cual se denominó mezcla "in-the-box" para referirse a la idea de culminar toda la mezcla de una canción sin salir del ordenador. Al comienzo se veía como una cuestión alternativa o incluso antagónica al mundo analógico, pero con el tiempo el flujo de trabajo analógico se fue haciendo más amigo del flujo "in-the-box" para encontrar un equilibrio que nos permite hoy en día explorar abiertamente ambos mundos sin necesidad de eliminar uno a costa del otro, la revolución híbrida.

El flujo "in-the-box" hace parte de nuestra forma de crear sonido en muchos ámbitos, y es claro que no solamente por razones de presupuesto, sino también por su agilidad, por lo que facilita y por la manera como no solo busca emular muchos procesos del mundo hardware, sino también por cómo expande las posibilidades gracias a asuntos como la programación, los sistemas operativos, las interfaces gráficas y, en los últimos años, exploraciones en otros terrenos como la inteligencia artificial.

Todo esto se ha visto reflejado en una imparable evolución de los plugins de mezcla como se concibieron en un comienzo, motivo que nos reúne en este artículo: preguntarnos por cómo los plugins han ido expandiendo su idea basica de equivalentes virtuales del hardware para pasar a generar nuevas maneras de relacionarnos con el sonido y expandir las formas en las que producimos música. Ya no es novedad poder mezclar "in-the-box", los ordenadores se han hecho más potentes y los plugins son cada vez más capaces y de mejor calidad, pero podemos ir más allá e intentar recapitular: qué ha avanzado, qué ha cambiado, qué ha mejorado, en qué consiste mezclar "in-the-box" hoy, 2020 y qué tecnologías son las que han ido llegando para mostrarnos nuevas posibilidades creativas. Exploramos diez:

1. Asistencia inteligente: Cuando el plugin opina

Dejemos de entrada claro que la "inteligencia" en un algoritmo no la asumimos acá desde el reemplazo de lo humano. Es más un complemento creativo y metódico, una serie de procesos en nuestro propio flujo de acciones al producir sonido y música que contribuyen a resultados potenciados por métodos sofisticados de análisis de datos, procesamiento de señales o asistencia en el manejo de una herramienta. A menudo, los algoritmos o interfaces gráficas "inteligentes" denotan una suerte de funciones incorporadas que asisten, enriquecen o dan cuenta de un proceso por sí mismas, de forma automática. Y por lo general, estos plugins permiten configuraciones manuales, por ende lo "inteligente" de este tipo de software viene a ser una opción, una versión, algo así como "veamos que nos sugiere la máquina".

Por ende un plugin inteligente de mezcla nos permitirá simplemente opciones agregadas desde el algoritmo, que pueden trascender las típicas acciones que hallamos, por ejemplo, en un ecualizador, donde encontramos opciones tradicionales de controlar la frecuencia, pero también métodos más avanzados que limpian automáticamente el sonido, o plugins que establecen lecturas del material para sugerir cambios y crear programas que se adapten a la fuente. Una de las bondades de los plugins han sido siempre precisamente los presets, algo que en muchos sectores del mundo analógico es hoy dificil de encontrar. La idea de un constante "recall" o carga de configuraciones ha estado con los plugins desde hace tiempo. Sin embargo, en los últimos años, se ha ido más allá: los administradores de presets se han refinado, los formatos permiten intercambio entre plugins o se pueden hallar hoy por hoy plugins como Bias FX, por dar un ejemplo, que se integran a una nube en la red para poder compartir presets de usuarios desde la interfaz misma del efecto.

La opción de comparar presets A y B es otra función que se ha convertido en casi un requisito para muchos plugins y cuando se trata de emulaciones, en varios casos se da la opción de usar programas que antes solo existían en las máquinas hardware. También está el caso de archivos como los IR, de los cuales existen numerosas librerías a través de Internet que permiten a plugins de convolución, simular el entorno de una pirámide de Egipto, el altavoz de algún juguete electrónico, o algún modo de una reverb clásica que antes solo se hallaba en estudios exclusivos.

Asistente de iZotope Neutron
Asistente de iZotope Neutron
izotope.com

Pero hay más: en los últimos años hemos presenciado una nueva generación de plugins que no se limitan a programas prestablecidos y buscan configurar presets a partir de nuevas tecnologías como el aprendizaje automático (deep learning) y la posibilidad adaptativa con respecto al análisis que realizan del material a tratar. Pionera en esto es la gente de iZotope con sus asistentes integrados en los plugins: Neutron permite crear una cadena de efectos a partir de "escuchar" una pista dada, que puede asignarse según un tipo de instrumento y la presencia que se busque dentro de la mezcla, o puede procesarse a partir de otra pista para evitar enmascaramiento entre ambas. Ozone, por su parte, utiliza su asistente para sugerir toda una cadena de mezcla que se ajuste a necesidades de loudness y estilo (moderno o vintage) de finalización. Igual sucede con Nectar, el plugin de procesamiento vocal de iZotope que permite configurar automáticamente una cadena de efectos a partir de analizar la señal fuente.

Ya hablaremos de nuevo sobre iZotope, pero en lo que respecta a "plugins que opinan" o la idea de trabajar asistido por un cerebro algorítmico, hoy hallamos muchas formas y colores, desde ecualizadores inteligentes hasta reverbs adaptativas: La gente de Soundtheory ha popularizado Gullfoss, un ecualizador que promete lograr señales más claras mediante controles generales que reemplazan los tradicionales del ecualizador. Similar es el caso de Soothe, una herramienta que ha recibido enorme hype en los últimos años en el trabajo del tratamiento de frecuencias, siendo una suerte de navaja suiza que permite identificar frecuencias intrusivas y elementos resonantes para automatizar sus filtros de acuerdo al material tratado, sirviendo de ecualizador, deesser, entre otras. La serie smart de sonible tiene también un sistema automático y predictivo para trabajar con ecualizadores y dinámica, en este caso agregando herramientas automáticas a la par de otras más tradicionales para buscar una suerte de híbridación entre lo que el plugin puede hacer por sí solo y lo que al usuario se le permite controlar. Similar en esta línea encontramos otros como DSEQ de TBProAudio, la serie Elevate de Newflanged Audio y SurferEQ de Sound Radix. Y no olvidar las reverbs adaptativas que sugieren espacios desde un analisis la fuente, como Neoverb de iZotope, Adaptiverb de Zynaptiq o Smart:reverb de Sonible.

Asistente Neoverb de iZotope
Asistente de iZotope Neoverb
izotope.com

En esta misma misión de llevar los presets a otro nivel, cabe mencionar la tecnología Cola de Acustica Audio, basada en algoritmos de aprendizaje automático, los cuales permiten leer los movimientos y aprender sobre el uso que determinado ingeniero le da a un plugin, para desde allí construir presets que condensen el estilo de trabajo de la persona en cuestión. Es una manera interesante de integrar la inteligencia artificial, como una suerte de puente entre lo orgánico y lo prestablecido. Aún así, para muchos seguirá siendo innecesario contar con presets en procesadores como compresores, ecualizadores, puertas de ruido o deessers, ya que son herramientas que suelen depender mucho del material a trabajar.

2. Comunicación entre plugins: Hacia un nuevo ecosistema de procesamiento

Normalmente estábamos acostumbrados a que los plugins cumplan su función por separado, cada uno haciendo su tarea dentro de su propia ventana. Sin embargo, con los años, esto ha venido cambiando para abrir paso a lo que se ha denominado comunicación entre plugins, esto es, la posibilidad de que varias instancias o diversos tipos de plugins se puedan enterar de lo que otros están haciendo, o comunicarse dentro del DAW de formas más "inteligentes" que si simplemente se manejan por separado.

Son ya varios plugins los que integran este tipo de tecnología inter-plugin, como CLA MixHub de Waves, que permite controlar varias pistas del channel strip desde cualquiera de sus instancias, o el sistema de pistas y buses implementado en Virtual Mix Rack de Slate Digital. También Melodyne desde su versión 4 permite acceder a varias instancias del plugin desde cualquiera de sus ventanas, facilitando el procesamiento de múltiples pistas que cuenten con instancias del mismo plugin. Antares implementó también su idea inter-plugin con el efecto AutoKey, que identifica las notas de una señal para enviarlas a alguna instancia de Auto-Tune en otra pista.

Comparativa entre instancias de ProQ
Comparativa entre instancias de FabFilter Pro-Q
fabfilter.com

Otro uso interesante es en ecualizadores, como sucede con Pro-Q 3 de FabFilter, que permite comunicar entre sí varias instancias del plugin para observar el analizador de espectro de uno dentro de otro, de tal forma que se puedan realizar labores en la frecuencia de una pista teniendo en cuenta la información de otra, incluso con un modo que permite identificar choques de frecuencias y posibles conflictos entre las diversas pistas. Los ecualizadores de iZotope también integran algo similar y en el caso de su Match EQ, permiten lograr curvas de ecualización basadas en otra señal entrante.

El asunto de comunicación entre plugins en iZotope, sin embargo, va mucho más lejos gracias a una tecnología propietaria que han llamado Relay, integrada en el DAW como un plugin dedicado. La idea básicamente es permitirle a los plugins de iZotope que puedan enterarse de pistas que contengan el plugin Relay o alguno de los plugins de la empresa que soportan inter-comunicación, la cual han implementado en Neutron Advanced, Ozone Advanced, Tonal Balance Control, Insight 2, Nectar 3 y Vocal Synth 2, permitiéndoles comunicarse entre sí en todo el DAW. Esto permite hacer todo tipo de labores interesantes como utilizar el mezclador visual de Neutron para controlar niveles y paneos de varias pistas simultáneamente, ecualizar dos pistas a la vez, encontrar conflictos entre pistas mediante Tonal Balance Control o incluso identificar enmascaramiento de señales de voces con respecto a instrumentos.

Aunque apenas se ha venido integrando esta tecnología en los plugins de iZotope, es bastante prometedora, dado que no se limita a un tipo de plugin específico sino que busca integrar instancias y diversos tipos de plugins entre sí, de forma que puedan concebirse no solo procesos generales que permitan control simultáneo de varios parámetros de plugins diferentes, sino también funciones que se beneficien del hecho de poder 'leer' desde un plugin, la información de otros, como es el caso de Insight 2, que al ser un plugin de visualización, se beneficia de poder recibir información de diversas pistas donde haya un plugin iZotope compatible con el protocolo de inter-comunicación, permitiendo visualizar el material espectral de varias pistas en diversos colores y obtener un análisis de la mezcla con información de todas las pistas en un mismo plugin. Es de esperar que a futuro no solo sean más potentes los plugins, sino más relacionados entre sí, para en última instancia mejorar nuestros flujos de trabajo de formas antes insospechadas, como sucede con Endless Studio, la app/plugin de Tim Exile para conectar DAWs a distancia a través de Internet.

3. Las bondades de la GUI: Interfaces gráficas más allá de la imitación

Una de las formas más evidentes en las que han ido evolucionando los plugins y el software en general es en la actualización constante de las GUI o 'interfaz gráfica de usuario', no solo en la calidad de los elementos gráficos sino también en la forma como aprovechan la idea de la pantalla y el control digital. Si bien aún muchos desarrolladores buscan imitar el hardware y se mantienen en el diseño 'realista' que incluso agrega tornillos, deterioro de la interfaz o formas similares al hardware real, también se ha incrementado la presencia de desarrolladores que han decidido apartarse de estos modelos clásicos para simplificar o mejorar la manera en la que nos relacionamos con las interfaces digital.

El ejemplo más radical es quizá el del ecualizador, que antes del aluvión digital, era una cuestión siempre de potenciómetros y/o deslizadores, de agujas y luces; pero en un mundo de los plugins se ha trasladado a coloridas interfaces gráficas que permiten agregar filtros directamente dentro del espectrograma, ajustar filtros a notas especificas representadas en un piano roll como el que vemos en plugins como el Hybrid EQ de Waves o el mentado ProQ o incluso mezclar en 3D como permite el genial plugin Mixroom de Mastering the Mix, de quienes hablaremos más adelante.

La emulación de circuitos analógicos utilizando algoritmos que repliquen su funcionamiento está genial para nuestros procesos con el audio, pero esto claramente no tiene que implicar que se emulen también los paneles de control y la apariencia de los mismos, más aún si la programación de software permite crear otros tipos de interfaces y establecer un acceso diferente a estas. Y no solo eso, también puede representar una suerte de hibridación de equipo hardware en las emulaciones, como sucede en varios ecualizadores en plugin cuyos filtros son tomados de diferentes modelos de hardware o compresores de diferentes tipos que se integran como modos de un mismo plugin como sucede con FabFilter Pro-C, el compresor de iZotope Neutron, TrackComp 2 de DMG Audio, que en una interfaz sencilla integran varios modelos compresión diferentes que tienden a resumir la historia del audio profesional en un formato compacto.

FabFilter Saturn 2
FabFilter Saturn 2 con su GUI con efectos de iluminación a color
fabfilter.com

Esta última, DMG Audio, es un gran ejemplo de interfaces orientadas más a una evolución desde el control digital que a la imitación de un hardware que en su formato físico tiene sentido su tamaño y controles, pero que a menudo en lo virtual, solo representa una ocupación innecesaria de espacio en pantalla o la pérdida de ciertos benecificos que permite la ventana virtual, cuyo tamaño es flexible y novedoso, como afirma DMG Audio en sus lanzamientos: "El sonido del pasado se encuentra con una interfaz para el futuro", algo que representa también a cabalidad FabFilter, quienes en las más recientes actualizaciones de sus plugins han integrado interfaces de gráficas avanzadas que permiten una retroalimentación visual fascinante de lo que sucede en el plugin. Ejemplo de ello son plugins como Saturn 2 y Timeless 3, cuyas interfaces gráficas trascienden el mero control para acelerar el flujo de trabajo y permitir una cosntante visualización de procesos como la modulación, las bandas de frecuencia o el flujo de señal.

4. El rack virtual: del channel strip al todo-en-uno

Hay dos ideas que introdujo el mundo analógico que en los últimos años se han reforzado cada vez más en el trabajo con plugins: lo modular y la idea del rack. Si bien podríamos pensar que como tal el hecho de apilar en un DAW varios efectos, ya simula en gran medida un rack, en desarrollos recientes se ha ido popularizando la idea de poder contar con varios procesadores en un mismo lugar -los llamados todo-en-uno- y en esta medida contar con racks virtuales que aceleren el proceso de cargar varios tipos de efectos en un mismo lugar.

En el mundo de los plugins se tiene esto desde hace años en ideas como T-Racks o los procesadores de guitarras y bajos que ofrecen múltiples efectos para elegir. Sin embargo, la manera como esto ha evolucionado es fascinante, ofreciendo hoy en día un control del flujo de señal que antes no se tenía, o contando con herramientas integradas en los mismos DAWs, como el caso de BitWig y su rejilla modular o el vasto MaxForLive de Ableton Live, que expanden las posibilidades de los llamados multi-efectos.

En el mundo de la mezcla, le debemos a desarrolladores como Slate Digital y su Virtual Mix Rack la popularización de este formato de racks todo-en-uno para mezcla, que han venido siguiendo empresas de tradición como IK Multimedia con su MixBox, PSP Audioware con PSP InfiniStrip, McDSP con plugins como los 6030, 6050 o 6060 que parten de la idea del channel strip pero la expanden en una amplia variedad de opciones y decenas de módulos, aunque también habría que mencionar otros como el EffectRack de SoundToys, que aunque no es exclusivamente para mezclar, contiene esta misma idea de varios efectos en un rack virtual. El común denominador en estos plugins, además de simular en gran medida los racks reales, es la posibilidad de arrastrar y soltar módulos, decidir su ubicación en la cadena, algunas veces incluso llegando a integrar la posibilidad de elegir entre serie o paralelo, o permitir presets y macros que cubran todos los efectos integrados, pudiendo controlar no solo cada efecto sino toda la cadena.

Todo esto sin mencionar uno de los grandes de los racks virtuales: Reason; o herramientas de años recientes como VCV Rack, Reaktor Blocks, Cherry Audio Nucleus, entre otros modulares que han ido ganando popularidad y aunque no son propiamente herramientas de mezcla, son la evidencia de un flujo de trabajo antes exclusivo del hardware, que cada día está más integrado en los procesos digitales.

5. Ver el sonido: La nueva era de los visualizadores y medidores

Sin duda una de las más destacadas funciones de las herramientas digitales ha sido la posibilidad de visualizar el sonido. Lo que al comienzo se limitaba a una aguja moviendose en un vúmetro (que sigue siendo vital en nuestro flujo de trabajo), ha trascendido a complejos plugins, gráficas, ventanas y algoritmos de renderización que nos han permitido ver nuevas representaciones del sonido, conocer las señales en un detalle matemático alucinante y poder identificar visualmente mucho más de lo que sucede dentro de nuestras producciones.

Hoy en día es posible navegar y manipular audio desde su análisis espectral de formas cada vez más interesantes, pudiendo acceder a zonas del audio en un detalle abrumador, como lo logra software tipo iZotope RX, Steinberg SpectraLayers o Acon Digital Restoration Suite. Contamos con todo tipo de medidores, que no se limitan a ofrecernos decibeles, sino que nos informan también sobre otros asuntos como la fase, el rango dinámico o los picos de la señal con respecto al espectro. Herramientas como los osciloscopios, espectrogramas y sonogramas, han evolucionado notablemente para ofrecernos información cada vez más profunda y clara con respecto a las señales en nuestro DAW.

Hay DAWs como Cubase que se han ido actualizando para incorporar herramientas de visualización más avanzadas como el plugin SuperVision de Cubase 11, o compañías como Nugen Audio que se especializan en diversas formas de medición y visualización de sonido. Hay también espacio para la creatividad en este tipo de procesadores, como lo ha demostrado Mastering the Mix, una compañía un tanto nueva con respecto a otros grandes nombres aquí mentados, pero igualmente fresca en el panorama de la informática musical, principalmente por sus ingeniosas formas de visualizar el audio: su espectro de frecuencia en 3D con Mixroom, comparar fácilmente canciones en labores de mastering con Reference o revisar sonidos con plugins como Levels o Expose que permiten evaluar varios elementos de una mezcla e indicar dónde se pueden estar presentando problemas, como en el rango dinámico, la fase o el loudness.

Cabe mencionar el caso del Analyzer de Flux que funciona como software autónomo pero se puede comunicar con un plugin en un DAW que le envía señales al analizador, cuyas múltiples secciones utilizan interfaces avanzadas en términos de color y animación, para representar la música en múltiples capas. Es claro que siguen siendo el oído el juez principal, pero el ojo está ahí para permitirnos el detalle y la sopresa, además de ser un tanto poético y bello por sí mismo: ver el sonidp.

6. ARA: El matrimonio entre DAWs y plugins

Celemony no solo sorprendió al mundo del audio con su Melodyne polifónico hace ya varios años, sino que introdujo en 2011 un protocolo llamado ARA, desarrollado en colaboración con PreSonus: un interesante concepto de integración profunda de plugins al DAW que no solo ha acelerado el flujo de trabajo en ciertos procesos como en el trabajo con Melodyne, sino que también ha abierto las puertas para que las pistas de los DAWs puedan editarse en otro nivel de profundidad.

Lo que ARA hace básicamente es extraer información de audio de un DAW para integrarla a procesos de un plugin que la pueda utilizar, no limitándose a la mera señal de audio para ir más allá: puede extraer información de notas, tempo, pitch, información de acordes, entre otras. Antes de ARA, plugins como Melodyne debían hacer un análisis previo del material a procesar en una pista, pero con la implementación de esta tecnología, que inicialmente era exclusiva de PreSonus Studio One, el plugin extrae la información apenas se agrega en la pista y además se sincroniza a la reproducción y las funciones de rehacer/deshacer del DAW.

Hasta ahora ARA no está en todos los DAWs del mercado, pero si en varios importantes como Reaper, Nuendo, Cubase, Cakewalk, Samplitude Pro, Logic Pro X y Waveform. Y además de Melodyne, otros plugins/piezas de software como VocAlign, Revoice Pro y SpectraLayers lo integran. Esto quiere decir que con estos DAWs es posible integrar los plugins mencionados para acelerar el flujo de trabajo a la hora de alinear voces, afinarlas, procesarlas en bloque o editar audio espectralmente. Es una tecnología sin duda prometedora, que se espera sea soportada por cada vez más DAWs, aunque hay compañías que optan por su propia implementación, como la integración de Melodyne en la reciente actualización de Pro Tools, que agrega una funcionalidad similar a ARA. Es de esperarse que siga creciendo para integrarse en otro tipo de procesadores y DAWs, dado que sus posibilidades son realmente poderosas.

7. Deshacer la mezcla: Del análisis al remix

Hace años hablar de 'deshacer una mezcla' que ya había sido exportada en un solo archivo, era todo un mito de la industria. Con el tiempo fueron apareciendo herramientas que lograban aislar algunos elementos, y muchos recordaremos lo sensacional que fue en su momento la llegada de plugins como Melodyne y su análisis polifónico. Sin embargo, con el tiempo las herramientas comerciales comenzaron a integrar algoritmos cada vez más potentes, hasta el día de hoy, cuando en software de consumo como plugins o incluso software para DJs como Virtual DJ o Algorhythm Djay, integran de forma nativa herramientas que separan de forma automática varios elementos de una mezcla.

Aún sigue siendo algo que no resulta igual de satisfactorio en todos los casos en tanto siempre depende del material de audio analizado, que según la complejidad de la producción, permitirá separar de una forma más o menos óptima los elementos de la mezcla. Sin embargo, para labores generales, hoy en día herramientas como el Music Rebalance de iZotope, plugins de Zynaptiq como la serie Unmix, o el sistemaintegrado en la Restoration Suite pueden lograr fácilmente la separación de material de percusión, voces, ciertos tipos de instrumentos, etc. Es bastante popular el uso de estas herramientas en labores de remixing por ejemplo, en tanto se vuelve más sencillo extraer una acapella o jugar con los stems de las canciones aún después de que fueron exportadas.

Zynaptiq Unmix Drums
Zynaptiq Unmix Drums
zynaptiq.com

Pero no todo se trata de deshacer la mezcla: también hay otras herramientas de este estilo que permiten deshacer efectos, como las De-verb, que eliminan la reverberación de una determinada grabación, o procesos avanzados de eliminación de ruido de fondo como en la línea WNS de Waves o la edición basada en sonograma que viene integrada en software como iZotope RX o SpectraLayers. Hay quienes piensan en estas herramientas como el equivalente del Photoshop para el audio, en tanto el nivel de "retoque" y modificación que permite sobre una grabación, suele ser profundo y quirúrgico.

8. Hibridación y bidireccionalidad: Hardware para plugins y plugins para el hardware

Una gran cuestión que muchos le ven a los plugins es la dependencia que suelen tener de periféricos básicos como el mouse. Quienes son más un tanto más radicales con el mundo analógico suelen presentar cierta inconformidad con la idea de estar realizando todos los procesos de una mezcla mediante el ratón del ordenador, dado que a menudo se hallan variando parámetros y abriendo instancias en una gran cantidad de pistas, cosa que para algunos puede ser molesta o incluso falta de creatividad y expresión, en tanto los potenciómetros, faders y botones siguen representando una forma única de controlar y 'sentir' los parámetros de determinado proceso.

Para varios desarrolladores, esto ha representado la necesidad de crear hardware específico para sus DAWs y plugins, lo cual ha resultado en un interesante intercambio de hardware y software construido para fines específicos. La idea del controlador MIDI tradicional ha evolucionado en una serie de controladores específicamente pensados para el software. En Ableton Live, la idea que comenzó en productos como el APC40 de Akai, alcanzó su máxima expresión cuando Ableton misma lanzó su propio controlador, Push. Y a ello lo siguieron otras como PreSonus y sus Atom para Studio One, que coexiste con sus conocidos Faderport. También lo vimos en Maschine, las más recientes MPCs, o el controlador Fire de Akai pensado para FL Studio, entre otros.

Dispositivos como el iPad han permitido también la creación de apps diseñadas específicamente para controlar DAWs, como el caso de Logic Control, o de otras más genéricas como TouchOSC, Lemur, Neyrick V-Control, entre otras. Igualmente ha sucedido con fabricantes de controladores como Arturia, Novation, Nektar, M-Audio, entre otros, que ofrecen plantillas y programas específicos para determinados DAWs o plugins, llegando a crear incluso sus propios protocolos de control, como es el caso de Novation AutoMap que permite crear plantillas específicas para cargarse automáticamente con plugins, o el formato NKS de Native Instruments que permite integrar sus controladores a diversos plugins propios y de terceros para tener en un mismo lugar (Komplete Kontrol) todos los presets y configuraciones disponibles.

Hemos visto en años recientes también otras ideas interesantes para el flujo de trabajo in-the-box, como el caso de Console-1 de Softube, primero en un controlador de potenciómetros y años luego en un segundo controlador de faders. La idea de Console-1 sigue siendo interesante al día de hoy: un controlador diseñado exclusivamente para plugins de channel strip de Softube basados en mesas de mezcla clásicas y equipo analógico legendario. La idea es recrear un entorno similar al de las mesas de mezcla en hardware, donde se cuenta con control inmediato de cada pista y sus diversos procesos, desde el nivel y el paneo hasta la ecualización y compresión, todo con sus respectivos controles automáticamente mapeados al software. Similar a esto es la movida reciente de Solid State Logic con controladores como el UF8 y el UC1 o la serie Icon de TC Electronic con módulos de controladores específicos para plugins.

Icon  Dock de TC Electronic
TC Electronic Icon Dock
tcelectronic.com

Mucho antes que Console-1 tuvimos joyas de la informática musical como la Focusrite Liquid Mix, un concepto que es extraño no ver hoy en día expandido o implementado más a profundidad: un sistema DSP con efectos integrados en un hardware que también sirve de controlador para los mismos. Entre otras de las implementaciones de este tipo, encontramos el sistema Slate Raven de pantallas táctiles pensadas específicamente para controlar el mezclador de un DAW, o los recientes plugins de TC Electronic que traen consigo pequeños controladores destinados específicamente a estos efectos.

También hay esfuerzos notables de integración de equipo analógico dentro del DAW como el sistema APB de McDSP que cuenta con circuitos analógicos programables y controlados por software, el ngBusComp de Wes Audio que permite controlarse desde el DAW pero es un procesador externo de rack totalmente analógico. Es claro que es un campo fructífero que seguiramente seguirá creciendo en tanto son muchas las posibilidades de integrar hardware y software hoy en día.

9. Nuevos rumbos de la emulación: salas, micros y altavoces en la virtualidad

Hay otro punto interesante en este asunto del intercambio entre hardware y el software: Los nuevos mundos de la simulación. Lo que comenzó con emulaciones de compresores, ecualizadores o previos de micro, ha ido creciendo hacia otros rumbos, con plugins que buscan emular también otro tipo de cosas que van desde salas hasta auriculares, pasando por micrófonos y altavoces.

Waves ha estado haciendo uso de su tecnología NX para crear salas virtuales y opciones de mezcla en 360, mediante un sensor que se ubica en la cabeza y permite leer los movimientos de la misma para luego integrar todo a un plugin que te hace sentir como si estuvieses mezclando en estudios como Abbey Road, prometiendo una sensación de mezcla distinta a la que se tiene con unos auriculares sin más. Otro sistema similar es el VSX de Slate Digital para emular auriculares y altavoces. Hace poco también tuvimos de primera mano una reseña de Sienna de Acustica Audio, pensado también para mezclar simulando salas en auriculares. En esta categoría están también otras opciones interesantes como Realphones de Dsoniq y Sound Magic Headphone Mix 4.

Y habría que mencionar en este caso los sistemas de calibración como IK Multimedia Arc System y Sonarworks Reference, que permiten adecuar el audio de un sistema para corregir no solo la sala sino también los auriculares, prometiendo una optimización del espacio de escucha para lograr mejores mezclas. Algo similar prometen plugins como el sistema de optimización de auriculares Redline Monitor de 112dB o Morphit de Toneboosters, este último quizá uno de los más extensos a la hora de permitir alterar la respuesta de todo tipo de auriculares, lo que permite en teoría usar cualquier par de cascos con diferentes perfiles para probar cómo se traducen las mezclas en diferentes formatos.

Otra tecnología en esta misma línea son los denominados sistemas de "modelado de micrófonos", usualmente acompañados de un micro de condensador versátil y una contraparte software con modelos de micros a emular. Entre los más conocidos, encontramos el Virtual Recording Studio de Slate Digital, compuesto de una interfaz con previos de micro y varios modelos de micrófonos emulados para sus dos micros hardware ML-1 (de diafragma grande) y ML-2 (de diafragma pequeño). También está Townsend Labs con su micro Sphere L22 y el sistema de micrófonos software (también en UAD) con más de 30 modelos de micros clásicos. Antelope Audio también tiene una opción interesante con su familia de micros Edge, cuyos modelos se emparejan a un software que ofrecen diversos tipos de micros de diafragma grande, junto con los micros Verge y el sistema de emulación de diafragma pequeño, además del sistema Axino con 18 micros en uno. Son tantas opciones que pintan un panorama prometedor que probablemente nos traiga más sorpresas.

10. Hardware DSP para plugins: ¿Futuro o pasado?

Por último no podríamos dejar pasar la oportunidad de hablar de una tecnología importante en el mundo de los plugins: las placas DSP, las cuales permiten cargar plugins que no hacen uso de la CPU del sistema y utilizan recursos de chips dedicados, comunmente ubicados en tarjetas de audio, interfaces, placas PCIe, dispositivos externos en protocolos tipo Thunderbolt, entre otras aplicaciones.

Hoy en día no solo se cuenta con otras opciones de placas DSP sino también con ordenadores con procesadores de alto rendimiento, unidades de almacenamiento mucho más veloces que hace unas décadas y memoria RAM muchísimo más extensa, algo que con los años seguramente seguirá aumentando. Sin embargo, así también ha sucedido con los formatos DSP: Avid evolucionó hace unos años sus TDM con renovados sistemas HDX o más recientemente el sistema híbrido que introdujo la compañía de Pro Tools con su interfaz Carbon que hace un uso inteligente de recursos DSP y nativos para grabación y procesamiento con plugins con bajas latencias.

Universal Audio, ampliamente reconocidos en este mundo DSP, ha expandido de una forma impresionante su plataforma UAD, que desde la llegada de su segunda generación no ha hecho sino agregar cada vez más plugins, de los cuales muchos emulaciones de equipo de estudio legendario, y varios de ellos bastante apreciados en la comunidad del audio por su calidad y sonido. Probablemente la competencia más directa que le ha surgido a UAD en los últimos años sea la tecnología de plugins DSP Synergy Core de Antelope Audio, la cual ha venido creciendo también en la cantidad de chips que vienen integrados en las tarjetas de la casa, como el caso de Zen o la monstruosa Galaxy 64. También Waves ha ido haciendo sus movidas en este aspecto, con su sistema SoundGrid que permite ejecutar plugins en un sistema DSP dedicado, principalmente orientado a directos, aunque también válido para el estudio. Y cómo no mencionar soluciones menos elegantes pero igualmente funcionales como AudioGridder, el cual permite usar un mac como servidor de plugins para utilizar su potencial de procesamiento.

Universal Audio Luna
Universal Audio Luna, DAW incorporado en placas DSP
uaudio.com

Es un poco incierto si hablar hoy en día de DSP se trata de una herramienta que represente algún futuro en el mundo de la informática musical o si se trata más bien de algo que estará en el pasado o en la exclusividad de ciertos desarrolladores, debido principalmente a que cuando llegaron los DSP para plugins, los ordenadores no daban la talla en este sentido, por ende plataformas como los plugins TDM de Pro Tools o UAD, eran bastante significativas para sistemas que requerían un alto consumo de recursos. Ahora bien, hay plugins que generan un uso extremo de recursos para los cuales seguirá siendo útil tener sistema dedicados. Igualmente cuando suceden cosas como Luna, el DAW de Universal Audio que funciona en las placas DSP de UAD-2, todo cobra un nuevo sentido. Así que por ahora la pregunta de si es pasado o futuro, la dejaremos abierta, en tanto en el presente los sistemas DSP hacen parte integral de muchos estudios y sistemas como UAD-2 siguen creciendo como nunca antes.

Hasta aquí nuestro recuento. Seguramente se nos escapan cosas, pero al ritmo que evoluciona la informática musical, es prácticamente imposible seguirle la pista a tantas tecnologías que han venido surgiendo. Dentro de todo, siguen siendo herramientas de un quehacer que nunca podrá limitarse a una definición desde sus formas técnicas. No se trata de que la técnica y la máquina remplace nuestro quehacer, sino de integrarlas desde nuevos diálogos y perspectivas, en tanto a la final, ante toda tecnología, hay una método vital e infalible: Detenerse y simplemente escuchar.

Miguel Isaza
EL AUTOR

Miguel es un investigador que relaciona la filosofía, el arte, el diseño y la tecnología del sonido. Vive en Medellín (Colombia) y es fundador de varios proyectos relacionados con lo sonoro, como Éter Lab, Sonic Field y Designing Sound.

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